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¿Y si los PROs comienzan a preferir Challenge Family?

Desde su nacimiento en 2002 bajo el auspicio de una prueba de primer nivel como Roth, Challenge Family ha tenido que vivir con el estigma de estar a la sombra de su gran competidor, IRONMAN.

En el pensamiento popular había calado un insight claro: Challenge cuenta con Roth, sí, pero si como popular quieres hacer una prueba de triatlón de relevancia, tienes que apostar por la franquicia norteamericana.

Al fin y al cabo eran cuarenta años de historia, con pruebas a lo largo de todo el planeta y un icono como Kona, frente a un empresa -Challenge Family- que en 2010 apenas podía ofrecer diez pruebas en su calendario.

No obstante, este paradigma apunta a que podría estar cambiando. En los dos últimos años la irrupción de la PTO y la crisis provocada por la COVID-19, con gestión dispar por parte de IRONMAN y de Challenge, invita a pensar que el eterno enfrentamiento que se dirime entre ambas empresas haya comenzado a decantarse, por primera vez, del lado alemán.

Acuerdo estratégico de la PTO

En 2019, cuando con el apoyo de Michael Moritz, aparecía la PTO, muy pocos eran capaces de imaginar la dimensión que podía llegar a tomar el proyecto.

Con un presupuesto de más de diez millones de dólares para potenciar la profesionalización del triatlón aportados por Sequoia Capital, la PTO ha demostrado en este tiempo que tiene la capacidad para calar tanto en los profesionales como en los aficionados.

Zibi Szlufcik, que en enero de 2020 dejaba su puesto de CEO de Challenge Family para convertirse en Presidente de la compañía, fue de los primeros en atisbar la relevancia que la PTO podía tomar dentro del ecosistema triatleta: mientras IRONMAN -enfrascada por entonces en la búsqueda de un nuevo socio mayoritario que sustituyese a Wanda- denostaba la irrupción de la PTO, Szlufcik firmaba un acuerdo que le convertía en miembro del consejo asesor de la nueva asociación.

Fruto de este acuerdo, la PTO concedía a Challenge la celebración de The Colllins Cup durante Challenge Samorin y anunciaba hasta dos millones de dólares en premios. Pese a que la prueba no pudo finalmente celebrarse a causa de la COVID-19, la mecha había prendido.

Challenge Roth, los primeros síntomas

A principios del año pasado, cuando la COVID-19 solo era una amenaza latente muy focalizada en China, Challenge daba los primeros síntomas de haber comenzado a lanzar un órdago ante el vigente establishment: La compañía con sede a orillas del Vils, en Amberg, anunciaba la presencia de Jan Frodeno, Sebastian Kienle, Anne Haug o Lucy Charles -entre otros tantos de primerísimo nivel- en Challenge Roth, dejando a Frankfurt sin apenas estrellas de relevancia.

¿Estaba Challenge ganándose el afecto de los PROs? Podía ser.

Está claro que éstos últimos han de moverse por dinero, y que Challenge estaba encandilándoles asumiendo sus fees por participación y ofreciendo importantes premios en metálico, pero había algo más en el ambiente: la pérdida de interés por parte de Kona.

lionel sanders pablo dapena
Foto: José Luis Hourcade

Entre los PROs de segunda línea, hay una idea clara: pelear todos los años por Kona supone un gran esfuerzo, no todos logran la repercusión mediática suficiente como para sacar réditos con los que justificar el apoyo de sus patrocinadores, y quizás centrarse en el Ranking Challenge podía ser más atractivo.

Challenge, en este contexto, iba cogiendo fuerza de la mano de esos outsiders, esos aquellos deportistas que, aunque pueden aparecer en el top of mind de los aficionados, no suscitan un interés al nivel de Jan Frodeno o Daniela Ryf: Joe Skipper, Sebastian Kienle, Pablo Dapena o Pieter Heemeryck, entre otros, pivotaban su calendario en base a Challenge en vez de a IRONMAN.

Challenge Daytona, el paso clave

Y entonces llegaron de golpe la crisis mundial, la paralización del calendario y el salto cualitativo y cuantitativo de la PTO: en un contexto de dificultades económicas para todos estos deportistas de segunda línea, los más de cuatro millones de dólares concedidos por la PTO eran claves para aliviar las tensiones económicas de muchos de ellos.

Y Challenge estaba ahí, con Szlufcik a la cabeza, haciendo calar la idea de que la que estaba realmente apoyando a los profesionales eran ellos.

La celebración de Challenge Daytona fue la guinda del pastel: una producción audiovisual como nunca antes habíamos visto, más de un millón de dólares en premios y un atractivo inusitado entre los populares, provocaron que la prueba fuese el gran referente del sector en 2020: con su principal competidor siendo incapaz de sacar sus pruebas adelante, Challenge demostraba que los PROs podían seguir compitiendo y hacerlo con jugosos premios en liza.

Challenge Miami, la confirmación

Lo vivido hace menos de tres semanas en Challenge Miami no deja de ser la confirmación del cambio de tendencia, y apunta a que puede convertirse la tónica en los próximos meses.

No en vano, para Anfi Challenge Mogán, que se disputará el próximo 24 de abril, se comienza a atisbar un cartel de PROs similar: pese a que no hay confirmaciones oficiales, se habla de que figuras del nivel de Jan Frodeno, Daniela Ryf, Lucy Charles o Sebastian Kienle podrían aterrizar en Gran Canaria para competir al sudoeste de la isla.

