Sí. Habéis leído bien. Alison Carrick, de cincuenta y cinco años, es una profesora de educación primaria de Haslingden, al norte de Manchester que hace pocas semanas comenzó a salir en bici tras años apartada de las dos ruedas. Pues bien, este pasado fin de semana salió con la intención de hacer unos diez kilómetros, tranquilamente, a su ritmo, cuando de pronto se vio envuelta en una marabunta de 250 ciclistas alrededor suyo, que participaban en una nueva edición del Rossendale Triathlon.

Y total, ya que estaba allí… Alison decidió meterse en camisas de once varas y acabar el segmento de bicicleta, que eran cuarenta kilómetros.

“Al principio no tenía ni idea de qué estaba pasando” reconoció posteriormente. “Me di cuenta de que era un triatlón cuando vi que los ciclistas estaban mojados y que llevaban dorsales en la parte trasera. Pensé, oh dios mío, ¿qué hago?”

Reconoce que lo suyo hubiera sido darse la vuelta, o apartarse, pero no sabía cómo de larga era la ruta que había tomado, así que decidió tirar adelante.
Alison Carrick from Haslingden on her bike.

El tema más gracioso es que claro, ella no estaba preparada para una prueba de este calibre ni de coña. De hecho su bicicleta, de segunda mano, es una btt que le había costado apenas doscientas libras.

Lo que más le sorprendió de toda la prueba fue la gente animando al borde de la carretera, y reconoce que la velocidad a la que circulaban algunos ciclistas le infundía miedo. Por cierto, los organizadores del Rossendale Triathlon se quieren reunir con ella para ofrecerle inscribirse a su equipo de triatlón y participar el año próximo.

Nada, que ha nacido una estrellla…

Alison's 18 mile Sunday bike ride (Picture: MEN)