La historia del maratón femenino siempre estará ligado a dos nombres, Bobbi Gibb y Kathrine Switzer. La primera de ellas, Bobbi Gibb, de 24 años, había enviado una carta a la Organización del maratón de Boston en 1966 para que le permitieran correr en una época en la que a las mujeres no podían inscribirse en este tipo de pruebas, pero fue rechazada. Una vez en la salida del maratón, se escondió y salió a correr con el resto de corredores. No hay oficialidad de tiempo, pero Bobbi Gibb marcaría un tiempo de 3h21min. 

Kathrine Switzer es conocida en todo el mundo por ser la primera mujer en inscribirse oficialmente a un maratón. Era el año 1967 y Switzer se inscribió en el maratón de Boston con las iniciales de su nombre y apellidos: KV Switzer, dorsal 261. Terminaría en 4 horas y 20 minutos.

Maureen Wilton Mancuso

Existen muchas posibles razones para el relativo anonimato de Maureen Wilton Mancuso. Tal vez una de las principales sea que era tan solo una niña de 13 años en 1967 que corría su primer maratón y pasó completamente desapercibida en el Eastern Canadian Marathon Championships. O quizá que se perdió entre los titulares que dos semanas antes, Kathrine Switzer había acaparado al ser la primera mujer en participar oficialmente en el Maratón de Boston. O puede ser mucho más sencillo. Mancuso corrió en 3:15:22, bajando el récord de la neozelandesa Mildred Sampson de 1964 en más de cuatro minutos (tenía 3:19:33), y volvió a su vida como si nada, sin pena y sin gloria.

Amby Burfoot, ganador del Maratón de Boston de 1968 dice que es fundamental poner la carrera de Mancuso dentro de un contexto histórico. «Estaba corriendo una carrera en Toronto de la que nadie había oído hablar, en un momento en el que nadie corría maratones», dice. «La mayoría de la gente sólo conocía Boston, y la opinión generalizada era que la larga distancia era perjudicial para las mujeres.»

En el panorama actual, donde las corredoras de maratones son figuras del atletismo a nivel mundial, es triste que esta mujer de 64 años, nunca haya tenido la fama que debería. Pero al hablar con ella queda claro que la fama y la admiración mundial no son objetivos que Mancuso buscara nunca y que el maratón no era su objetivo a largo plazo. Hoy Mancuso lo dice claramente: «No me gustaban mucho los maratones. No eran lo mío». Sin embargo, admite que la distancia se le daba bien. «No entrené mucho para el primero», dice Mancuso. «Pero tenía capacidad para correr.»

Antes de su primer maratón, Mancuso era conocida por sus dotes como corredora de cross y de pista, entrenaba cinco o seis días a la semana con su hermano en un club de atletismo local.  La primera vez que se puso un par de clavos fue con diez años, después de que sus padres le apoyaran (sin presionarla) en su afición por el atletismo.

Su talento, la resistencia

La idea de que corriera la maratón surgió de su entrenador, Sy Mah, que se dio cuenta del talento que tenía para la resistencia. Se dirigió a la Amateur Athletics Union (AAU) para que le permitieran correr. El organismo gobernante no permitió oficialmente que las mujeres corrieran maratones hasta 1972, y aunque la federación no negó explícitamente la inscripción de Mancuso, sí trató de desanimarla.

Mancuso salió a correr sabiendo que podía batir el récord mundial corriendo a un ritmo de 4:53 el kilómetro. «Me pareció fácil, porque estaba acostumbrada a correr mucho más rápido en pista y campo a través», dice. Mancuso se mantuvo firme (a pocos segundos de ese ritmo) durante los primeros 40 kilómetros. Su madre también estaba pendiente del crono y fue la que le dijo que tenía que correr más rápido si quería conseguir el récord. Por eso, Mancuso terminó su última milla en seis minutos, lo que viene siendo a 3:43 el kilómetro en los últimos 1.609 metros. Un médico comprobó su ritmo cardíaco nada más terminar y verificó que estaba mucho mejor que otros corredores masculinos de más edad.

