Estamos en plena ola de frío y salir a entrenar es complicado no, lo siguiente. ¿Y qué hacer? Pues no queda otra que asumir que las bajas temperaturas son lo más normal en estas fechas y que tenemos que estar preparados para que los primeros minutos de nuestra sesión de entrenamiento van a ser complicados. ¿Qué hay que tener en cuenta?

Son diez minutos

Sí, aunque parezca complicado, aunque fuera haya tres grados bajo cero, el mal rato nos va a durar el calentamiento, lo justo para que nuestro cuerpo se adapte, nos suban las pulsaciones y todo se ponga en su sitio. Cuántas veces nos ha pasado lo de salir a entrenar con frío cubiertos con capas hasta arriba y al terminar la sesión, tener la sensación de que nos sobra todo…

Una buena hidratación

En invierno está claro que vamos a sudar menos que en verano, pero es necesario que siempre tengamos hidratación a mano para realizar el entrenamiento como corresponde. Ya hemos hablado muchas veces de lo importante que es estar bien hidratado, ya sea con agua, ya sea con bebida isotónica. Mi recomendación es que os hagáis con uno de esos cintos que se han puesto de moda, de velcro, que permiten llevar un bidón de medio litro. No molestan y nos pueden salvar de más de un apuro. Eso o que tengáis localizadas todas las fuentes de vuestro área de entrenamiento.

Ropa seca de repuesto

Lo ideal es poder acabar la carrera en casa, pero si por ejemplo entrenáis en grupo y luego tenéis que coger el coche para desplazaros hasta el hogar, conviene que tengáis ropa de repuesto: camiseta, ropa interior y calcetines. Los calcetines y la cabeza son fundamentales para combatir el frío. Si tenemos ambas partes secas y calientes, tenemos mucho terreno ganado.

Tres capas de ropa

Yo vivo en Valladolid, donde el frío, a veces, es extremo. Sobretodo en la bicicleta, en la que ha habido ocasiones que he salido a entrenar con cuatro capas. Pero corriendo es distinto. Independientemente de la temperatura, lo ideal son, como mucho, tres capas:

  • Camiseta térmica pegada al cuerpo: nunca de algodón.
  • Una segunda capa más suelta.
  • Una tercera que detenga el viento y permita que salga la humedad que vamos a generar por el cambio de temperatura entre nuestro cuerpo y el exterior.

Correr con nieve

Como diría Scott Jurek, a veces toca y punto. No es lo deseable, pero a veces hay que correr con nieve. Depende de donde vivas, tienes más o menos probabilidades de que sea una climatología habitual o no. Si eres de aquellos que la tienen que sufrir, trata de buscar zonas en las que sea dura, no hielo desecho, para poder pisar con más seguridad. Y ante todo, mucho cuidado. En estas ocasiones, el riesgo de una torcedura de tobillo es, por desgracia, elevado.