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Beneficios y riesgos de la natación en aguas abiertas

De los beneficios de la natación hemos hablado en varias ocasiones. Dedicamos un artículo a hablar de las adaptaciones del nadador y en él ya nos quedó claro que es uno de los deportes más completos y saludables jamás inventados. Hoy hablaremos de las peculiaridades que tiene nadar en aguas abiertas, pero antes haremos un breve repaso de los beneficios de nadar, en general.

Beneficios de la natación respecto otros deportes

El corazón trabaja muy cómodo dentro del agua por varias razones. Nadamos en posición horizontal sin el peso de la gravedad, lo que favorece que la sangre circule de punta a punta sin sobre-esfuerzo alguno del sistema cardiocirculatorio. Por otro lado, se ejercita mayoritariamente la parte superior del cuerpo que está más cerca del corazón que las piernas, así pues, en conjunto, el corazón debe “esforzarse” menos para mandar la sangre a los músculos que se ejercitan. Esto no significa que el corazón no trabaje sino que lo hace de forma más cómoda. Por otro lado, la inmersión produce una expansión del corazón que aumenta el gasto cardiaco o el volumen de sangre que expulsa a los músculos.

Nadar es un deporte muy “eficiente”. Con poco desgaste osteomuscular y articular y un riesgo bajo de lesiones, se trabaja mucho el sistema cardiovascular y respiratorio y la musculatura. En el agua los músculos trabajan de cinco a seis veces más que fuera de ella, debido a que encuentran mayor resistencia al movimiento, pero sin impacto. Correr es un gran ejercicio cardiovascular pero a igualdad de trabajo cardiorespiratorio, el impacto negativo sobre nuestras articulaciones y el riesgo de lesiones y sobrecargas es muy superior.

Además de tonificar y aumentar la masa y fuerza muscular, dentro del agua, el cuerpo adquiere mayor movilidad y elasticidad. La natación permite ejercitar las articulaciones, aumentando su flexibilidad y el rango de movimiento. Es un ejercicio inigualable para la espalda. Aumenta la flexibilidad de la columna y elimina muchos de los dolores de espalda.

La natación es un buen deporte para relajar cuerpo y mente. No cuando nadamos a toda castaña como si no hubiera un mañana, haciendo series en la piscina pero si puede serlo si lo hacemos de forma tranquila y en el mar. De hecho, se ha demostrado que nadar tiene efectos hipnóticos. El silencio y el hecho de no interaccionar con el exterior cuando nos sumergimos en el agua sumado al movimiento cíclico y la visión monótona del fondo es muy parecido a una hipnosis.

La natación es uno de los mejores deportes para el cerebro desde todos los puntos de vista. Además de tener efectos antidepresivos, relajantes y de liberarnos del estrés, mejora las capacidades intelectuales y el estado de alerta. Aumenta la capacidad de concentración, de atención y a tener un tiempo de reacción más rápido, dentro y fuera del agua. Nadar mantiene tu cabeza bien amueblada en todos los aspectos.

Peculiaridades de la natación en aguas abiertas

Nadar en aguas abiertas aporta beneficios pero también riesgos adicionales a los propios de la natación.

El agua marina contiene minerales como el yodo, el sodio, el potasio o el zinc entre otros. Cuando la piel entra en contacto con el agua salada, se absorben sus minerales a través de la piel. Estos minerales tienen efectos antialérgicos, antiinflamatorios y antibióticos para la piel y aparato respiratorio, efectos que van de perlas para la curación y cicatrización de las heridas, además de mejorar e incluso eliminar gran parte de las enfermedades cutáneas. El yodo es básico para el buen funcionamiento de la tiroides y ayuda en la recuperación de las lesiones musculares. Incluso sin necesidad de entrar en el agua, la brisa marina que respiramos es fantástica para nuestros pulmones. Pero no sólo se absorben minerales a través de la piel, también vamos haciendo “tragos” de agua cuando nadamos en él. Nos sorprenderíamos de la cantidad de agua que podemos llegar a ingerir en largas travesías a nado, podríamos llenar vasos y botellas. Debido a la absorción de sales a través de la piel o tragando agua, para avituallarse durante una travesía, hay que hacerlo siempre con bebidas hipotónicas, con una concentración de sales minerales muy baja. De lo contrario, podemos tener problemas gastrointenstinales y desequilibrios hidroelectrolíticos.

