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Cómo comprar las zapatillas correctas para correr

Una de las situaciones más traumáticas para los practicantes de triatlón es la compra de zapatillas de running.

Quien más quien menos pregunta a sus compañeros de entrenamiento, a sus amigos, mira en webs especializadas... Nuestra recomendación es acercarse a la tienda, donde un asesor especializado podrá orientarnos en función de nuestras necesidades. Y si tienes complicado acercarte, siempre te quedará internet y los distintos portales deportivos.

Seas de unos o de otros, hoy vamos a hablar de cuáles son los puntos a tener en cuenta a la hora de comprar zapatillas de correr.

Desde nuestro punto de vista hay seis puntos que son básicos a la hora de decidir si una zapatilla se adapta a nuestras necesidades.

Talón

El talón tiene que quedar bien ajustado, pero sin tener la sensación de que está apretado. Si atamos las zapatillas a través del último ojal, reduciremos la posibilidad de desplazamiento, aunque sí que tiene que llegar a haber algo de juego, sin llegar a ser incómodo.

Si no sabes cómo atarte bien los cordones de los zapatillas, en su momento hicimos un vídeo en el que lo explicábamos con detenimiento: el último agujero, es que nadie utiliza, es clave para asegurar la sujección y, con ello, la estabilidad.

Ten en cuenta, en este sentido, que si ya en la tienda nos notamos raros o incluso incómodos, estas sensaciones se amplificará cuando salgamos a la carretera.

Empeine

Alrededor del empeine también hay que sentir la comodidad. Mucha gente dice que nota presión y tensión, como que necesitasen más espacio.

Si al ponerte unas zapatillas notas la zona por debajo de los cordones demasiado caliente, y al quitarte la zapatilla tienes marcas en el empeine, esa no es tu zapatilla. Eso, o prueba alguna lazada alternativa.

Pronación, supinación o neutro

No cualquier zapatilla se adapta a nuestras características, y es que a la hora de correr podemos ser pronadores, supinadores o neutros. En su momento hicimos una guía completa en youtube explicando estos términos.

Te recomendamos que la eches un vistazo, ya que te aclarará muchas de las dudas que hay sobre ellos.

Como resumen básico:

  • Pronador: El pie que pisa con la parte interna de la zapatilla.
  • Supinador: El pie que pisa con la parte externa de la zapatilla.

Si no sabes qué tipo de pisada tenemos, lo tienes explicado también en un extenso artículo: Pronación y supinación: cómo saber qué tipo de pisada tenemos.

Cuando escoges zapatilla a través de algún portal online, es muy importante que te fijes en la recomendación de la marca. La mayoría de compañías especifican, en la descripción de la zapatilla, si está más orientada a pronadores, supinadores o neutros.

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Anchura

El pie tiene que se capaz de moverse de lado a lado en la parte delantera de la zapatilla, sin cruzar por encima del borde de la plantilla.

De hecho, hay que ser capaz de pellizcar un par de milímetros de la zapatilla en la parte más ancha del pie. Si la zapatilla es demasiado estrecha, notaremos que el dedo pequeño del pie se pega al borde de la horma del zapato.

Longitud - Talla

Ya hicimos un artículo específico de cómo escoger la talla de las zapatillas, aunque te lo contamos un poco por encima: a lo largo de una carrera los pies se hinchan, así que tenemos que asegurarnos de que compramos zapatillas de una talla superior a la que compraríamos para, por ejemplo, unos zapatos de calle.

¿Y cuánto más? Pues aproximadamente unos seis o siete milímetros, midiéndolo desde el dedo gordo.

Hay que tener en cuenta también, aunque esto es poco manejable a no ser que tengamos mucho dinero, que por naturaleza un pie suele ser más grande que el otro.

Foto: Mizuno

Flexibilidad

Hay que comprobar el punto de flexión antes de ponerse la zapatilla. Para esto, se hace manteniendo fijo el talón y presionando la punta de la zapatilla en el suelo.

Si flexa en exceso, corremos el riesgo de tener dolor en el arco, o de sufrir la famosa fascitis plantar.

Por el contrario, si no tiene punto de flexión, podremos tener distensión en la pantorilla o dolor en el tendón de Aquiles.

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