Seguramente muchos de vosotros habéis escuchado que un amigo está haciendo el Whole30 o no sé qué. Pues sí, el Whole30 está de moda y aquí os voy a contar mi experiencia y la de otros 30 amantes de la comida real. Bueno, amantes ahora, pero antes muy escépticos ante todo este rollo de no comer alimentos procesados durante 30 días.

Os explico cómo se originó todo. Bueno, los que me estáis leyendo y me conocéis sabéis de mi estilo de vida paleo desde hace varios años. Sí, hago triatlón de larga distancia y no tomo pasta ni ningún otro alimento que lleve harinas refinadas. Digo esto porque te miran raro por ahí cuando digo que la noche antes de una carrera no me meto un plato de macarrones en la pizzería de turno. Existen otras fuentes de hidratos de carbono mucho más saludables para llenar los depósitos de glucógeno, como por ejemplo el boniato, el gran descubrimiento para muchos en este Whole30.

Ya llevaba tiempo queriendo hacerlo, pero durante la temporada no es la mejor opción. El 23 de octubre acabé el Campeonato de España LD Ibiza 2017 y como iba a estar un mes desconectado de los entrenamientos, pensé que era el momento de hacer un Whole30. Se lo dije a Rocío, mi mujer y gran apoyo en este mes, y a un amigo. Les gustó la idea y decidimos empezar el 1 de noviembre. Me dio por ponerlo en las redes sociales y empezó la curiosidad de amigos.”Yo lo hago contigo”, me decía uno. “Avísame cuando empiezas que yo también lo hago”, comentaba otro. Como ya éramos varios los interesados, decidí crear un grupo de WhatsApp. “Whole30” y uno cuentos emojis llenos de pepinos, tomates y aguacates.

Le ofrecí a amigos cercanos la posibilidad de entrar y hacerlo. Sabiendo que les podía venir bien. Con la tontería llegamos a las treinta personas. Incluso me escribía gente que no conocía a través de las redes sociales preguntándome el precio de la “dieta” y cómo debía de entrar. Tuvo mucha aceptación y se empezó a fraguar un grupo de los que molan, no de los que lo silencias de por vida y ni lees lo que ponen.

¿Qué es el Whole30?

Todavía no he explicado qué es el whole30. Muy sencillo, pero para algunos difícil de comprender y sobre todo de tener la fuerza de voluntad de hacerlo. Resumiendo, el whole30 son 30 días quitando alimentos que podrían ejercer un impacto negativo en tu salud y estado físico. Estos alimentos son el azúcar, los cereales, los productos lácteos y las legumbres. ¿Por qué? Pues porque son alimentos que pueden producirte un desequilibrio hormonal y generarte procesos inflamatorios. Los quitas durante 30 días y te darás cuanta de cómo esos alimentos afectaban a tu vida.

¿Y qué se puede comer?

Comida real. Carne, mariscos, huevos, verduras, frutas, aceites, frutos secos, semillas… Como dicen por ahí: “Si tu abuela no sabe lo que es, no lo comas“. Hay que tener muy en cuenta las etiquetas de los productos. Porque lamentablemente productos que pensábamos que eran sanos, como puede ser un jamón serrano, puede contener por ejemplo azúcar. Sí, azúcar. Nuestro gran enemigo. Mirad bien los ingredientes porque casi todo lleva su granito de azúcar.

¿Cuáles son sus beneficios?

Recuperarás tu metabolismo, reducirás la inflamación sistémica y te darás cuenta de los mal que comías porque empezarás a leer todas las etiquetas de los alimentos y alucinarás. Entenderás como la mala alimentación afecta a tu salud, condición física, estado anímico y calidad de vida. Ademas, perderás peso. Mucho peso. Alguno en el grupo ha llegado a perder entre 8 y 10 kilos. Y sin batidos, sobres raros y demás inventos. Solo comiendo bien.

Los 30 del Whole30

Con todos estos ingredientes y con 30 personajes cada uno de su padre y de su madre, arrancábamos el Whole30 el 1 de noviembre. Bueno, al final fue el 2 porque el 1 era fiesta y alguno quería comerse unas costillas con salsa barbacoa y una flan de postre antes de estar 30 días a palo seco. El comienzo no fue nada fácil. A pesar de poner lo que se podía comer y lo que no miles de veces, incluso poniendo una foto con todos los ingredientes en el perfil del grupo, las preguntas eran constantes. “¿Pero las lentejas no se pueden comer? Si mi madre las hace con verduras y están buenísimas.” ¿Pone lentejas en la lista? No, ¿verdad? Pues no se pueden comer. Pero es que no lo entiendo, si las legumbres son buenas. Continuaban con la matraca… Vamos a ver, yo no pongo las normas, se puede comer lo que hay en la lista, si no lo cumples, estás fuera del grupo. Son 30 días estrictos, si fallas uno, adiós. Así fueron los primeros días. He puesto el ejemplo de las lentejas, pero podría ponerlo con otros muchos alimentos.

