A sus recién cumplidos 33 años y tras varias temporadas viviendo en Mérida, México, Víctor Arroyo ha vuelto a establecerse en España. El de Móstoles cerró hace tres semanas un año que, comenzando con los peores presagios, ha terminado por todo lo alto, colándose en el TOP5 de Ironman Cozumel. Tras dos semanas de desconexión, esta lunes comenzó los entrenamientos de cara a 2019.

Es cierto que este año no he podido demostrar todo lo que tenía entrenando, después del accidente“, nos comentaba ayer por teléfono. El pasado mes de marzo, Víctor estaba entrenando cerca de casa, por el carril bici, e impactó con una furgoneta mal estacionada. El resultado: desgarro del recto anterior del muslo derecho, varios dientes rotos y múltiples cortes y heridas.

Pese a ello, apenas cuatro meses después se hacía con el cuarto puesto en Full Vitoria. “Los médicos me dijeron que este año ni de coña pensara en competir, que como mucho fuera a un olímpico o un sprint“. Afortunadamente, Víctor no les hizo caso. “Mi temporada ha terminado siendo Vitoria, Italia y Cozumel, tres Ironman. Creo que he hecho un muy buen papel“.

Cozumel, todo un subidón

El cuarto puesto de Vitoria solo fue el preámbulo de lo que esperaba a Víctor Arroyo. En Emilia-Romagna, donde Andi Boecherer confirmó su pase para Kona 2019, el madrileño no tuvo suerte. Un pinchazo en el kilómetro 160 de la bici le apartó de la lucha por los primeros puestos, pero Cozumel sirvió para desquitarse y dar un golpe en la mesa.

No sabía a cuánto tenía a Raña y al resto de rivales, en la bici no tenía referencias, pero cuando me bajé a correr me di cuenta de que no estaba tan lejos de ellos“, confiesa. “En ese momento fui consciente de que estaba haciendo una buena carrera“.

Objetivo para 2019: estar entre los mejores

Ese quinto puesto le sirvió para darse cuenta de que estaba en la senda correcta. Con la lesión olvidada, solo queda la ilusión por ser competitivo en una temporada 2019 para la que es muy positivo. “He hecho la apuesta de ver hasta dónde puedo llegar como profesional“. La idea, participar únicamente en pruebas del circuito Ironman, gracias a Desam, nuevo patrocinador que le ayudará con la licencia, y que se une a los que ya tiene de esta pasada temporada: Endura, Iberostar Cozumel, Rothar y BikeClinic.

El objetivo es claro: competir con los mejores. “Si vas a las competiciones huyendo de ellos, te estás engañando“. Sin la presión de estar en Kona, donde ya fue de la partida en 2016 y 2017, la intención es saber si el camino es el adecuado. “Al final con los que tienes que estar es con los buenos, y si te sacan media hora o cuarenta minutos, pues nada, a entrenar más“.

Me dirijo a Ironman Sudáfrica, 7 de abril” comenta Víctor, con la idea de hacer algo grande en Nelson Mandela Bay. “Quiero intentar estar entre los cinco o diez mejores“. En función de cómo se encuentre, se planteará tomar la salida en Ironman Lanzarote, pero tomándose la prueba como un entrenamiento de calidad. “En los entrenamientos te exiges, pero es en competición donde hay que salir por encima de las posibilidades, y ver hasta donde llegas. Y si petas, pues petas“.

A partir de ahí, el siguiente objetivo será Ironman Frankfurt, donde a tenor de la participación de años anteriores, se encontrará con una nutrida presencia de PROs.

Y solo dos semanas después, volverá a buscar un entrenamiento de calidad en Ironman Vitoria. En total, cuatro largas distancias en apenas tres meses. El propio Víctor es consciente de la exigencia. “Sí, son dos IM los que tengo planificados, pero con una buena preparación y haciendo bien las cosas, se pueden conseguir buenos resultados“.