Ya hemos hablado en varias ocasiones de que para mejorar nuestro umbral y poder rendir mejor tanto en corta como en larga distancia, necesitamos entrenar por encima del umbral anaeróbico. Pero esta tipología de entrenamiento tiene otras ventajas añadidas que nos van a venir maravillosamente bien tanto como si somos triatletas como si no.

Ventajas del entrenamiento anaeróbico

  • Fortalece el corazón al hacerlo latir más fuerte. De hecho, si quieres, haz una comparación con un entrenamiento tipo: recorre 2’5kms en un recorrido plano, y toma referencia tanto de tiempo como de pulsaciones. Vuelve a hacer el mismo entrenamiento tres meses después (habiendo incluido entrenamientos anaeróbicos en medio). Verás en la pantalla de tu pulsómetro que las pulsaciones en esta segunda ocasión son menores que noventa días antes.
  • Al requerir de más calorías que utilizar como combustible, facilita la pérdida de peso. Si estáis pesando en bajar peso, el entrenamiento anaeróbico es la solución a todos vuestros males. Sin ir más lejos, os recomendamos los ejercicios tabata, que en cuatro minutos de HIIT te ayudan a perder peso de manera eficiente en poco tiempo.
  • Es una de las mejores maneras de reducir el porcentaje de grasa muscular.
  • A largo plazo reduce la presión sanguínea: la presión normal suele ser de 120 (presión sistólica) sobre 80 (presión diastólica), y cualquier medición que estuviese en 140 sobre 90 se consideraría alta. En el ejercicio anaeróbico, al trabajar por encima del 85% de la frecuencia cardiaca máxima, estamos evitando el endurecimiento de las arterias y, con ello, facilitando la reducción de la presión sanguínea.
Foto: Ironman // Joern Pollex

Foto: Ironman // Joern Pollex

  • Dado que como hemos dicho hace un momento reduce el porcentaje de grasa muscular, es una magnífica vía para reducir el colesterol malo, el LDL que se acopla en las paredes arteriales. Así reducimos en gran medida el riesgo de ataque cardiaco.
  • Mejora nuestro estado físico y, a nivel psicológico, nuestra autoestima. Tiene su lógica: a medida que entrenamos más y mejor, nos vamos sintiendo más realizados.
  • Mejora el proceso de metabolización de las grasas.
  • De igual manera, mejora nuestro metabolismo basal y la eficiencia para quemar calorías una vez -básicamente grasa- una vez finalizados los entrenamientos.
  • Mejora nuestro sistema cardiorrespiratorio: Eleva los niveles de oxígeno a consumir durante el ejercicio.
  • Mejora nuestra gestión del estrés y reduce la tensión.
  • Desarrolla masa muscular.
  • Forlece nuestros músculos.
  • Reduce a largo plazo la fatiga, con lo que en triatlones de media y larga distancia tenderemos a poder competir más deprisa con el mismo gasto energético.
 A partir de estas ventajas, ya sabes: a combinar los entrenamientos aeróbicos y los anaeróbicos para partir la pana.