Hay que tener en cuenta que son 30 días muy duros. Ya prácticamente no puedes tener vida social. Es decir, no puedes comer fuera de casa porque rompes el Whole. ¿Por qué? Puedo tomarme una ensalada y una carne a la plancha en cualquier sitio y seguiría dentro del whole30, pensaban muchos. Pues no, porque el vinagre que le echas a la ensalada lleva sulfitos, cosa que está prohibido y el aceite que le echan a la plancha para hacer la carne, pues casi con total seguridad, sea aceite de girasol. Por lo tanto, comer fuera durante estos 30 días era prácticamente imposible. Alguno se fue de “copas” a base de agua con gas y una rodajita de limón. Muy épico el tema.

¿Se puede entrenar bien con este tipo de alimentación?

Aquí me gustará contaros más cosas, pero no os puedo dar mi opinión porque durante el mes de noviembre no hice absolutamente nada. Acabé lesionado la temporada y necesitaba descanso físico y mental tras un año muy duro. Así que no vi posibles beneficios. Pero en el grupo si hubo gente entrenando y hablaba de cómo hacía series en la pista  o nadaba en la piscina como nunca. Debemos de desmitificar el tema de los hidratos de carbono y los entrenamientos. Yo soy muy partidario de entrenar en ayunas.

El hombre en nuestros orígenes comía cuando cazaba, no comía y luego se iba a cazar. No es necesario hincharnos a pasta antes de salir a correr. Tenemos dos depósitos de gasolina. El de las grasas con unas 150000 cal aproximadamente y el del glucógeno con unas 2500. Debemos de enseñar a nuestro cuerpo a saber utilizar ambos. El depósito de grasas es una fuente inagotable de energía, por eso es conveniente entrenar de vez en cuando en ayunas, con los depósitos de glucógeno vacíos para acostumbrar al cuerpo a recurrir al depósito de grasas para carburar. Yo hace unos años salía de casa sin desayunar y me caía redondo al girar la calle. Ahora puedo irme en ayunas 4 horas con la bici o correr 25km. Mi cuerpo está más que adaptado. En definitiva, con el Whole30, estoy seguro que sabiendo los hidratos que hay que meter en los momentos necesarios, se puede entrenar bien, aunque no en periodo competitivo, donde sí debemos de recurrir a otras fuentes de hidratos de carbono que no permite el Whole30.

¿Algunas ideas para el día a día?

El grupo ha sido una fuente de sabiduría. Hemos compartido muchos buenos momentos y hemos aprendido todos mucho. Empezamos con dudas pero poco a poco la imaginación de todos fue creciendo y surgieron platos espectaculares, dignos de MasterChef. Aquí os dejo algunos ejemplos de comidas que fueron subiendo al grupo alguno de sus miembros. Sin duda Sergio, amigo que conocí en el avión de vuelta de mi primer Ironman de Lanzarote, se lleva la palma con las recetas más elaboradas.

¿Dónde puedo encontrar información?

Hoy en día con google lo tenemos muy fácil. Existen blogs de cabecera donde podemos aprender muchísimo sobre el Whole30. A nosotros el que más nos ha gustado ha sido Paleo Moderna. A mi me ha servido de gran ayuda para resolver dudas rápidas del día a día un usuario de Instagram @ecopaleo que es un libro abierto en cuanto a sabiduría y recetas paleo. Os la recomiendo sin duda.

¿Y hay libros que hablen del #whole30?

En castellano no hay nada, pero en inglés si disponemos de muchos casi todos escritos por Melissa Hartwig. Por ejemplo este:

Whole30

Foto: Amazon

amazon

No obstante, podéis visitar el artículo que hicimos en su mometno sobre libros de la paleodieta, porque allí sin duda también vienen recetas interesantes.

En definitiva, os recomiendo probar esta experiencia. Será más o menos dura dependiendo de cómo te hayas alimentado anteriormente. Pero estoy convencido que si eres fuerte y aguantas, estos 30 días pueden cambiarte la vida.

Agradecimientos a:

Rocío, Pablo, Chema, Carmen, Sergio, Sergio Romeral, Dani, Giovanna, Paula, Goyo, Roberto, Diego, Juli, Manuel José, Mery, Víctor, Lluis, Jorge… y todos los que pasaron por este grupo y que nos hicieron vivir un mes de noviembre la mar de divertido. Chicos, espero que esta experiencia por lo menos a vosotros sí os haya cambiado la vida y os haya hecho saber de dónde veníais y hacia dónde queréis ir.

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