Hace unos días os comentábamos algunas recomendaciones sobre cómo afrontar una lesión y repasábamos recursos y herramientas que nos aporta la psicología para recorrer un camino sencillo pero que a veces no es nada fácil, ahora, ese día que tanto hemos esperado finalmente ha llegado, por fin oímos: “Enhorabuena, te damos el alta, ya puedes volver a hacer una vida normal”.

Posiblemente junto a un suspiro de alivio aparezca también una primera duda:

Vida normal, ¿eso significa poder volver a montar en bici? si, estoy hablando de tiradas largas, subir y bajar dándolo todo por La Morcuera, pensar que no hay puerto que se me resista.

Después del alta médica nuestro reto continúa, de nuevo en una circunstancia así jugamos con ventaja. Somos triatletas y estamos acostumbrados a enfrentarnos a objetivos de larga distancia, está claro, esta es sólo una nueva T1 en nuestro camino. A partir de ahora las limitaciones nos las marcaremos sólo nosotros.

Es cierto, nuestra piel queda marcada con una cicatriz, y aunque estamos recuperados y somos nosotros, los de siempre, hay algo que nos dice que ya no somos los mismos.

¿Cómo recuperarse anímicamente de una caída en bici?

Es el momento de dejar que las cosas sucedan sin forzarlas demasiado, disfruta de tu día a día y empieza a trabajar en crear el contexto adecuado para volver a ilusionarte, recargarte de energía, vuelve a soñar con triatlón, conecta con tus sueños, plantéate nuevos retos que te hagan emocionarte de verdad y disfrutar diseñando minuciosamente el plan para hacer que todo eso que vas imaginando se haga realidad.

Posiblemente ahora mismo no eres el deportista que eras antes de la lesión, ni tampoco el que quieres ser, pero también sabes muy bien que entrenando has podido superarte en el pasado. No te presiones si ahora mismo estás lejos de tu rendimiento, de ese ritmo que quedo en tu cabeza como tu ritmo de entrenamiento o de competición, ir poco a poco te hará llegar lejos, no tengas prisa. Se firme y aprende a sumar paso a paso, regálate el tiempo necesario para replantearte para qué y por qué haces lo que estás haciendo, tus horas de entrenamiento son el camino hacia esos retos que son capaces de emocionarte, planifícalos como pequeños pasos diarios que encajan con tus objetivos finales, por pequeños que parezcan todos suman y son la catapulta para conseguir tus metas. Comparte tus frustraciones con tu círculo de confianza, con “tu grupeta” que siempre ha estado a tu lado y que te dan su opinión de forma sincera.

Revisa los posibles errores sin juzgarte, y ni mucho menos machacarte, aprende de ellos. Focaliza tus esfuerzos y tu energía especialmente en redescubrir tus puntos fuertes, esos que te hacen especial, eso en lo que sabes que eres bueno, piensa nuevas formas de sacarle partido a tus fortalezas.

En este nuevo segmento una fortaleza imprescindible es nuestra confianza, saber que tenemos la capacidad de hacer las cosas que nos proponemos, que sabemos hacerlas bien y tenemos muy claro cómo hacerlo.

Foto: Cyclesport

Foto: Cyclesport

Recupera el control de las pequeñas cosas, decídelas, had que las cosas pasen porque tú lo decides, descubre cuanto puedes decidir en tu día a día, empieza a presumir de la mejor versión de ti mismo. Siente como el control de esos pequeños detalles te impulsa a romper los muros que tenías a tu alrededor, verás claramente que es el momento de mirar al futuro con confianza.

Disfruta estableciendo rutinas diarias, siente como te aportarán serenidad y seguridad, toma el control de tus horarios, planifica cuando y decide que hacer, con todos los pequeños detalles, piensa especialmente que quieres comer, recuerda tus objetivos, posiblemente mejorar tu peso después de algún tiempo sin poder entrenar impulsará tu autoimagen actual. Permítete caprichos, y por qué no; cómprate nuevo material con el que te sientas estupendo.

Recarga a tope tu batería y diseña minuciosamente tu plan para volver a entrenar, apóyate en tu coach deportivo, será una de tus mejores inversiones, marcaros un camino claro juntos, confía en él, estableced claramente cuáles serán tus días de entrenamiento, los días de descanso, respeta las horas de sueño, inténtalo, flaquearás algunos días, toma aire y vuelve a intentarlo. Estar de nuevo en la lucha, dando pequeños pasos en este nuevo segmento te está haciendo más fuerte.

