Por Salvador Alarcón

Sungailiat, en la isla de Bangka, en Indonesia. Al sur del mar del sur de China, al norte del mar de Java, en el corazón de las rutas comerciales entre China e India y rutas de las especias con Occidente, al oeste de las Molucas, lugares que rememoran otras épocas de exploradores y conquistadores. Árabes, indios, chinos y europeos, en lucha por el control del comercio de especias indonesias, perlas filipinas, ámbar birmano, sedas y porcelanas chinas, y más recientemente estaño por el que guerreaban ingleses y holandeses.

Piratas de los estrechos, compañía de las Indias orientales, portugueses y españoles, mares e islas donde navegaron Magallanes y Elcano circunnavegando el Globo, cruces de caminos desde tiempos inmemoriales que han dejado rastro en ruinas, en gentes, razas, religiones y lenguas, en historias que todavía se cuentan en los cafés y los caminos…

Lugares donde se cuenta que el gran explorador chino, el almirante Zeng He fondeó las naves de su gran flota del tesoro, la flota más extraordinaria jamás construida por el hombre, …, pecios repletos de porcelana china frente a las costas de una isla que aparenta haber pasado desapercibida por la historia. Una isla tranquila, con paisajes vírgenes, playas paradisíacas, vegetación y fauna diversas y ricas.

Triatlón de Sungailiat

En esta isla, desde hace se años se organiza el triatlón con más encanto del sudeste asiático, y muy probablemente el más exigente, el triatlón de Sungailiat.

El 23 de abril de 2018 se celebró la última edición, con tres distancias: 70.3, olímpico y sprint, y un total de 250 participantes. La natación se realiza en Tajong pesona Bay, con un mar en calma, un circuito de dos vueltas (para la distancia 70.3) perfectamente señalizado, que permite hacer las mejores marcas.

El circuito de bici es variado, con una zona inicial a través del municipio de Sungailiat, que enseguida nos lleva a la famosa Heart breaking hill: una subida corta de aproximadamente un kilómetro con un desnivel de aproximadamente 10% para “aterrizar” en la zona de “loops”, una zona plana y rápida donde se hacen tres vueltas de unos 15km cada una.

Esta discurre por zonas despejadas de bosque y algunas plantaciones, y donde con el paso de los minutos se empieza a sentir al sol elevándose y subiendo la temperatura. Nada mejor para recordarte la importancia de mantener una buena hidratación de cara a la carrera a pie, que será muy dura principalmente por las altas temperaturas y escasa sombra.

Una vez finalizada la última vuelta volvemos a subir la “heart breaking hill” para posteriormente atravesar una zona de “rolling hills” curvada que atraviesa bosques y con una carretera bien asfaltada pero estrecha que obliga a maximizar la atención en la gestión de la trazada y frenadas.

La carrera a pie consiste en cuatro vueltas en un circuito que es un “sube y baja” permanente, que impide encontrar un ritmo estable y que unido al calor de un sol implacable y el asfalto sobre el que se corre, y la ausencia de sombra, hacen de esta última parte de la carrera un auténtico “killer” para el que hay que estar mental y físicamente preparado, si no queremos “echar pie a tierra” y hacer tramos caminando, como el 90% de los participantes acaba haciendo.

La humedad, el peor enemigo

Esta es una carrera que nos lleva al límite de nuestras posibilidades, donde es fundamental hacer una adecuada gestión de la hidratación y mucho más importante, fortaleza mental. La belleza del entorno, los grupos de niños que salen de los colegios para animar a los corredores, los voluntarios que ponen todo de su parte para hacerte una carrera más sencilla, alivian la dureza y dan un punto de energía adicional y necesario.

He participado en los últimos tres años, y cada vez me siento más atraído por su encanto, por la pequeña gran familia que todos los años acabamos reuniéndonos alrededor de este triatlón, arropados por la amabilidad y el calor de los habitantes de esta isla. El año 2019, si puedo, volveré.