Estamos en pleno verano y todos empezamos a hacer planes de fin de semana con nuestra pareja. Puede que algunos hayan planificado su temporada para pasar el verano sin tener que entrenar mucho, pero otros que estén preparando pruebas como el Ironman de Mallorca, que es en Septiembre, estarán de lleno en su fase de entrenamientos.

Nos sentamos en el sofá con nuestra pareja, abrimos Booking, y como diría Jesús Vázquez en La Voz, “¡Que empiece la batalla!”.

No nos sirve cualquier hotel, no queremos los destinos  que la gente “normal” suele querer y a veces planificar el fin de semana puede ser más complicado que Paquirrín se aficione a la Paleodieta. Hoy vamos a analizar cómo podría ser la planificación de un fin de semana para un  triatleta en fase de entrenamiento y su pareja.

Foto: Playitas

Foto: Playitas

Encontrar un hotel que tenga accesos con buenas carreteras.

Necesitamos hacer la salida en bici del sábado y necesitamos saber qué recorrido vamos a hacer y que eso no nos suponga tener que rodar por carreteras sin asfaltar o sin arcén. Y si de paso tiene un par de tramos de Strava con los que intentar reventar algún crono, pues mejor. Ni qué decir tiene que la bici debe poder dormir en nuestra habitación de hotel. Eso está claro.

Hotel junto a lugares de ocio

Aprovechas que a tu pareja le gusta ir de compras, leer, tomar el sol o ver el fútbol para darle esquinazo y hacer tu entrenamiento. Puedes intentar que parezca no planificado, aunque esto sólo puede colar la primera vez. Puedes pillar, por ejemplo, un hotel que esté cerca de un centro comercial, y si te dice que quiere ir de compras le dices que mientras tanto tú entrenas. Otra opción es preguntarle si se va a llevar un libro para leer bajo la sombrilla. Eso te dará una horita o dos donde meter un buen rodaje o unos largos en aguas abiertas. Yo incluso he llegado a meter entrenos de bici. La bronca te la vas a llevar igualmente si llegas en una hora, en dos o en tres, así que una vez montado en la bici no hay vuelta atrás. Importante no olvidar la sombrilla y una silla muy cómoda. Los hoteles con wifi y una buena televisión, te pueden sacar del apuro.

playa

the-rdn.com

Nada de calas súper románticas

Todo el mundo quiere ir a la playa más chica, escondida, solitaria y perdida del mundo. Creemos que cuanto más estrecho y rocoso sea el camino hasta llegar a la cala, mucho mejor será el día de playa. Somos como Colón descubriendo cosas. Pero eso nos crea un problema importante que es que tenemos que ir cagando hasta allí con la sombrilla, las sillas, la nevera (azul por supuesto, nada de neveras rojas u otros colores que esas no enfrían) y, claro está, con el neopreno, y al final seguramente no se pueda nadar porque está lleno de rocas. Los triatletas queremos playas amplias y cercanas al paseo marítimo por si hay que hacer un rodaje suave a media tarde. En fin.

Cuidado con las comilonas

Si consigues convencer a tu pareja para quedarte con la muchedumbre rodeado de sombrillas separadas a una cuarta y con más comida en las mesas plegables que en el súper de MasterChef,  y no sois George de la Jungla en busca de la playa más lejana y perdida, puede que te encuentres con el problema de llegar a una playa donde tengas el chiringuito a 20 metros y sus cientos de tentaciones. Estamos en pleno entrenamiento y por supuesto hemos leído el artículo sobre la paleodieta, con lo tenemos que evitar las fritangas y variados playeros.

Copitas al anochecer

Vas a la playa, solecito, música…apetecen copitas y caipirinhas. Ya no sólo de noche, sino viendo anochecer. Tu pareja quiere celebrar que le dieron el sábado libre y quiere emborracharse y trasnochar, y mientras, en tu cabeza, sólo piensas en la cantidad de azúcar que tiene un gin-tonic y en no acostarte demasiado tarde porque al día siguiente madrugas para la tirada larga.

Foto: Ironman // Nils Nilsen

Foto: Ironman // Nils Nilsen

La noche de sexo del sábado

Tema delicado. Te invito a que eches un vistazo a este otro artículo sobre Sexo y Triatlón, y tú mismo decides qué hacer.

Seguro que hay muchas más cosas a tener en cuenta, y que tu pareja y tú tendréis vuestros propios trucos para pasar el fin de semana y no volver a casa por separado. Es importante negociar y que la relación sea un equilibrio para que no acabe en desastre. Al final no debe ser una guerra. Debe ser un acuerdo en el que ninguno pierda. Ten en cuenta también las preferencias de tu pareja y si ves que estás abusando de la suerte agacha un poco la cabeza y cede en las cosas que al él/ella le gustan.

A veces es verdad eso de que “tienen el cielo ganado”.

Y si no, dile que vea los cinco mejores vídeos de Josef Ajram y a ver si se motiva y se hace también triatleta.

Que Dios reparta suerte.