Es normal que algunos días te sientas frustrado, intenta dejar atrás lo que tú ya no puedes cambiar, sólo te alejará de tu camino, malgastarás tu energía y además te lastrará para continuar, confía en ti, en los tuyos, trabaja duro para no perder tu rumbo, afronta tu día a día con una actitud realista y positiva.

Planifica el momento de volver a subirte a la bici, será tu nueva primera vez, had que sea especial, como en otras primeras veces, algunos preferirán lanzarse lo antes posible, otros prefieren sentir claramente cuando necesitan realmente hacerlo. Decide también con quien compartirlo, estas cosas con amigos siempre son más divertidas, tomároslas con humor, comparte el momento en tus redes sociales. Cuéntale a tu grupeta los motivos por los que quieres volver, contagia tu confianza renovada y compártela con los tuyos, y muy especialmente con tu familia, ellos al igual que tu han sentido la dureza del camino que has recorrido.

Foto: Handson Events

Foto: Handson Events

La tecnología y algunas aplicaciones como el Garmin LiveTrack puede hacer más fácil la espera a los que se quedan en casa esas nuevas primeras veces, pero cuidado y no la transformes en distracciones, olvídate de cadencia, vatios y siente por ti mismo tus latidos en el pecho sin necesidad de mirar el pulsometro. Disfruta.

Visualiza previamente tus primeras salidas, repasa mentalmente el recorrido por el que irás, dónde quieres parar, donde encontrarás las curvas, donde están los cruces, recórrelo varias veces mentalmente como si fuese una jugada en un video juego, incluye en tu partida tus últimas salidas antes de la caída, el sitio justo en el que te lesionaste, bájate mentalmente de la bici y recórrelo desde todas las perspectivas, ahora estas seguro, siente tu confianza renovada, recuérdate todo lo que está en tu mano para evitar que pueda volver a pasar.

Disfruta como nunca mejorando tu técnica, cuanto más te ocupes en hacer mejor las cosas, menos preocupado estarás pensando en cómo te saldrán, invierte de forma eficiente tu tiempo de entrenamiento, no consiste sólo en hacer las mismas cosas de la misma forma muchas veces.  Entrena para hacer las cosas bien y cada vez mejor, estarás invirtiendo tus esfuerzos en obtener un mejor rendimiento y además cada vez te sentirás mucho más seguro, estarás potenciando tu confianza. Diviértete.

Foto: Flickr // Active Sands Beach

Foto: Flickr // Active Sands Beach

Puedes entrenar las  trazadas en los descensos, ir a rueda, aprender a evitar que te hagan un afilador, el montaje y desmontaje en una transición, acostúmbrate a rodar en grupo, cambiar subiendo y bajando fuerte de desarrollo, frenar en seco, derrapar, coger el bote del agua rodando rápido, comer en marcha, soltarte de manos y relajar los hombros y la espalda, simular pasar por los avituallamientos en una competición, rodar con tráfico, entrenar en  un velódromo, sentir la sensación de ir por la parte alta en las curvas y la inclinación de tu cuerpo y el equilibrio con la bici, hacer salidas por carreteras complicadas siguiendo el trazado de compañeros muy experimentados, los mejores sin duda son los moteros,  si tienes amigos moteros proponles hacer salidas juntos de bicis y motos, que os abran y cierren el paso, rodar detrás de sus motos e ir  a su rueda, que se coloque en paralelo a tu lado como hacemos los oficiales en las competiciones, aprende de sus trazadas y síguelos especialmente en las bajadas rápidas.

Adquirir y mejorar tus destrezas técnicas y poder llegar a automatizarlas te permitirá ser mucho mejor deportista, potenciaras tus procesos atencionales, controlaras más fácilmente tu nivel de activación y estarás más concentrado, te dotarás de una de las destrezas clave que los psicólogos trabajamos con los deportistas élite. La capacidad de focalizarse en lo realmente relevante en cada momento, y hacerlo con una gran confianza, desaprender todo lo que te aleja de tus nuevos objetivos y reaprender a disfrutar de tus entrenamientos, en resumen, APRENDER de nuevo a divertirte.

Después de una caída nunca volveremos a ser los de antes, volver a ser nuestra mejor versión solo depende de nosotros mismos.