Estamos en pleno invierno y lamentablemente tenemos muy pocas horas de luz. Luces tenemos pocas, pero durante todo el año. La cosa es que por naturaleza todos dejamos aparcada la bicicleta para el fin de semana, o nos limitamos a darle fino al rodillo, lo que limita bastante el entrenamiento de bicicleta en esta época. ¿Y si nos planteásemos salir a la carretera, aunque estuviese anocheciendo o, directamente, fuese de noche?

El primer beneficio que lograríamos sería motivacional: mientras que todos nos quejamos de que el rodillo es aburrido y monótono, una salida a carretera en oscuridad es una gran manera de mantener la concentración, lo que deriva en entrenamientos más amenos.

Lo primero es asegurarnos de que tanto a la bici como a nosotros se nos ve bien: fundamental luz trasera en la bici y luz delantera en el casco: si vamos por zonas urbanas probablemente haya farolas, pero si salimos a carretera o a zonas rurales es más que posible que hay poca visibilidad, con el riesgo que los arcenes y los baches tienen.

Aparte, necesitamos llevar ropa reflectante: tanto delanteros como traseros, y de color ámbar en los pedales. Con esto facilitaremos que otros usuarios de la carretera (coches, principalmente) nos vean con más facilidad.

Otro punto importante es que escojamos recorridos cortos a los que podamos dar varias vueltas. Es decir, si un sábado hacemos noventa kilómetros en una sola vuelta circular, entre semana y con poca luz quizás sea mejor que hagamos diez vueltas de nueve kilómetros alrededor de casa, que nos permitan volver en un momento dado, o gestionar el entrenamiento, alargándolo o acortándolo en función de las circunstancias. Aparte, podremos reconocer el recorrido mejor y aprender los puntos peligrosos con mayor facilidad.

En este sentido, ¿qué entrenamientos pueden hacerse? Pues por ejemplo repetir varias subidas a una colina o rampa pronunciada. Como ya dijimos en su momento, esto mejorará nuestra escalada sobre la bicicletaOtra posibilidad es marcar entrenamientos de series en, por ejemplo, polígonos industriales: suelen estar bien iluminados y llegada la tarde tienden a tener poco tráfico.

ciclismo nocturno

Dicho ésto, hay que escoger rutas que conozcamos bien de otras ocasiones, evitando carreteras con varios carriles y curvas, evitando que estemos mucho tiempo fuera del área de visibilidad de los coches que vengan por el otro lado. Y claro, si podemos entrenar acompañados, mucho mejor que en solitario, sin duda.

Por otro lado, hay que evitar ir muy pegado al arcén, ya que ahí se acumula toda la mierda del tráfico diario, y hay que llevar repuestos.

Y nunca, nunca -pero nunca- dar por hecho que nos han visto el resto de usuarios. La seguridad ante todo.


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