Mauro Abbate es un triatleta italiano de treinta años, programador informático de profesión, que se ha planteado un ultra triatlón, pero no un ultra triatlón al uso, sino saliendo desde la localidad italiana de Oristano (ciudad de Italia situada en la isla de Cerdeña) hasta llegar a Cabo Norte.

Una verdadera aventura capaz de poner a prueba las habilidades físicas del italiano, su adaptación y por qué no, de conocerse un poco mejor a sí mismo.

El recorrido

Mauro Abbate tiene previsto salir el próximo 25 de mayo en bici del mismo centro de Oristano en bicicleta durante 5.900 kilómetros y llegar hasta la parte del Círculo Polar Ártico situada en Noruega. Una vez allí le esperarán las frías y turbulentas aguas que bañan las costas de lasislas Lofoten. Nada más y nada menos que 220 kilómetros de natación. Por último, le esperan 1.400 kilómetros hasta alcanzar el punto más septentrional de Europa, en la isla de Magerøya.

Una aventura deportiva impresionante, un viaje extremo que pasaría a la historia en caso de terminarlo y a los récords mundiales Guinness como el triatlón más largo, más al norte y con la mayor variación de latitud. Más de 7.500 kilómetros para completar en cien días. Esto equivale en los planes del italiano a unas cinco semanas de ciclismo, tres de natación y cuatro de carrera a pie para conseguir llegar a la meta.

Mauro Abbate

¿El motivo?

Según indica Mario Abbate su objetivo no es otro que “aprovechar este sueño para hacer realidad otro, el de ver a la gente usar más la bicicleta en Cerdeña como medio de transporte -explica-. Salgo desde mi ciudad natal con la esperanza de que cada día más gente empiece a utilizar la bici y espero que el resto del mundo tome ejemplo. Un reto simbólico para sensibilizar a la isla de Cerdeña sobre el uso de la bicicleta, un medio de transporte ideal tanto para la salud como para la del medio ambiente y que podría convertirse en la primera opción para desplazarse por la ciudad.

El triatleta italiano va a documentar su viaje publicando fotos y videos online con la esperanza de animar a la gente a viajar y servir de ejemplo de cómo utilizar la bicicleta en la vida cotidiana. Según Abbate, «estamos acostumbrados a vivir rodeados de comodidades, y el coche parece indispensable incluso para llegar a la esquina».

 

Otros retos anteriores

Mauro Abbate cuenta con un curriculum deportivo más que respetable. En 2016 recorrió 9.200 kilómetros en bici por Europa saliendo desde la costa de Liguria hasta Marsella, pasando por España hasta la punta de Tarifa, Portugal, hasta llegar al extremo más occidental de Europa, el Cabo de la Roca, antes de volver de nuevo al norte de España y Francia y terminar su viaje en Amsterdam.

En primavera de 2017 volvió a repetir una empresa semejante, partiendo de París, pedaleando hasta Colonia y Bremen en Alemania. Subió luego hasta Copenhague, Dinamarca, y continuó hacia el norte hasta llegar a Oslo a través de Suecia.

«En mis dos viajes anteriores me hubiera gustado haber llegado hasta Cabo Norte – dice Mauro Abbate-, pero no pudo ser. En el primero me dediqué a conocer los sitios por los que iba pasando y sin darme cuenta, me fui metiendo en noviembre con temperaturas muy bajas. En el segundo viaje, me faltaba un mes para llegar, pero empecé a echar de menos mi casa”.

 

Mauro Abbate

Los riesgos

Más experimentado y maduro, después de un duro entrenamiento probando las frías temperaturas de este invierno en el Trentino Alto Adige, Mario está preparado para salir en bici con su tienda de campaña y el saco de dormir rumbo a su ultra triatlón.

Mauro Abbate

«En esas latitudes el riesgo de hipotermia es real y para poder nadar tranquilo y seguro, además de la asistencia en tierra financiada por mi familia necesaria para poder dejar la bici y dormir durante los 20 días que durará la natación, será necesario tener una embarcación y un equipo de apoyo”. Este es el motivo por el que Mauro está buscando nuevos patrocinadores en Cerdeña y para lo que ha lanzado una campaña de Crowdfunding. Por ahora lleva recaudados más de 1.300 euros para los 12.000 que estima necesitar como equipo de apoyo en los 220 kilómetros de natación que le esperan por delante.

Desde aquí le deseamos toda la suerte del mundo al italiano, que tiene por delante un reto nada fácil de conseguir por las distancias y la climatología a la que tendrá que enfrentarse.