El mercado de material de triatlón es bastante dinámico. Muchos de nosotros compramos productos a compañeros de club, o empezamos a utilizar aplicaciones de venta que tienen sección de artículos de triatlón de segunda mano, como Tuvalum, Wallapop o tiramos del eBay de toda la vida. Y claro, también vendemos. Así que hoy vamos a hablar de qué tenemos que hacer para que nuestras ventas tengan más éxito entre los distintos deportistas que estén interesados en nuestro material.

Lo primero es practicar la empatía: ponernos en, la medida de lo posible, ponernos en el lugar del comprador. La gente está dispuesta a adquirir un producto de segunda mano solo si el precio es tan bajo, comparado con el de producto nuevo, que merezca la pena perder el dinero invertido en caso de que las expectativas sean mayores que la realidad, y por tanto exista decepción en el proceso de compra.

En este sentido, hemos de tratar que lo que vendemos no genere falsas expectativas, y tratar de ajustarnos a la realidad lo máximo posible: es básico proporcionar datos suficientes para dar la confianza suficiente al comprador. Relativo a la información que se proporciona, nunca hay que dar datos personales. Por desgracia estamos vivimos en una sociedad en la que hay gente dispuesta a utilizar nuestros datos de forma fraudulenta.

¿Qué información hay que dar?

  • Datos exactos de modelo.
  • Año de compra original.
  • Número de horas utilizadas.
  • Tipo de utilización que ha tenido el producto.
  • Golpes o defectos estéticos.
  • Plazo pendiente de garantía.

Hay que ser veraces al proporcionar información, aunque esto conlleve tener más problemas a la hora de vender el producto, sin que ello suponga más problema que tener que emplear un poco más de tiempo. Y la solución si tenemos un producto de calidad inferior a lo que ahora se mueve en el mercado, es fácil: bajar el precio.

La antigüedad del producto es importante: el mero avance de las tecnologías conlleva que un componente pierda valor por el mero hecho de envejecer, aunque apenas se haya utilizado. Por ejemplo, una bicicleta de aluminio con sistema de diez velocidades tiene que tener un precio bajo obligatoriamente, independientemente de que no se haya utilizado.

De igual manera, a la hora de poner precio a nuestro producto, hay que ser aséptico y eliminar todo factor emocional. El comprador no tendrá vinculación sentimental tal como la podemos tener nosotros.

Para incrementar la confianza del comprador, hay que dar la opción de ver in situ el producto que vendemos, siempre y cuando la distancia lo permita.

¿Cómo han de ser las fotografías? Hay varios factores a tener en cuenta:

  • Cuanta más luz haya, mejor, así que intentad hacer las fotografías a media mañana.
  • Utilizad fondos blancos o neutros, que no distraigan del producto.
  • Evitad las sombras.
  • Haced fotografías de alta calidad, para que puedan verse los detalles.
  • Tratad de evitar el uso de flash.

Y si ya hemos conseguido vender, ¿qué hacemos? En primer lugar, el método de transacción más seguro es contra reembolso. Tiene un punto negativo, y es el coste añadido. Otra posibilidad es no incluir en el precio del producto los costes de envío y pagar a medias entre comprador y vendedor.

Otra posibilidad de pago es la transferencia, pero es menos seguro, en la medida en que quien nos paga no tiene la certeza de recibir el producto. Y si esperamos a cobrar cuando el producto llegue a destino, nosotros seremos quienes tengamos la incertidumbre.

A la hora de enviar el producto, hay que hacerlo con empresas de mensajería que permitan realizar un seguimiento, y evitar en la medida de lo posible la pérdida del mismo.