El agua salada es buena para la piel pero también es causa de irritaciones de la mucosa bucal y faríngea. Los que han hecho largas travesías saben de lo que hablo. Tras estar horas en el mar, la lengua y la boca quedan como un estropajo de cocina y tienes dolor de garganta al tragar, durante horas o incluso días después, como cuando tienes una faringitis viral.

Temperatura del agua

En comparación con las piscinas cubiertas y climatizadas, dónde la temperatura del agua está por encima de los 26 grados, nadar en aguas abiertas nos expone a temperaturas mucho más bajas. Para los inexpertos, realizar una inmersión en agua significativamente más fría de lo que están acostumbrados y permanecer en ella durante un largo periodo de tiempo, supone un riesgo, no sólo de hipotermia sino también de parálisis de las extremidades y un trastorno grave al que le dedicamos un artículo entero, el Edema Pulmonar Inducido por la Natación (EPIN).

La inmersión en agua fría, genera una vasoconstricción de los vasos sanguíneos de la piel y extremidades para dirigir la sangre al corazón y órganos vitales. Esto causa una elevación brusca de la presión en la arteria pulmonar y toda la circulación capilar pulmonar que, en personas con factores predisponentes, como la hipertensión arterial o enfermedades cardiacas o respiratorias de base, puede llegar a elevarse a valores astronómicos y causar una extravasación de sangre y plasma fuera de los capilares pulmonares, entrando en el espacio alveolar, situación a la que llamamos edema pulmonar, con la consecuente imposibilidad para respirar. Por esto, si empiezas a notar dificultad respiratoria y opresión en el pecho que va más allá de la que sientes habitualmente por la ansiedad que puede generarte el mar, has de salir de inmediato y llamar a emergencias si persisten los síntomas tras salir del agua.

Esta vasoconstricción que provoca la inmersión en agua fría también puede ser causa de parálisis de las extremidades. Cuando pasas mucho frío, habrás notado como tus dedos, cara y labios se vuelven violáceos a la vez que cuesta moverlos y tienes serias dificultades para articular las palabras con normalidad. Todos estos síntomas reflejan cierto grado de parálisis muscular por la falta de riego sanguíneo debido a la vasoconstricción capilar. Si esto alcanza niveles extremos, la parálisis puede progresar a brazos y piernas y esto, en medio del mar, es un problema muy gordo. Si sientes que te está costando moverte en el agua, debes salir inmediatamente o pedir ayuda.

La hipotermia ocurre cuando se produce una caída de la temperatura corporal central. El tiempo que puedes nadar en agua fría sin sufrir hipotermia está determinada por la temperatura del agua, el tamaño y la forma del cuerpo y la experiencia y adaptación al frío del nadador, entre otros factores. Si uno no está adaptado, ha de empezar a nadar cortos periodos de tiempo, con boya de seguridad a la que poder apoyarse en caso de cualquier dificultad y acompañado. Si ves que la frecuencia de tu brazada disminuye, te cuesta mover los dedos de pies, manos, no puedes hablar porque tienes paralizados los músculos de la cara o comienzas a temblar, debes salir inmediatamente. Una vez fuera del agua, debes tener cuidado también. Al salir, la sangre fría de las extremidades comienza a circular a través de tu cuerpo de nuevo, lo cual puede bajar más la temperatura corporal. Cuando salgas, estarás temblando, esto es normal, son contracciones involuntarias de los músculos para generar calor y sentirás dificultades para mover las partes más distales de tu cuerpo, como los dedos, o articular las palabras. Si el temblor y la parálisis de los movimientos se alargan más de lo normal, o empiezas a notar sueño, debes llamar a emergencias para que te trasladen a un hospital. Para minimizar el riesgo, debes taparte inmediatamente con ropa seca empezando por la parte superior del cuerpo. Incluso se aconseja cubrirse la cabeza y ponerse guantes además de beber una bebida caliente.

El neopreno no evita la hipotermia. Sin embargo, sí que retrasa su aparición. Te ayudará a mantenerte más caliente por más tiempo, mantenerte a flote y te permitirá nadar más deprisa.

