Aunque parezca mentira (me pongo colorada, me pongo colorada) este año aún no había competido en los 21kms. El año pasado, en la preparación del maratón de Barcelona, me había hecho Terrassa, Sitges, el Maratest y Barcelona y quedé saciado. Este año, me negué en rotundo a ir pagando dorsales como si no hubiera mañana. A veinte euros la inscripción, se te va un pico.

Si no hubiera sido por el accidente con la bici, sin duda hoy no hubiera corrido. Pero al tener que replanificar esta parte de la temporada, y teniendo Altriman a la vista, he optado por competir los domingos. Hoy era la media maratón de Campaspero. Sea como sea, tengo ganas de que me quiten la férula del pulgar para volver a nadar y hacer vida normal. Con mis entrenamientos semanales y esas cosas.

El viernes, antes de ir a trabajar, me subí corriendo Forat del Vent desde casa. Ayer, siguiendo el planning de la preparación del ironman, hice 120kms de bicicleta, pese a tener unas agujetas en los gemelos del doce. Eso sí: tenía que haber hecho otros 30′ de carrera a pie, pero terminé tan petado de pedalear que pasé. Así que albergaba pocas esperanzas con respecto a la competición de hoy. ‘Es otro entrenamiento’ me decía. Los co-jo-nes.

XXXIV Media Maratón de Campaspero

El recorrido era completamente plano: dos vueltas a un recorrido de 1,5kms, y otras tres a otro de 6kms. 180 participantes y un sol de justicia ya a las nueve de la mañana. Han dado la salida y me he metido en el segundo grupo. Hemos empezado fuerte. Controlaba las pulsaciones, sin fijarme en el ritmo, y ya en el km 2 he tenido algún pico de 168 ppm. Para rizar el rizo, me volvían a doler los tibiales: Llevaban mucho sin dar guerra. Me he estabilizado en un grupo de cuatro, con la tercera de las chicas detrás, y he bajado pulsaciones a 164-165.

En el km 3 iba realmente jodido (aunque he hecho el paripé al llegar donde estaba mi padre, que había que salir guapo en la foto), sobre todo de los dichosos tibiales. He pensado en abandonar para no forzar más, pensando en el Altriman, pero he optado por continuar -a ver qué pasaba-, descolgarme, e ir a mi ritmo. Llegando al 4 he visto que había un delay entre el garmin y los carteles de la organización de casi 300 metros. Según ellos, 16’20” en los 4. Joder, a 4’05” el km, normal que fuese petado.

XXXIV Media Maratón de Campaspero

XXXIV Medio Maratón de Campaspero

Me ha adelantado un grupo de ocho corredores en el siete. No me he molestado ni en seguir su ritmo, aunque no se me han ido más de veinte metros. Poco a poco, al terminar la primera vuelta de 6kms, he empezado a encontrarme mejor, estabilizando el ritmo en 4’20” por kilómetro, y he entrado en el grupo. Se nota la diferencia de ir solo a ir entre más gente, porque los siguientes seis kilómetros, los de la segunda vuelta, se me han pasado en un suspiro (de media hora). Primera hora, catorce kilómetros recorridos.

XXXIV Medio Maratón de Campaspero

He comenzado a ser consciente de que podía hacer marca, y he tratado de correr más con la cabeza que con los pieses. He vuelto a perder al grupo y he aflojado, principalmente porque ya iba en reserva, bajado a los 4’35” el km y descontando mentalmente cada paso. Pese a ello, he ido adelantando zombies que no supieron calibrar e iban completamente desfondados, y al final me he plantado en meta en 1h32’19”, mejorando en más de dos minutos mi mejor marca personal, que databa de Barcelona 2011. Te-la.

Puesto 65 de la clasificación general, 15 de mi categoría:

XXXIV Media Maratón de Campaspero

Ahora que estoy en el sofá empiezo a digerir un poco toda la carrera: pese a que lo digo en todas las competiciones de carrera a pie, sigo sin saber controlar mis primeros kilómetros. Tengo que saber dosificar, para no encontrarme al final del primer tercio de carrera desfondado. Ya he demostrado en otras ocasiones que sabiendo controlar al principio, acabo bien. Hay que trabajarlo más.

La semana que viene (en teoría, si Txema me deja), Mitja marató de muntanya de Mataró. A sufrir otro rato, que parece que nos gusta.