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A solas con el triatlón

El viernes pasado, en la retransmisión del ITU World Triathlon en Abu Dhabi, Miriam Casillas comentaba en televisión “El triatlón se entrena como un solo deporte, no como tres disciplinas distintas".

Esto que parece una perogrullada, me hizo reflexionar sobre la forma en que entrenamos los triatletas de a pie, los que vivimos angustiados por sacar una hora libre al día, con horas extras, familia, y en el mejor de los casos, 8 horas laborales.

miriam casillas running
Foto: ITU Media

¿Qué pensamos cuando estamos a solas con nosotros mismos frente a entrenos exigentes?

Somos triatletas. El eslabón perdido de la humanidad. Porque hacemos lo indecible para entrenar, y luego cogemos el ascensor para evitar subir 10 escaleras. Porque ese tritraje que marca nuestro cuerpo y que nombra al club al que pertenecemos, nos hace correr más y mejor solo por el hecho de llevarlo puesto. Porque delante de amigos y familiares que nos esperan en el aperitivo, nos mostramos superhéroes tras el infernal entreno de ese día donde por poco lo mandamos todo al cuerno.

De la técnica

Quien más y quien menos, seguro que alguna vez se ha acercado al borde de la piscina escrutando el agua admirando su cuerpo depilado para luego meterse en  la zona baja sin tirarse. Pues claro está, los triatletas solemos empezar el segmento desde dentro del agua, no desde el borde; y no porque tengamos miedo de tirarnos y que las gafas se vayan a mordor después de haberlas colocado bajo el gorro como indica el manual.

Hacemos los primeros 100m con técnica perfecta: mirada recta al fondo, respiración bilateral en cada largo y un largo número de sandeces pensando que somos dignos de grabación, pues es casi seguro que nos miran extasiados.

palasphelps

Eso por no hablar de nuestro conocimiento de la tabla, pull, tuba, aletas, palas.. y de los que, tras 400m (quedan 2000) nos empiezan a doler músculos inexistentes. Y hartos ya, deseamos prenderles fuego, "soltar" e irnos a casa.

Pero nos aguantamos. Los triatletas dominamos tres disciplinas y eso tiene que verse; al menos por la pasta que nos gastamos en serlo.

En la flaca

Mañana sí o sí, me levanto temprano y me marco una tirada larga.

Eso te lo planteas antes de que, los colegas a los que hace tiempo no ves o sabe dios quién, te llamen para quedar a tomar unas cervezas, te líes hasta las tantas de la madrugada y cuando suena el despertador, maldigas prometiendo que en el siguiente fin de semana rechazarás todas las ofertas para cumplir el planning que te has propuesto.

Pero te has levantado y ¡ahí estás! A tropecientos kilómetros de casa, en medio de la nada, con nubes amenazando y suplicando no necesitar un baño y que aparezca el Seprona, o bien ese flash inquietante que atormenta tu cabeza de la bomba que te has dejado encima de la mesa del salón después de inflar las ruedas.

Has desayunado fardando de equipación y de bici, pero no te has dado cuenta que debes volver.. Sí, volver rápido porque has ido pisando huevos soñando con esa épica entrada en meta. Haces caso omiso al dolor del culo, a las ampollas de las ingles, en esos momentos la cara de la parienta esperando para comer y sus 10 llamadas perdidas al móvil casi sin batería son más motivantes que un oso persiguiéndote.

Andando sin poder juntar las piernas hasta el ascensor, miras tu flaca y la comparas con el spinning; sin penurias y al lado de casa.

dormir ciclismo
Foto: Road Cycling UK

La carrera

Habitualmente, en soledad, suelo hacer las tiradas largas; absorto en recordar subir a la red el entreno, apuntar mi FCM, umbral láctico, ajustar el ciclo circadiano y un sin fin de cosas que al final no hago porque me dedico a mirar cuántos likes tengo, cuántos kudos en Strava y cuanta admiración causan las fotos; pero ¿quién no hace algo parecido?.

Trato de salir como una bala aplicando la "norma" de salir rápido en cada segmento para bajar a ritmo de tortuga 500m más allá (ya vas reventado) con la excusa de incluir cambios de ritmo. Tras unos kilómetros calentando, me quedo trotando; el recuerdo de las series satánicas de esa semana, me convence para depurar una técnica que no consigo recordar y en la que parezco un avestruz.

Técnica de carrera
Foto: Facebook // Impulsa tu físico

Pero ¡¡ay amigo!! cuando me adelanta ese abuelete, ahí sí que sí,  ahí si que tengo una buena liebre a la que adelantaré en un sprint mítico. Ni sprint ni leches; el tío puede hacerle sombra a Usain Bolt y yo no puedo ni respirar. Le "dejo" seguir. Después de todo soy triatleta, y los triatletas sabemos dosificar; más que nada porque como siga a ese ritmo, al día siguiente, estaré con el ibuprofeno metido en vena.

Seguramente os ha pasado algo parecido por la mente cuando habéis entrenado solos, y es que este deporte te enfrenta contigo mismo robándote el corazón.

Este deporte te prepara para situaciones fuera de él, hace que te superes porque no permite que des una imagen mediocre de ti mismo.

Es triatlón, es magia.

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