Mi primer fin de semana doblando competiciones Chispas: Triatlón Supersprint de Capillas a las once de la mañana del sábado, y Triatlón Olímpico de Lantadilla, Campeonato de Castilla y León de distancia olímpica, a las cinco de la tarde. En medio, ni siesta ni gaitas: cien kilómetros en coche.

Que conste en acta que me acabo de enterar de que el viernes hubo un #5kms nocturno en Boecillo. Ya hubiera sido la repanocha.

De Capillas poco que contar: un minuto y medio peor que el año pasado, principalmente por la natación. El canal bajaba con muchísima más corriente, y dado que lo hacíamos por la mañana, el agua estaba muchísimo más fría. Se nota la diferencia. Es un triatlón para hacer por la tarde, tranquilamente. Aparte de que:

a) hemos de plantearnos el oficializarlo, hablando tanto con la federación castellanoleonesa como con el canal. Contando con la ayuda del ayuntamiento y de alguna caja de ahorros despistada (léase Cajamar o Caja Burgos) puede hacerse un sprint con cara y ojos, nadando por el canal, llegando a Meneses o Villerías con la bicicleta (18 y 22kms, respectivamente), y corriendo por los caminos de sirga después.

b) la natación habría que pasarla al muelle, junto al pueblo, y hacer la mitad del recorrido a contracorriente y la otra mitad a favor. Así nos evitamos las diferencias de tiempo que hay de unos años a otros. No es normal que el año pasado, sin estar tan preparado como éste, yo haga 7′ en el agua, y este año  8’40” y sufriendo bastante más, sobretodo en el tramo de llegada a la esclusa.

Al salir de la natación volví a perder tiempo en la transición, poniéndome los guantes. Quizás medio minuto más del debido. Soy un poco bastante lerdo, lo asumo, dejo que me insultéis. Y tengo que practicar estas cosas e ir a lo esencial. ¿Qué coños es eso de ponerse guantes para un supersprint? ¿Qué será lo siguiente? ¿Llevarse el kit de maquillaje? Vale que sacaba cuatro minutos a Pablo y David, pero en las competiciones oficiales, en las que voy perdido en el pelotón, no puedo permitirme estas cosas.

El tramo de bicicleta como el año pasado, 17’18” frente a los 17’02” de 2013. Nada reseñable. Me dolía el culo del sillín de mi padre, no me acostumbraba a las marchas de una btt y teniendo en cuenta que por la tarde me esperaban 40kms a tope, no quería forzar.

Lo mejor sin duda, la carrera a pie, que conseguí bajar de los 12′, que era mi objetivo. El año pasado fueron 13’01”.

Al final 39’20”, ramo de flores, fotos y aperitivo posterior a la prueba en casa de los tíos de Judit. Pim pam.

Comida a las dos menos cuarto en casa de mis suegros, montaje de la bici en el coche, y para Lantadilla. Llego a las tres y media, recojo el dorsal y empiezo a prepara las cosas con calma. Me doy cuenta de que tengo bastante sueño y que estoy cansado de por la mañana. Me apetece una siesta en el coche, pero no da tiempo.

Entro en boxes a las cuatro y media. Organizo todo bien, me pongo el neopreno (pese al calor el agua iba a estar helada), y tiro para el río. Son dos vueltas de 750 metros, y mi intención es intentar salir rápido del agua para pillar un buen grupo de ciclismo, aprovechando que el drafting está permitido.

Dan la salida, empiezo a buen ritmo, adelantando gente antes de pasar el río, pero en la curva hay atasco, empiezan a pasarme por encima como si fuésemos antílopes migrando (referencia al típico documental de La 2 de por la tarde, a la hora de la siesta), trago agua y me agobio mogollón. Me llevo alguna hostia, suelto un par de patadas y todo ya en su sitio, aunque mentalmente quedo un poco tocado, como si me hubieran roto el ritmo. Me concentro en no perder la técnica, aunque noto que voy cansado. Los primeros 350 metros son a contracorriente, así que me limito a ir descontando metros. Voy en la parte trasera de un grupo de seis o siete, y no tengo mucha manera de avanzar. Llegamos a la boya de giro, me vuelvo a llevar otra patada, me cago en los muertos del fulano, y a favor de corriente comienzo a adelantar, centrado en alargar la brazada, tratando de no fatigarme.

Llegamos al puente de nuevo en un suspiro, no me coloco bien para enfocarlo, y lo hago muy mal, recorriendo unos treinta metros de más. Pierdo alguna posición. Aunque noto la fatiga de por la mañana, he recuperado sensaciones y puedo apretar, pensando que sólo son 300 metros duros lo que queda. Me termino uniendo a un grupo por delante, con el apoyo moral que da ir viendo más gente que aún no ha llegado al giro del puente.

