Rotura del recto anterior del cuádriceps, pérdida de varios dientes y numeroso cortes y heridas. “La gente desconoce la realidad“, dice Victor Arroyo (32). Hace cuatro meses se estrelló contra una camioneta mal estacionada mientras entrenaba en bici y tuvo que ser operado de urgencia. Hace cuatro días fue cuarto en Triatlón Vitoria rebajando en diez minutos su marca del año pasado.

La alegría de Víctor sólo la puede explicar él. Aunque no le pilla de sorpresa. “Mi mujer y yo sabíamos que podía rendir a ese nivel. Sabía que era capaz de ese tiempo, o incluso mejor“, dice sin titubear. Y todo eso llegando “un poco justo”: hace dos meses apenas caminaba.

Tras una rotura severa, con el tiempo justo y con una bici prestada. Así consiguió Arroyo mejorar su marca en la capital vasca: paró el crono en 8 horas, 25 minutos. ¿Cómo? “Soy Licenciado en Actividad Física y Deporte y entrenador de triatlón. De rendimiento y nivel físico sé un poco“, explica. De hecho, asegura que la rehabilitación la ha llevado él, junto a su fisioterapeuta.

Una situación difícil

A Víctor se le complicó mucho la situación el hecho de que el accidente fuera en México. “A mí los médicos no me han visto“, dice. Una “clausula” en la normativa obligaba a avisar a la Federación con antelación en caso de viajar al extranjero. “No lo hice por desconocimiento”, explica Víctor, que llegó incluso a tener una disputa con la Fetri.

Tras la negativa de la aseguradora a verlo se tuvo que hacer una eco por su parte. “Sólo vi a un traumatólogo una vez, me dijo que siguiera con todo el trabajo que estaba haciendo, me motivó y seguí adelante”. Con ese trabajó llegó la movilidad en la rodilla primero. Después la fuerza en el cuádriceps. Empezó a caminar, correr y pedalear. Y cruzó la línea de meta en Vitoria.

Espíritu ganador

A Vitoria llegó sin haber pasado de los 160 kilómetros en bici y con una sola tirada larga a pie. Fue en Central Park (New York), aprovechando un viaje regalo de su mujer. “No he hecho transiciones o series”, explica. Aún así, Víctor, seguro de si mismo, llegó con las cosas claras: “Sabía que, por mi capacidad, incluso podría estar ganándolo“.

“En 2017 lo hubiera hecho”, apunta. Pero este año hubo tres hombres más rápidos que él y la victoria tendrá que esperar. “Era mi idea”, insiste cuando se le pregunta por la ella. A pesar de reconocer el gran nivel de la prueba, cree que no todo es la forma: “A algunos no les funciona la cabeza para soportar la dureza de un ironman“.

Algo que a él le sobra, o eso da a entender. “Yo sé lo que es, llevo desde 2015 haciendo ironman”. En ese tiempo ha estado en dos campeonatos del mundo en Hawai, donde se ha clasificado tres veces.

Víctor Arroyo

Foto:Víctor Arroyo

Salir delante del agua o ir bien situado en bici no asegura nada. El ironman termina en la maratón. “Yo sé lo que es abandonar”, lo supo la primea vez que hizo Vitoria, hace dos años. “No es sólo meterle gas, hay que saber regular, saber comer y tener el día también“.

El domingo parece tuvo ese día. Pero detrás de ello hay mucho más. “El apoyo de mi familia, de mi mujer, emocionalmente es lo que te mueve“. El cariño de los suyos ha sido un pilar fuerte en estos meses que dejan moraleja: “Nada es imposible”.

Un cariño que en Vitoria echó de menos. “Me decepcionó mucho que mi entrada a meta pasase prácticamente inadvertida“, dice. El triatleta cree que su entrada a meta no se recibió como merecía: “Yo no soy un atleta ‘sano’ como los demás”. Víctor lamenta que el speaker no compartiese su historia con el público de Vitoria.

2017, un salto de calidad

Víctor saltó a la palestra el año pasado en Vitoria, siendo también cuarto. Ese mismo año llegó una victoria en su grupo de edad en IM Cozumel 70.3, donde fue 7º de la general con hombres como Terenzo Bozzone.

En medio del camino apreció algún bache. Como el de Ironman Kona. “En Hawaii me bajo (a correr) para ser Campeón del Mundo, esa era mi idea. Tenía que estar por debajo de las 8:50, algo que podía hacer perfectamente con la maratón que tengo”, dice Arroyo, muestra, una vez más, de su profusa autoconfianza.

Pero aquel día falló. “Mis piernas no iban”, algo que achaca a la deshidratación. Lejos de achicarle, aquella maratón fue una “odisea”, supo hacer de las debilidades, fortalezas: “Después de la gran petada decido pasarme a profesional“.

Tras hablar con Ironman y conseguir el visto bueno, Arroyo corre en IM Cozumel, por primera vez como PRO. Allí se mide a hombres como Sebastian Kienle o Ivan Raña. Acaba séptimo con 08:18:15, consigue mejor marca y se desquita de Hawaii.

Volver a Kona

Mi mira está en Kona 2019 a nivel profesional”, señala Víctor. El triatleta se centra ahora en hacer una buena preparación para IM Italia. Por delante diez semanas y la cabeza al 100%  en el próximo 22 de septiembre. También quiere volver a Cozumel, una segunda bala si no logra el slot en Italia. “Si no se consiguiera tenemos todo el 2019 para intentarlo”, apunta el triatleta.