Antes de que lo penséis vosotros: ¿Carrera del turrón y Carrera del pavo? ¿No había otros nombres? ¿En serio? ¿Qué será lo siguiente? ¿Carrera de los ferrero roché?

Hecha esta pequeña reflexión, empecemos:

Manda huevos. La semana pasada os monto un pollo de mil demonios con mi tiempo de mierda en la Carrera del Turrón de Arroyo de la Encomienda y va y resulta que hoy, siete días después, me sale el invento de la Carrera del Pavo a 4’10” el kilómetro. Y qué queréis que os diga, solo encuentro una explicación y es bastante prosaica: El fin de semana pasado me cisqué unas cuantas galletas con nutella en el desayuno y hoy no. Da qué pensar.

Voy a empezar una campaña para que a partir de ahora en los botes de 400gr de nutella salgan fotos de corredores sudurosos con cara de ir desplazándose a siete minutos el kilómetro, o echando el higadillo en el arcén, o tambaleándose justo antes de entrar en meta, junto a mensajes del tipo “La nutella empeora tu tiempo 30″ por kilómetro”, “Comer nutella disminuye tu longitud de zancada” “La nutella te pone fanegas”… Lo que sea para que la sociedad se dé cuenta de cuanto daño le hace la crema de cacao a nuestra querida carrera a pie.

Nutella caca.

La verdad es que, ya en serio, no albergaba esperanza ninguna para con la carrera de hoy. Vale que había entrenado bien toda la semana, que me había portado con la alimentación, pero de ahí a mejorar tal y como lo he hecho en siete días… No sé, hay un mundo. Quizás ni el domingo estaba tan mal ni hoy he estado tan bien.

El miércoles, cuando estaba pasando a limpio la planificación de entrenamiento, me aventuré a decir que para hoy intentaría hacer un sub 32′. Es lo bueno del papel, como el powerpoint, lo aguanta todo. Pero la parte inteligente de mí (que la hay, antes de que digáis nada), sabía que era muy complicado.

Los 7,5 kms de la prueba transcurrían a lo largo de tres vueltas de 2,5 kms, en los que los primeros metros eran de bajada, a partir del 300 había un falso llano que duraba un par de minutos, y luego dos largas rectas completamente planas. Sencillo a priori, con sus pros y sus contras. He salido junto a Julio Pola en medio de la muchedumbre (500 personas, a ojo) y a un ritmo lento: como en el Cross de Parquesol, demasiados corredores para calles tan estrechas.

XXXIII Carrera popular pedestre del Pavo

Al llegar al falso llano he visto que iba apenas a 150 pulsaciones y he subido ritmo: una carrera de estas hay que hacerlas a tope, y hasta las 173, tenía margen de mejora. La primera vuelta se me ha hecho larga, por el desconocimiento del recorrido, incluso he llegado a pensar que la organización era una panda de flipados y habían metido 500 metros de más. Luego se ha comprobado que no, pobrecillos.  He cruzado meta en 10’40”. Multiplicando, iba a buen ritmo para los 32′, aunque sinceramente, conociéndome, pensaba que en la tercera vuelta petaría y terminaría en 33′, o cosa así.

XXXIII Carrera Popular Pedestre del Pavo - Laguna de Duero

XXXIII Carrera popular pedestre del Pavo

La segunda vuelta se me ha pasado en un suspiro, la verdad. Iba controlando bastante el pulsómetro, viendo como ya había llegado a las 170, y que me movía entre 4’05” y 4’15”. Bajada, recta, subida, pasada por la plaza mayor, continuación de subida, arrás, giro a la derecha, recta, giro a la izquierda, arras, recta, curva de noventa grados, arrás, Carlos por dios trata de arrancarlo…

Iba encabezando un grupo de cuatro personas, así, sintiéndome importante, pero al girar la recta de entrada a meta, me han adelantado. Más que Gebrselassie era la liebre y no me había dado cuenta. Cachis. El reloj marcaba 21′ y ya notaba las piernas cargaditas. He hecho números y me he hecho a la idea de que no iba a conseguir los 32′ por un pelajo. Iba ya en 173 pulsaciones, así que poco quedaba para dar de más.

XXXIII Carrera popular pedestre del Pavo

Antes del último falso llano me ha adelantado un señor calvo, bajito, en camiseta de tirantes y con una técnica de carrera de lo más extraña, y he tratado de seguirle y que no me cogiese demasiada distancia, visto que los que fueran mis tres compañeros nos sacaban ya, perfectamente, unos 50 metros. Hemos alcanzado a una de las primeras chicas, y con la tontería he conseguido mantener el ritmo de las otras dos vueltas. A 200 metros de la plaza de toros (y medio kilómetro de meta) he mirado el reloj: 30’20”. Me quedaba tiempo más que de sobra para conseguir hacer el sub 32′, así que he apretado los dientes (mucho más que el otro día), y subiendo pulsaciones hasta 180 (que hace que no me pasaba ni me acuerdo), he conseguido entrar en meta en 31’50”.

XXXIII Carrera Popular Pedestre del Pavo - Laguna de Duero

Eso sí: ha sido pasar el arco y fallarme las piernas, empezar a tener frío, notar la disfunción erectil, perder más pelo… Todos los males juntos de golpe. Síntoma, supongo, de que lo había dado absolutamente todo.

Hoy sí que estoy orgulloso. Bien.

La semana que viene, San Silvestre de Rioseco y Swinnocentada a la castellana. A ver si toca #otrogloberodemierda u #otracarreraencondicionesdeotrodiademierda