El Grupo de Investigación en Ingenieria de Carreteras (GIIC), de la Universitat Politécnica de Valencia ha realizado un estudio a partir de 2.900 adelantamientos grabados de vehículos a bicicletas con un resultado cuando menos preocupante: un 36% de los turismos no guardaba el metro y medio de seguridad obligatorio entre el retrovisor derecho y el manillar de la bicicleta. Gracias a los resultados se conoce un poco más cuáles son los factores de riesgo percibidos por los ciclistas cuando salen a la carretera.

Además, según han indicado los investigadores valencianos, con Carlos Llorca a la cabeza, los adelantamientos se realizan a alta velocidad y con una gran frecuencia entre los camiones, que pueden generar “un efecto aerodinámico más importante”.

Así mismo, en calzadas estrechas y sin arcén se encontraron maniobras de adelantamiento  peligrosas.

Para llevar a cabo el estudio, incluido dentro del proyecto “Estudio experimental de la funcionalidad y seguridad de las carreteras convencionales”, se equipó una bicicleta de carretera y una de montaña con cámaras de vídeo, GPS y distanciométros laser, con las que un ciclista circuló en los alrededores de Valencia a lo largo de siete tramos de carretera convencional.

“Este estudio ha permitido conocer, gracias a observaciones reales, el cumplimiento de la normativa relativa a la mínima distancia lateral durante los adelantamientos, así como el efecto de otras variables que esa regulación no tiene en cuenta, como la velocidad de los vehículos que adelantan”, destaca Carlos Llorca.

Con el estudio se buscaba proponer criterios para poder escoger las anchuras de arcen y de carril necesarias para garantizar la seguridad de los ciclistas, independientemente de la velocidad de los vehículos, el volumen de tráfico y la frecuencia de paso de los camiones.

Foto de portada: Iberobike