Maureen Wilton Mancuso

«La mejor actuación del mundo, 3:15:22»

La gesta de Mancuso no trascendió jamás. A pesar de su marca, nadie la nombró en la línea de meta por haber conseguido el récord mundial de maratón, ya que era demasiado joven para récords. «Lo llamaron la mejor actuación del mundo», dice Mancuso. «No fue hasta años después cuando se reconoció como récord mundial.»

Mancuso era una de las dos únicas mujeres que salieron a correr ese día en Toronto. Sabiendo toda la polémica que se había generado con Switzer en Boston, su entrenador le invitó también a correr también allí para dar visibilidad a las mujeres. Aunque Mancuso y Switzer no corrieron juntas durante mucho tiempo -la joven de 20 años aún no se había recuperado de Boston unas semanas antes-, su presencia fue clave para Mancuso. «Estaba feliz de tener a otra mujer en la prueba», dice Mancuso. «La AAU no me prohibió correr, pero sabíamos que no les hacía mucha gracia».

Switzer dice que aceptar la invitación de Mah fue algo obvio. «Mi novio, mi entrenador y yo habíamos sido expulsados por la AAU después de correr Boston, así que para mí era una forma de protesta el correr otra vez», dice. «Además, Sy nos dio dinero para gasolina.»

Al final, Switzer cruzó la línea una hora después de Mancuso, y recuerda haber felicitado a la «niña» por lo bien que había corrido. «Como una típica niña de 13 años, a ella no le importaba la carrera», ríe Switzer al contarlo.

En el viaje de vuelta con su novio y su entrenador, Switzer dice que la conversación se centró en Mancuso. Los tres fueron discutiendo sobre si seguiría corriendo a ese nivel cuando creciera. «Yo dije que terminaría con ella a los 18 años», dice Switzer, «porque eso es lo que solía pasar con los niños y las carreras. Terminan quemándose.»

Mancuso, amante de la pista y las distancias cortas

Las predicciones de Switzer resultaron ser ciertas. A pesar del talento de Mancuso para la distancia, su corazón pertenecía a la pista y a las distancias más cortas. «Realmente prefería una carrera de cinco o diez millas», dice Mancuso. «Para una niña de 13 años, tres horas es mucho tiempo corriendo, me aburría.»

Además del aburrimiento, la reacción de los medios tampoco ayudó mucho. Lejos de elogiar el récord de la niña de 13 años, su proeza llamó la atención negativamente. «Hubo llamadas de muchos medios de comunicación», dice Mancuso. Numerosos artículos hablaban del potencial daño que correr 42 kilómetros podría causar a una niña. Algunos afirmaban que el maratón nunca se pondría de moda entre las mujeres y que el esfuerzo de Mancuso no tenía sentido. Un periodista llegó incluso a pedirle que demostrara que era mujer. Los titulares fueron muy duros para una niña de 13 años. «Creo que si había algo de ilusión por correr maratones, todo esto acabó terminando con ella», dice.

A Burfoot no le sorprenden las reacciones a la carrera de Mancuso. «Estábamos muy lejos de entender lo que las mujeres podían hacer», dice. «Se necesitaron muchas más mujeres y años de lucha para probar que correr no era malo para el cuerpo femenino.» A pesar de la polémica, Mancuso tenía grandes apoyos. «Tenía buenos amigos en mi club, y mi entrenador y mis padres estaban siempre apoyándome», dice. «Los periodistas no eran gente  importantes en mi vida.»

Mancuso volvió a sus entrenamientos en pista y campo a través y compitió en el Campeonato Mundial de Cross en Escocia cuando tenía 15 años. Volvió a probar la maratón dos veces más en 1968, pero dado que no eran una prioridad para ella y que no entrenó específicamente para ello, no pudo igualar sus registros anteriores.

Una vez terminada la escuela secundaria, poco a poco fue orientando su carrera deportiva hacia lo recreativo, alternando momentos de lesiones que hicieron que no volviera a competir. Una historia y una marca efímera para una niña canadiense de tan solo 13 años.

 

Fuente: outside, cbc