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7 frases de motivación a lo Michael Phelps

Desde su gran actuación en Pekín 2008 hasta ahora, Michael Phelps ha sido la fuente de inspiración no solo de nadadores, sino de muchos deportistas de hoy en día. Solo Phelps ha sido capaz de desafiar los límites de lo que se pensaba que era imposible en el deporte y ha consagrado una nueva generación de nadadores y en cierto modo, hasta de deportistas. Todos vemos en él un referente al que nos gustaría parecernos, ya seamos nadadores, ciclistas, corredores o triatletas.

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Foto: Rafael Domeyko

Aquí van 7 pensamientos motivacionales para sacar el Phelps que llevas dentro cada día para que te levantes todos los días con el pie derecho:

Los objetivos nunca deben ser fáciles, deben obligarte a esforzarte hasta el punto de sentirte incómodo con ellos. Nuestras metas y nuestros sueños deben llevarnos al límite en el entrenamiento y hacernos ver lo que realmente somos capaces de conseguir.

Cuando nos fijamos metas complicadas nunca sabemos dónde vamos a llegar. Habrá momentos en los que tendremos ganas de tirar la toalla, no estaremos nada cómodos y probablemente aflorarán todas nuestras inseguridades. Nunca tengas miedo por fijarte metas que parecen a priori inalcanzables. Sin ellas, las cosas nunca cambiarían, qué razón tiene.

 

Si quieres ser el mejor, tendrás que hacer cosas que otros no están dispuestos a hacer. La mediocridad abunda, y también en el deporte. Por eso, si quieres conseguir los mismos resultados que el resto, haz lo mismo que ellos. Como dijo Albert Einsten, “si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”. Por eso, si tu intención es mejorar en piscina, corriendo o en bici, tienes que estar dispuesto a dar un paso más allá de los entrenamientos estándar generalizados.

 

Tienes que probar cuál es tu límite y ver hasta dónde puedes llegar. Cuando las cosas no salen bien, a veces empezamos a ver crecidos a nuestros rivales y sus entrenamientos. Pensamos que son mejores y más fuertes que nosotros. En lugar de fijarnos en lo que está haciendo el de la calle de al lado en la piscina, lo que tenemos que hacer es centrar nuestro esfuerzo y trabajar focalizados en nuestro trabajo diario.

Al final del día uno no puede controlar al cien por cien los resultados ni lo que están haciendo los demás. Pero si sabes que has hecho todo lo posible para dar el cien por cien de ti mismo, tu entrenamiento en el agua habrá sido un éxito, seas el primero o el último de tu grupo.

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Foto: Getty Images

Quiero ser capaz de mirar atrás y decir, “he hecho cuanto estaba en mi mano y ha sido un éxito”. No quiero mirar atrás y pensar “debería haber hecho esto o aquello”.

No esforzarte todo lo que podías durante la temporada es la excusa perfecta de cara a las competiciones: “podría haber hecho este tiempo nadando si hubiera entrenado fuerte, pero no he querido”. El arrepentimiento, el “qué pasaría si hubiese entrenado mejor" siempre será peor que el esfuerzo por terminar cada entrenamiento.

 

Por fin hago algo que me gusta y no voy a tirar la toalla. Los objetivos de natación, independientemente de dónde queramos llegar, son nuestros y solo nuestros. Es algo que te pertenece a ti, y no a tu entrenador, a tus padres o a tus amigos. Una vez hayas encontrado un objetivo que realmente te motiva lo suficiente, ve a por él hasta conseguirlo.

 

Las cosas no siempre salen bien. Se trata de adaptarse a las situaciones y aprender de los errores. Aunque para nosotros Phelps sea dios, es humano, como todos nosotros. También comete errores fuera del agua, como por ejemplo quedarse corto en su primer intento de atacar el récord de Spitz en los Juegos de Atenas 2004.

Antes o después todos pasamos malas rachas en la carrera como nadadores y deportistas. Lo importante es analizar el motivo y buscar un porqué. Y, sobre todo, nuestra actitud a partir de ese momento, cómo reaccionamos ante el fracaso. Y si realmente queremos seguir compitiendo, seguiremos entrenando con más fuerza que el primer día. Mucha gente te dirá que lo que te propones no lo vas a conseguir porque ellos se han quedado en el camino. Pero lo único que necesitas es imaginación. Sueña, imagina y consíguelo.

Siempre te vas a encontrar con personas tóxicas y negativas en la vida y en la piscina. En cuanto encuentran a personas con ganas de conseguir retos, solo quieren transmitir su negatividad y pesimismo. Probablemente la envidia es lo que les mueve. Retos que ellos nunca han sido capaces de conseguir. Pero da igual cuáles sean sus motivaciones o intenciones, tú a lo tuyo y con moral de hierro.

 

Si dices “no puedo” te estarás autolimitando en lo que puedes hacer o lo que podrás hacer algún día. Cuando nos enfrentamos a un reto es muy fácil caer en ese fácil “no puedo”. Esas dos palabras terminan bloqueándonos y nos impiden seguir adelante.

Cuando te veas en esta encrucijada, párate y piensa. ¿es algo que no se puede hacer o es algo que no quiero hacer? En la respuesta, sabrás qué tienes que hacer en adelante.

Fuente: swinswam

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