Todos los años en Kona se proclama un campeón mundial en categoría masculina y otro en categoría femenina. Este año Patrick Lange y Daniela Ryf han sido los dos Campeones Mundiales de Ironman. Pero solo hay sitio para un único último finisher, aquel que entra en meta el último. Para el templo del triatlón mundial, tan importante es el ganador como el último en llegar. Es maravilloso el espíritu de deportividad que se respira en la isla.

Es medianoche en uno de los días más importantes para el triatlón. Aunque los espectadores llevan casi 16 horas esperando y corriendo, allí están todos en la línea de meta, sin rastro de fatiga. Se acerca la hora mágica en Kona. Lo mejor de lo mejor de los amantes del triatlón de larga distancia está reunido en Ali’iDrive, una carretera situada frente al mar que pasaría completamente desapercibida en cualquier otro día. La misma Ali’iDrive que ha visto cómo los mejores triatletas del mundo rompían la cinta y pasar al olimpo de los dioses. Aunque todas esas figuras mediáticas son la verdadera noticia para los medios especializados, la gente que se concentra aquí a esta hora no está esperando a la élite profesional del triatlón, que llegaron hace ya unas cuantas horas. Están esperando a alguien muy especial, al último.

Momento único

Este momento tiene lugar año tras año en Kona y es exclusivo para una persona. Aquella que cruza la línea de meta antes del corte de las 17 horas después de dar la salida de la prueba. Y durante los últimos 28 años, Mike Reilly, locutor de Ironman, ha estado ahí año tras año para acompañarles hasta la meta. «Tienes a todos ahí», dice Reilly, «directivos, trabajadores y voluntarios. Aunque están haciendo su trabajo, en ese momento todo el mundo se convierte en un fan y se pone a gritar como niños».

Los últimos en llegar a meta son personas con tremendas historias de fondo. Cuando ves la expresión de incredulidad en su rostro por lo que acaban de hacer, sabes que es porque han atravesado momentos difíciles.

Con todos los años que lleva Reilly metido en esto, tiene historias para todos los gustos, pero destaca una rápidamente que le viene a la mente. «Era un tipo llamado George Yoda, de Long Beach, California. Le veíamos venir por la carretera, pero los segundos parecían pasar rapidísimo y él cada vez iba más lento. El público se volcaba a cada paso, pero el tiempo se acababa. Subió la rampa y pisó la alfombra roja, pero el reloj que estaba encima marcaba 17:00, pasado el corte. Miré el cronómetro y me dijo: 16:59:59. Había conseguido entrar por los pelos».

Realmente, el finisher lo que hace es terminar la prueba, que es de lo que se trata. Y esto es lo que los fundadores del Ironman (John y Judy Collins) pretendían. Querían asegurarse de que no solo una élite era capaz de nadar en Waikiki Roughwater, completar el recorrido de bici de Around-Oahu y terminar la maratón de Honolulu.

Eso es lo que separa nuestro deporte de otros deportes. Ningún ciclista podrá competir junto con sus héroes en el Tour de Francia. Sin embargo, un grupo de edad puede sentarse tranquilamente después de la prueba con Jan Frodeno y hablar sobre la carrera tomándose una cerveza juntos.

Pero volvamos a la Ali’i, donde la multitud espera ansiosa la llegada del héroe de todos los años. El año pasado le tocó a Jennifer Tait. Una mujer que ni siquiera debería estar compitiendo en Kona ese año. Solo había terminado un Iroman por delante de las 17 horas de corte y fue en Austria. Lo hizo en 16:55. En 2015, y gracias a una especie de lotería consiguió su slot. Pero no superó el corte de la bici y no pudo salir a correr. Pero en 2016, al encarar el último giro hacia Ali’iDrive, Tait vio a todos sus amigos, familiares y seguidores. Estaban todos allí esperando a que entrara en meta.

Cruzó la línea de meta en 16:57:52, siendo así la última finisher oficial del Campeonato Mundial Ironman de Hawaii 2016. Nunca se había considerado buena atleta. Incluso estadísticamente era imposible que terminara un Ironman. Pero esa noche pasó algo especial gracias al público y al propio triatlón. «Algo mágico sucede en Kona, tuve un rendimiento deportivo que no esperaba. Incluso ahora, un año después, raro es el día que no me acuerdo de algo relacionado con el Ironman o Kona», dice Jennifer Tait. «Mi mi vida ya no es igual».

Jennifer Tait

Foto: Getty Images

Si queréis ver la entrada del último finisher de 2017, aquí la tenéis:

Nuestro querido triatleta japonés de 85 años, Hiromu Inada, el participante más mayor de este Campeonato del Mundo y finisher en 2015 y 2016, no superó el corte y entró en la T2 tras 10:26:56.

Fuente: triathlete