Muchas veces, por suerte o por desgracia, nos toca hacer una salida de bicicleta en solitario, sin compañía ni gaitas. Sí, es un peñazo, pero toca: ya sea porque no cuadramos horarios, porque lo decidimos a última hora o porque estamos en un momento de temporada muy cerca de nuestro ironman.

A mí por ejemplo, en la preparación del Ironman Barcelona me tocó hacerlo cada dos por tres. La primera vez fue un aburrimiento, pero luego ya te acostumbras.

Por si acaso, aquí van unas cuantas recomendaciones por si no te libras y te toca salir solo.

  • Ve por una ruta conocida, que hayas hecho en otras ocasiones. Perderse por caminos que no conocemos no ayudará en nada, simplemente nos hará acumular nervios y tiempo de rodaje de más. Si teníamos calculados unos kilómetros determinados, nuestro entrenamiento se habrá ido al traste.
  • Gestiona tus bidones de agua, y planifica rutas en las que haya fuentes, evitando los riesgos de deshidratación. A lo mejor en invierno no vas a tirar tanto de la bebida, pero a media que nos acercamos al verano, sudaremos más y más.
  • Lleva algo de dinero suelto, tarjeta de crédito, DNI y suficientes barritas energéticas. Si estás haciendo una simulación de competición, lleva exactamente lo mismo que llevarás en la carrera. Así matarás dos pájaros de un tiro.
  • Lleva el móvil con la batería totalmente cargada. Ya si al diseñar la ruta escoges puntos en los que sepas que siempre va a haber cobertura, mejor que mejor.
  • Ten planificado el entrenamiento: potencia, frecuencia cardiaca, intervalos… Así conseguirás hacerlo más divertido, porque cada cierto tiempo estarás cambiando el tipo de entrenamiento.
  • Aunque suene raro, disfruta de la soledad. Vas a pasar un buen rato contigo mismo, pensando, e incluso hasta meditarás. Aprovecha para evadirte del día a día.

Con esto tendrás todo lo básico para que tu salida en solitario sea un buen entrenamiento. ¡A por ella!