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7 motivos por los que los triatletas estamos locos

Que los triatletas estamos como una cabra no lo discute ni dios. Pero si alguna vez preguntásemos por ahí que por qué estamos locos, ¿tú que crees que diría la gente? Nosotros nos hemos puesto a pensarlo, a ver qué salia. Son muchísimas nuestras rarezas y excentricidades, pero algunas se repiten una y otra vez. Si haces un breve sondeo a tu alrededor te darás cuenta que lo que para ti es normal, no lo es tanto para los que te rodean. Por eso, mejor pararse un poco y asumir que sí, estamos locos, ¿y qué?

Las zapatillas de running nos duran apenas cuatro meses

Las zapatillas que llevamos son la repera, última gama con los mejores materiales, máxima amortiguación y con la tecnología que ya quisiera la NASA. Nos hemos dejado unos cuantos euros en ellas, ¿y a los cuatro meses tengo que jubilarlas? Es que no te entienden. Pero nosotros, los de Planeta Triatlón, no solo te entendemos, sino que te apoyamos en cambiar de zapas cada mil kilómetros para prevenir futuras lesiones.

Ellos ven zapatillas impolutas e intactas por fuera, pero solo tú sabes la tralla que les has dado y los kilómetros que llevan día a día acompañándote en tus tiradas largas, series y competiciones. Es en la mediasuela donde empieza el desgaste progresivo, y poco a poco se va haciendo más fina hasta que llega la lesión. Así que, tú a lo tuyo, tu salud está por encima de comentarios y reproches. Seguramente tu GPS será un buen aliado a la hora de contabilizar kilómetros con cada modelo de zapatillas, y él mejor que nadie a tu alrededor sabe cuándo tiene que avisarte para hacerte con un par nuevo. Cueste lo que cueste.

Fuente: gearpatrol.com
Fuente: gearpatrol.com

Nuestras bicis cuestan más que nuestros coches

Este punto es muy curioso porque hay mucha gente que no sabe el rango de precios en el que se mueven las bicis que utilizamos en triatlón. Muchas veces escucho comentarios de gente que realmente vive en la higuera en esto de las dos ruedas. Si realmente supieran lo que puede llegar a valer un pepinazo de bici o una buena cabra yo creo que se caerían de culo.

A veces incluso es mejor que no sepan lo que cuestan por el bien de todos, ni lo que puede costarnos una rueda nueva o cualquier componente que queramos cambiar. Es mejor que sigan pensando que el rango oscila entre los 800 y los 6.000 euros y no dar mucho más detalle. Eso sí, en cuanto vean que estás buscando un seguro para tu bici igual que haces con el coche, empezarán a saltar las alertas.

Foto: Cyclesport
Foto: Cyclesport

Nos alimentamos de geles, barritas y golosinas

Con lo buena que estaba la comida de nuestras madres y los buenos platos caseros, pardiez, y nosotros tenemos todo un armario dedicado a nuestros pócimas mágicas. Quien pueda decir que los geles, barritas, golosinas, sales, etc., están buenos, que levante la mano. Pero no nos queda otra cuando salimos a echar horas y horas de bici. Hemos probado de todo, todas las marcas y sabores, incluso hay conversaciones curiosas sobre qué sabor y qué textura entra mejor cuando llevas 150 kms en bici y todo resulta un engrudo en la boca. Normalmente cuando pillas un tipo de barrita y un sabor que encaja con tu paladar, es mejor hacer con dos cajas de cada uno y llenar la despensa, porque nunca sabes cuándo el fabricante va a decidir el cambio de producto.

Sabemos las calorías de absolutamente todos los alimentos

Cuando miramos la comida somos capaces de hacer una radiografía de cuántas pedaladas y cuántos kms de natación o de carrera hay que invertir si queremos comernos lo que tenemos delante. Nuestros amigos los carbohidratos, las proteínas y las grasas son ya de la familia, las llamamos con nombre y apellidos y sabemos de qué pie cojea cada una.

Si consumimos a través de nuestra alimentación más calorías de las que usamos durante nuestra actividad diaria, subiremos de peso almacenando energía en forma de grasa, y eso no nos gusta, gordos nunca. Y si utilizamos más calorías de las que adquirimos vía alimentación, entonces eliminamos esa grasilla y conseguiremos bajar peso y que el mono nos quede como un guante. Como esta máxima ya la conocemos todos, solo nos queda aplicarnos el cuento y ver qué comemos y cómo entrenamos.

Pero somos capaces de comernos dos hamburguesas seguidas

Y he dicho dos como podría haber dicho dos docenas y, además, acompañado de buenas patatas fritas llenas de ketchup. Es lo que tiene alimentarse con tanta barrita y con tanto gel, que luego necesitas hincar el diente a algo sólido. A unos les da por el salado y a los que les da por el dulce, también estamos perdidos. La tabla de calorías se nos desborda cuando un buen triatleta se hace con una tarrina de 500 ml de helado, que es otra de las perdiciones del deportista de media y larga distancia. Ese chute de azúcar que te recorre toda la sangre de tu cuerpo hasta el cerebro es uno de los mayores placeres del mundo después de haberse cascado 5 ó 6 horas de entreno.

Nos levantamos antes de amanecer para entrenar

Si nos dijeran que tenemos que levantarnos a las 5:45 ó 6 am todos los días para ir a trabajar seguro que diríamos que es una locura de horario. Pero, amigo, si se trata de ir a entrenar, entonces ya lo vemos con buenos ojos. Incluso si te hubieran dicho hace 20 años que ibas a sacrificar tantas horas de sueño para poder practicar triatlón, pensarías que están hablando de otro. Pero no, están hablando de ti. Da igual invierno, primavera, verano que otoño. Si hay que pasar frío, coño, pues se pasa. Si hay que sudar en verano, pues se suda. ¿Qué somos, leones o huevones?

Amanecer en Bola del Mundo, Madrid

La biomecánica es más importante que la Astrofísica de William Huggins

Seguramente en tu casa y en tu círculo de amistades no sabían ni que existía la biomecánica hasta que apareciste tú para contárselo. Ni Newton ni Huggins, ni ningún científico es más importante que Peter Lesgaft, considerado como el padre de la biomecánica moderna que tantas satisfacciones ha dado al mundo del triatlón. Cuando intentas esxplicar a tus amigos cuán importante es ajustar la tija a tu altura, o poner una potencia que te permita sumar vatios de potencia en cada pedalada, probablemente se reirán de ti.

Y más cuando les digas lo que has pagado por esos retoques de bici o de técnica de carrera. Da igual, no les hagas ni caso, no te van a entender y por más que se lo expliques, les va a dar igual. Pero, al menos, que sepan que hay otros mundos diferentes que no son los suyos y que tienen que respetar.

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