Salgo del agua en 26’14”, a una media de 2’01” (aunque yo creo que había más distancia, la verdad), en el puesto 122 de 193.

Triatlón Olímpico de Lantadilla

Triatlón Olímpico de Lantadilla

Hago transición rápida (aleluya!) y antes de salir del pueblo me pilla por detrás un trío que quiere darle zapatilla. Aprieto los dientes, les alcanzo, y empezamos a hacer relevos. Los primeros cinco kilómetros nos salen a 39’8kms/h, y los segundos, a 37’4kms/h, así que ideal. Giramos a la izquierda, al tramo en el que el año pasado daba el viento de cara, conmigo en cabeza. La carretera es muy mal, muchos baches, y el viento pega lateral, de izquierda. Lo noto muchísimo y cuando apenas llevábamos trescientos metros, la rueda delantera me comienza a vibrar como si hubiera pinchado. Freno en seco para evitar darme la hostia del siglo. Ha debido de ser un remolino de viento en la rueda, porque cojo velocidad y vuelvo a ir bien. Pero ya he perdido a los compañeros (apenas veinte metros) e ir solo se hace realmente duro. Alcanzo a un par de chicas y voy con ellas un kilómetro, hasta que llega otro corredor que -él solo- nos pasa a toda hostia. Me uno a él, hacemos relevos para tratar de llegar al trío de delante, con los que había ido el primer tramo de carrera. Apretamos bastante, y en un kilómetros, aproximadamente, los tenemos ahí.

Cuando casi les alcanzamos (cuatro metros) el fulano se me descuelga, les pilla, les adelanta, se le unen echando hostias, aprietan y a mí no me da tiempo a unirme. Les veo alejarse con cara de bobo. Me cago en el payo en cuestión y rehago mi carrera. He ido dando zapatilla, sin mirar pulsaciones, y noto que voy cansado, y estamos aún en el km 17. Faltan veinte. Mando todo un poco a tomar por culo y voy a lo mío, en plato grande y piñón cómodo.

Viene un grupo amplio por detrás y me uno a él. Me cuesta entrar a relevos, y me escaqueo un poco. A rueda se va divinamente y me apetece ir un rato cogiendo resuello. Estoy viendo el pulsómetro ahora mismo, y empiezo a entender alguna cosa: primeros diez kms, a 164 pulsaciones, una Z4 como una catedral. Segundos diez kms, 152.

Los terceros diez kilómetros en 147. Voy cómodo, voy viendo las velocidades y no veo problema en ir “lento” a 34kms/h. Al fin y al cabo es la misma velocidad que el domingo pasado solo que yendo en grupo.

Al final entro en boxes en 1h06’45”, con una media de 34’8kms/h. Bien.

Salgo a correr y en los primeros metros me noto el flato. Me cuesta ir erguido. Mal vamos, quedado nueve kilómetros por delante. Voy bien de pulsaciones, en 160. Marco el primer kilómetro en 4’29”, pese a ir con ganas de parar a doblarme un poco. Trato de focalizarme en el dolor de estómago sin aflojar y sin deprimirme: gente que ya está en la segunda vuelta de la carrera a pie me pasan como auténticos bólidos.

En el kilómetro 4 el dolor de flato se estabiliza y puedo correr algo más cómodo. Mi ritmo ha bajado a 4’50”, pero me da igual. Lo importante es que voy bien e incluso voy un poco bajo de pulsaciones, en 150. Trato de acelerar para llegar a 158, aunque las piernas se me quejan bastante. En el km 6 se me une un chico del Legiontri, me da conversación sobre IMs y sin darnos cuenta nos plantamos en el km 9 a 4’40”. Vaya diferencia de ir solo a ir acompañado, joder.

Triatlón Olímpico de Lantadilla

Entro en meta en 2h16’55”, muy cansado, bastante empachado de competición, pero contento, en el puesto 122 de 193. Lo habitual 🙂

Mi lectura rápida, o el resumen principal que hago, siempre enfocado al IM, es que tengo que aflojar en la bicicleta. Tanto en Lantadilla como el domingo pasado en Rioseco me he cebado pedaleando, y luego no me quedaban fuerzas para el tramo de carrera a pie. O practico más las transiciones, o aminoro el ritmo en la bici. No puede ser que nueve kilómetros se me hagan tan duros, teniendo en cuenta que en mes y medio son 42 lo que tendré por delante…

Y ahora os dejo que tengo 100kms de entrenamiento 🙁