Condiciones meteorológicas

Nadar bajo la lluvia no es un problema, siempre y cuando no haya tormenta eléctrica. Ante el sonido de un trueno, debes salir de inmediato. Si un rayo alcanza el agua dónde estás nadando, la electrocución está asegurada y te encontrarán chamuscado, si te encuentran.

En cuanto a las condiciones del mar, no hace falta decir mucho, más que usar el sentido común. Cada uno ha de saber en qué condiciones puede nadar o no. Si hay un temporal con olas de más de tres metros y fuertes corrientes, es obvio que es mejor ir a la piscina.

Contaminación del agua

Las lluvias fuertes o torrenciales provocan desbordamientos de los alcantarillados y esa agua fecal, sucia y llena de contaminantes biológicos, se derrama a los ríos y al mar. De hecho, se puede ver y oler a simple vista. Si vas a la playa tras fuertes lluvias, verás la superficie del mar turbia, marronácea, incluso puede haber “elementos flotantes” y el olor es francamente desagradable. Esto no sólo es repugnante, sino que nadar en estas condiciones, es un riesgo para la salud, puedes pillar gastroenteritis de diferentes tipos y gravedad. Es recomendable ducharse con agua y jabón nada más salir del agua si has nadado en aguas “sucias”.

Enfermedades infecciosas transmitidas por el agua

Meterse en al agua a nadar conlleva un riesgo de contraer infecciones parasitarias, virales o bacterianas que comúnmente causan vómitos y diarrea que son generalmente leves y limitadas. Esto es más frecuente en pantanos y ríos. En el mar puede pasar si nadamos en él tras lluvias torrenciales, como hemos explicado. En cualquier caso, haz caso a los carteles de prohibido el baño de cualquier pantano al que vayas o a las banderas rojas de las playas.

Animales marinos

Los tiburones son hermosas e inteligentes criaturas, pero a la mayoría no nos gustaría encontranos con uno. Son poco frecuentes en nuestras costas aunque no es imposible toparse con alguno. Si lo haces, mantén la calma, en realidad, muy pocas especies de tiburones son peligrosas para las personas. Muchos más son asesinados por seres humanos que al revés.

Las medusas deberían asustarnos más que los tiburones. Las hay a millones en nuestras playas y, aunque no sean mortales, sus picaduras pueden ser francamente dolorosas e incluso provocar reacciones importantes en personas alérgicas. Estos bichos están recubiertos de un material mucoso que al entrar en contacto con la piel, provoca una urticaria-quemadura más o menos grave según la medusa y la persona. Los nadadores experimentados llevan siempre dentro de la boya de seguridad o colgando de ella una tarjeta rígida de plástico (una VISA caducada serviría) para rascar la superficie de la picadura en el momento en que sucede. Esto, aunque sea doloroso, elimina la sustancia urticariante y reduce la reacción cutánea posterior. Si además permaneces en el agua, los beneficios del mar también mejorarán la reacción cutánea. Al salir, una crema con antihistamínicos o cortisona te aliviará. Existen cremas solares con efecto antimedusa, pero la verdad es que no hay ningún remedio infalible ni falible ni de ningún tipo contra las medusas. Si las hay y las tocas, no habrá crema que te salve.

Recomendaciones generales

Nadar en aguas abiertas es una maravilla pero tiene sus riesgos. Por eso, hay que ser prudentes, tomar precauciones y utilizar el sentido común

  • Intentar ir acompañados es báisoc, imprescindible si no tenemos experiencia.
  • Nadar cerca de la costa a no ser que llevemos alguna embarcación que nos esté custodiando.
  • Llevar neopreno cuando la temperatura del agua es inferior a 20 grados es altamente recomendable a no ser que ya estés adaptado a nadar en aguas frías.
  • Llevar una boya de seguridad es muy importante. Nos sirve para que nos vean las embarcaciones, para apoyarnos en ella en caso de cualquier percance o incluso si tenemos calambres. Además podemos llevarnos dentro de ella agua y comida para avituallarnos y lo que haga falta.
  • Y sobre todo, si nos sentimos mal hay que salir de inmediato o pedir ayuda sin apurar. En tierra firme se puede apurar más pero en el mar, cualquier percance, por leve que sea, puede suponer ahogarnos así que más vale prevenir que curar.

Dicho todo esto, ¡olas y kilómetros para todos!

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