Con espondilitis anquilosante es dificil plantearte retos porque no sabes si podrás no sólo poder entrenarlo, sino levantarte de la cama el mismo día de la prueba. Nuestro amigo Alonso Javier Bas Chivo, de Puertollano, nos ha hecho la crónica de su primer triatlón. Así que os invito a leerla:
Triwhite Benidorm

Mes de junio de 2014, Anno Domini, podría ser un buen comienzo para una peli, una novela, etc, pero fue el comienzo de mi aventura en esto del triatlón; la aventura de un enfermo de espondilitis que tras años de inactividad deportiva, debido a las lesiones sufridas (rotura del Aquiles y operaciones de meniscos de ambas rodillas) y padecimientos de los que sufrimos esta enfermedad degenerativa, un buen día decidió levantarse del sillón y retomar todo aquello que dejo años atrás.

No toda la culpa de mi parón la tuvieron las lesiones o los dolores que diariamente se tienen con esta enfermedad, lo psicológico también es un añadido. Y es que cuando con treinta y pico años te diagnostican una enfermedad degenerativa e incurable, todo tu mundo se viene abajo, no sólo a ti sino también a los que te rodean, que no saben cómo animarte, o qué hacer. Todos se sienten impotentes ante todo esto.

Imagina entonces, cuando después de varios tratamientos, por fin dan con lo que te viene bien. El tratamiento biológico. Y ahí es cuando tienes ganas de volver a probar a ir a la piscina, y de ahí a trotar suave 10 minutos un día, y 15 al siguiente, volver a coger la bici de carretera que acumulaba polvo en el trastero, y así con el tiempo y tras conocer la historia de JuanP en unas Jornadas sobre Espondilitis y el Deporte, pues nada, chute de motivación y a proponerte un reto para 2015 : Terminar un triatlón. Destino Triwhite Benidorm.

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Aquí es donde empezaría el capítulo 2 de esta aventura, no sin primero enfrentarte a la reacción de tu familia ante tu decisión: ¿estamos locos o qué?, ¡con lo que tienes!  ¡ como tienes la espalda! , ¡que sabes que si te esfuerzas de más tu cuerpo lo paga! (todo esto como si imaginaras a mi madre, jeje). Pero ya era tarde, el gusanillo del triatlón ya me había picado y como ya sabemos esto engancha.

A partir de ahí a ponerme a preparar en serio una prueba de esta importancia para salir vivo de ella,  y claro está,  poder presumir ante tus colegas y conocidos de la experiencia.

Las claves:

Constancia.

Perseverancia.

Salir a entrenar cuando no te apetece : porque las cervicales o el sacro han decidido recordarte que están ahí.

Es duro salir a entrenar así, pero como se suele decir: “sarna con gusto no pica”. Pero el deporte para los que sufrimos EA nos viene bien, estar activo es más beneficioso que el sillonball. Duele, pero menos que la inactividad y el sedentarismo.

Llegados a este punto y tras meses de entreno, llegamos al capítulo final, el día D y la hora H, ambiente total de triatlón en Benidorm en la Playa de Poniente. Dios… ¡qué nervios!

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Me enfundo mi neopreno y a calentar al agua. Que es un decir porque estaba fría del carallo. Vamos, que me llega un chaval y me dice: “joder si lo sé no meo antes de entrar al agua”.¡ups!

Tras esto esperamos a que lleguen los últimos de la bici del olímpico y después de que salgan las chicas, salimos nosotros. Nervios que crecen más y más a cada minuto que pasa de espera. Y al fin bocinazo, ¡y a la guerra!

Aquí es donde pequé de novatazo, me puse en la parte de atrás (bien hecho), pero no hacia un lado. Cogí mi ritmo bueno y empecé a adelantar a gente, me encontré en un grupo cerrado por los flancos y recibí mas ostias que un kickboxer, lo que me llevo a desorientarme y frenar y perder mi ritmo. Oído cocina, lección aprendida para la próxima.

Los 20 minutos más largos de mi vida, salí mareado y exhausto. Pero en fin, de ahí a la bici para empezar con una cuestecita que todo el que ha hecho este triatlón sabrá de lo que hablo. Unos 500 metros que en la primera vuelta molan pero en las 4 siguientes ya te toca las narices y hace mella, y más después de mi vía crucis en la natación.

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23 kilómetros y al bajarme de la bici dije: “vamos allá que esto está hecho”.  Cogí un ritmo de seis y pico largos para no petar. Mis isquios ya venían tocados a Benidorm y tampoco era plan de fastidiarlo todo después de la paliza que llevaba Ritmo que me llevó a conseguir el objetivo que tantas veces soñé meses atrás, terminar y demostrar que si quieres…puedes. Aunque sea llegando el 6º por abajo. (jajaja)

Aunque haya dicho capítulo final, no conlleva un punto y aparte, sino un punto y seguido.

Próximo reto:  Olímpico de Sevilla en septiembre de 2015. Skoda triatlón Series.

Y no será el último, ¡eso seguro!