La idea que subyace, y con la que Challenge quiere calar entre los grupos de edad -que son quienes con sus dorsales sustentan el negocio-, es clara: las pruebas Challenge sí salen adelante.

En un entorno en el que su competencia tiene que aplazar y posponer su calendario, en el que la incertidumbre hace mella entre unos aficionados que comienzan a mirar con hastío a la franquicia, Challenge ha sido capaz de dar un golpe de efecto con Daytona, Miami y lo que se atistba que viviremos en Mogán.

La gestión de la crisis de la COVID-19

A este golpe sobre la mesa hay que añadir cómo ambas compañías han gestionado la crisis de la COVID-19: mientras una se ha tenido que enfrentar a demandas judiciales a cuenta de la devolución del precio de los dorsales -que ha terminado ganando pero que a nivel de comunicación le han hecho flaco favor-, la otra sale reforzada.

Es más: los medios de comunicación de relevancia comienzan a plantearse si la gestión de IRONMAN ha sido la más adecuada.

Global Triathlon Network, vertical de un gigante del entretenimiento deportivo como GCN, lanzaba esta semana un vídeo en el que se preguntaban algo que está en boca de todos los aficionados: ¿debería IRONMAN devolver el dinero de los dorsales, o al menos comunicar más?

Esta idea lleva rondando en la cabeza de los aficionados desde que en marzo de 2020 el calendario comenzó a estar patas arriba, con dos maneras de gestionar bien diferenciadas.

Mientras los organizadores de Challenge Roth o Challenge Salou emitían comunicados pidiendo disculpas y la comprensión por parte de los aficionados, IRONMAN trataba de normalizar la situación lanzando su club virtual.

Su intención -loable- era clara: tratar de mantener la competición por encima de todo, demostrar al mundo que gracias a la franquicia norteamericana, como reza su claim, cualquier cosa es posible.

No obstante, aunque el club fue exitoso en sus primeras semanas, terminó perdiendo interés entre los aficionados.

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Foto: Challenge Miami

Al fin y al cabo éstos quieren competir de la manera tradicional, en vivo y en directo, y en el fondo subyace una pregunta que surge casi de manera inconsciente: ¿por qué Challenge puede sacar su pruebas adelante, y IRONMAN no?

Hay que tener en cuenta que esta pregunta entre los aficionados no es cierta del todo: el mismo día que se celebraba Challenge Miami tenía lugar IRONMAN 70.3 Dubai.

Con menos repercusión mediática -según Google Trends Miami suscitó tres veces más de interés entre los aficionados-, IRONMAN estaba de vuelta.

Por desgracia para la compañía la percepción entre los aficionados es que Dubai no es más que un oasis de esperanza dentro del desierto: Lanzarote, Texas, Vitoria o Mallorca, entre otros, ya han reconocido la inviabilidad de salir adelante en las fechas originalmente previstas.

La franquicia con sede en Tampa se ha visto obligada a aplazar prácticamente su calendario de los primeros seis meses, y la incertidumbre se cierne sobre una nueva edición del Campeonato del Mundo. ¿Puede salir en Octubre una prueba que necesita de una clasificación previa? ¿Dónde van a clasificarse los PROs? Complicado de pronosticar.

En este contexto, se entiende que los PROs miren hacia Challenge: apoyo económico de la PTO, pruebas saliendo a adelante y sin la exigencia física y mental que supone pelear una clasificación para Kona a lo largo de todo el año.

Fichajes de la PTO para cambiar el paradigma

Todo apunta a que, no obstante, una vez superemos la crisis de la COVID-19, IRONMAN debería volver a ser lo que era hasta 2019: el mejor organizador de eventos de triatlón.

En condiciones normales la compañía cuenta con la gran ventaja de ofrecer con un producto de marcado caracter aspiracional, ese "you are an IRONMAN" que se escucha en meta en boca de Mick Reilly y el resto de speakers de la marca. Ninguna otra podía, hasta ahora, ofrecer algo parecido.

¿Quieres hacer un larga distancia que te cambie la vida? Tienes que hacer un IRONMAN. Hasta ahora, ésta era una verdad irrevatible.

Pero la irrupción de la PTO puede suponer un cambio de paradigma. Porque la asociación, más allá de su vínculo con Challenge, parece dispuesta a cambiar cómo se entiende el triatlón a nivel internacional: los fichajes de Chris Kermode -antiguo Presidente de la ATP- o de Christopher Balestra son indicativos del interés que hay por profesionalizar y visibilizar el triatlón hasta límites insospechados.

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Foto: Challenge Miami

¿Un triatlón al estilo de la ATP, con grandes slams? Todo apunta a que es lo que la PTO quiere, que ya comentó tras la celebración de Challenge Daytona que en este 2021 habría hasta cuatro pruebas de igual nivel y concediendo cada una de ellas más de un millón de dólares en premios.

La PTO dispone del apoyo económico suficiente, y de los contactos en las grandes empresas norteamericanas audiovisuales, como para conseguir calar entre los aficionados.

Propuestas como la Collins Cup, el Campeonato del Mundo de la PTO o los bonus entre los PROs no hacen más que intentar demostrar que no son flor de un día, a diferencia de otras tantas iniciativas que han podido surgir con fuerza en los últimos años.

En este contexto, que los PROs se planteen preparar el calendario Challenge, en vez del calendario IRONMAN, es toda una opción: más relevancia mediática y más apoyo económico. ¿Quién le dice que no a un mix de ese calibre?

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