Con cierta frecuencia hemos oído, incluso habremos dicho, aquello de “el triatlón es una forma de vida“. ¿Que hay de cierto en esta afirmación? ¿Es un mito? ¿Una simple etiqueta o forma de hablar? ¿Es postureo de triatleta? Veamos qué aspectos de nuestra vida se ven afectados por el triatlón

Los horarios

Entrenamientos a las 6:30 de la mañana, a los dos de la tarde, a las diez de la noche. Si tienes que hacer un entrenamiento de bici en ayunas, un martes cualquiera… Por la mañana no va poder ser, así que… Ocho horas de ayuno mientras curras y lo haces por la tarde. Tal cual. Lo cierto es que entrenas cuando puedes. Cuando tus amigos están en el bar, tu estás entrenando. Cuando tus amigos están durmiendo la siesta, tú estás entrenando.

La dedicación

Si le echas un vistazo a cualquier plan de entrenamiento, de cumplir la totalidad de lo programado, esta semana estarás entrenando entre 10 y 12 horas, tirando por lo bajo. Y esto físicamente, porque, mentalmente, te garantizo que el triatlón te ocupará mucho más tiempo. No te extrañes si de pronto te ves todo el día pensando en triatlón (y en travesías, en carreras de montaña trail, en medias maratones, en maratones, en cicloturistas y eventos similares). ¡Si hasta las vacaciones de la familia las coordinas con el calendario de pruebas que quieres hacer!

El cansancio o la fatiga

Corres para llegar a entrenar, corres llegar al curro, corres entrenando, corres para llegar al súper, corres para recoger a los niños… Te pasas el día corriendo. Al final del día llegas con las reservas al mínimo. Y si estas bajo mínimos, “no vas a estar como tienes que estar y en lo que tienes que estar“.

La alimentación

En este aspecto, se ha producido uno de los grandes cambios en tu vida. Si comparas lo que comías antes con lo que comes y no comes ahora, el cambio es más que evidente. Se parecen como un huevo a una castaña. El cálculo de calorías es tu gran compañía, permanente. Qué comes, cuándo comes, cómo lo comes… Todo estará en función del triatlón.

El presupuesto

El material, las cuotas de gimnasio y/o piscina, el fisioterapeuta, las inscripciones, los viajes. Te convertirás en un genio del ahorro, rebañando de aquí y de allá.

Los amigos

Ya hemos visto cómo afecta el triatlón a tus horarios. Es muy probable que hasta tu conversación se convierta en monotemática. Puedes hablar de muchas cosas, pero la mayoría de ellas se convierten en secundarias. A ti de lo que te gusta hablar es de deporte, de triatlón, concretamente. Con mis amigos, cuando la conversación gira hacia estos temas, siempre aviso: “Ojo, que puedo ser muy pesado, mucho” Y el que avisa no es traidor.

La familia

Por lo horarios, por la dedicación física y mental, por la fatiga, por la alimentación y por el presupuesto, con toda seguridad la familia es la más afectada. Cuando el triatlón se convierte en el centro de tu vida, no solo es el centro de tu vida, es el centro de la vida de tu familia. De toda la familia. Y sin ningún género de dudas, si puedes dedicarte a este maravilloso y loco deporte, además de ser los más afectados por la práctica de triatlón, también son los que más se adaptan, lo que más se entregan para que puedas dedicarte a lo que te gusta. Si estan contigo, si te apoyan y te acompañan en esta maravillosa locura, eres muy afortunado. No lo olvides.

Así que, sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que aquello de que “el triatlon es un modo de vida” está muy lejos de ser un mito, una etiqueta. Si te metes en este mundo, tu vida (y la de los tuyos; no lo olvides) cambiará para siempre. ¡Saludos y kilómetros! ¡EnjoyTri!