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Con ese ritmo de vida, no vas a mejorar nunca

Dice la ciencia que "el ejercicio físico es un buen método para combatir la ansiedad, eliminar el estrés y mejorar la autoestima". Pero no es oro todo lo que reluce. No, al menos, en la vida del deportista amateur. La realidad es que el deporte, si no se gestiona bien, puede ser un arma de doble filo.

Hablamos en repetidas ocasiones de lo complicado que puede ser conciliar nuestra afición con las obligaciones diarias de cualquier hijo de vecino: el trabajo, la familia, las tareas del hogar, del descanso -sí, también debería ser obligación-.

En ocasiones, esa tarea resulta tan complicada que acaba por provocar lo que se supone que el deporte debe evitar: la ansiedad y el estrés. Y, en lugar de dar pasitos hacia delante en nuestra faceta como deportistas, nos estancamos o incluso retrocedemos en nuestro rendimiento.

No somos deportistas profesionales

La afirmación, por su evidencia, resulta casi absurda. Pero no viene mal recordarla. El gran problema de muchos deportistas amateurs llega cuando se pierde la perspectiva: se nos olvida que no somos profesionales y que, por tanto, no podemos llevar el mismo ritmo de entrenamientos.

O de vida. Y decimos vida porque el día a día se convierte en un rompecabezas cuando llega el momento de encajar todas esas piezas de las que hemos hablado.

Y entonces, ¿cuál es la solución? Hemos preguntado a Sara Pérez, que se autodefine como "una estresada de la vida", entre risas. Aunque compite como deportista élite, la española compagina su papel de triatleta con su trabajo como entrenadora, por lo que, no se considera deportista profesional en su más estricto sentido.

La subcampeona del The Championship reconoce que muchas veces tiene la sensación de no llegar a todo, algo que, rápidamente, genera consecuencias. "En seguida me pongo mala y el estrés me afecta mucho a la hora de dormir", nos cuenta.

La deportista de 226ERS asegura que no descansa bien, sueña muchísimo e incluso de despierta con las piernas en tensión por las noches. "Todo eso acaba haciendo que no rindamos en los entrenamientos porque acumulamos cansancio, tanto físico como mental, que es el que te deja más reventado", explica Pérez.

"Porque si no puedes con la cabeza, el cuerpo tampoco puede", asegura.

Hay que establecer una lista de prioridades

Probablemente sean muchas las ocasiones en las que te encuentres en esta tesitura en la que sientes que es imposible abarcar todo. La solución, para Sara, para por decidir qué es lo más importante.

"Cuando que me siento agotada o no doy abasto, intento fijar una lista de prioridades. Lo que no es prioritario, lo quito". Esto muchas veces acaba derivando en lo que menos deseamos, que es quitar el entrenamiento. Pero, como apunta la triatleta, "trabajar hay que trabajar", así que podemos intentar "recuperar el entreno en el fin de semana o en otras ocasiones".

Los viajes, otra traba al rendimiento

Sara, que recientemente ha viajado a Galicia por un compromiso familiar, puede dar buena cuenta de ello. "Ya estaba cansada, porque no recuperé. Encima, comes fuera de casa, llevas horarios diferentes...volví muerta".

¿Las consecuencias? "El martes tuve bici fuerte y el miércoles día fuerte en pista, donde no acabé el entreno". ¿Y qué podemos hacer ante esto? La pupila de Jaime Menéndez de Luarca siguió las indicaciones de su entrenador: irse a casa y tratar de descansar.

La importancia de una buena planificación

Puede que sea por trabajo o para desplazarnos a una competición, pero un viaje siempre supone una fuente de estrés y "problemas". Aquí encontramos muchos factores que no dependen directamente de nosotros, por eso, la clave para evitar el mayor número de males es una buena planificación previa.

"Cuando los organizas tú, busca la forma de organizarlos lo mejor posible con los entrenamientos, cuadra las horas de llagada al sitio, que los hoteles estén cerca del sitio de competición", recomienda Sara. Una buena gestión deber evitar el estrés.

La ansiedad precompetición

Por norma general, el triatlón es un deporte exigente. Tanto como los triatletas lo somos con nosotros mismos. Por eso, cuando se acerca una competición, podemos experimentar episodios de ansiedad.

Esto se produce por el miedo a no estar a altura de lo que esperan los demás, a no lograr el resultado esperado o hacer el ridículo, entre otras muchas cosas.

No te preocupes, hay trucos para combatirla, como tratar de mantenerte mentalmente ocupado con otras cosas o no olvidar que hacemos esto para disfrutar.

En este sentido, Sara Pérez señala que, "si hacer deporte va a hacer que tu estabilidad se balancee, todo eso te va a generar una fatiga mental y estrés que te va a llevar a no rendir".

Y añade una reflexión: "Es importante tener cierta estabilidad emocional y tener claras cuáles son nuestras prioridades en la vida. En un grupo de edad lo último tiene que ser el deporte, primero la familia y el trabajo", por eso no debemos preocuparnos en exceso.

Ser conscientes del punto en el que nos encontramos

Es algo que ha aprendido nuestro CEO, Diego Rodríguez, quien hace unas semanas se lo pasaba como un crío chico en el Ibiza Medio Maratón: "Sufrí y me divertí a partes iguales para terminar en una marca de 1h52'11, muy lejos de mi MMP de 1h32'09"."

Pese a estar muy lejos de lo que podría haber sido el resultado esperado, Diego fue realista con su situación. "Me di cuenta de que en estos momentos, con mi ritmo de vida, es inviable mejorar: jornadas maratonianas de trabajo, viajes todas las semanas, y muy poco descanso. Bastante que acabo las carreras y las disfruto".

¿Cómo podemos gestionar la fatiga?

Jaime Menéndez de Luarca apuesta por ser honestos con nosotros mismos ante todo. "A veces, nuestros objetivos no van con nuestro tiempo disponible", señala el entrenador de Sara Pérez. Eso acaba derivando en estrés -por falta de tiempo- y en fatiga -falta de descanso-.

¿Y cómo ataja un entrenador esos problemas? "Si la acumulación es puntual, quito entrenamientos. Reduzco las sesiones y bajo las horas". La clave está en tratar de llegar "a todo", pero con una carga que podamos asimilar, porque "si no llegas, explotas", asegura.

Si hablamos de fatiga aguda, episodios por los que todos hemos pasado alguna vez, la solución es fácil: "Se quita durmiendo dos horas", explica Luarca.

Pero hay que poner soluciones de por medio, porque si no aparece el problema. "Se convierte en fatiga crónica y, de ahí, no se sale fácil", advierte el entrenador.

La importancia de la parte emocional

Al igual que su pupila, Jaime Menéndez hace referencia a la importancia de la parte emocional. "¿Tienes 15 minutos al día para no hacer nada?", pregunta el también triatleta. "Si no tienes eso, vas muy jodido".

Ante situaciones más complejas, en las que nuestro trabajo o nuestro lugar de residencia puede estar siendo el gran problema (vivir en una ciudad grande donde se pierde mucho tiempo en desplazamientos, echar más horas en el trabajo de las que nos corresponde...), Jaime recomienda lo que llama "cambio vitales".

Se trata de soluciones complejas, que no son fáciles de tomar, pero que pueden poner fin a algunos de nuestros males cuando las soluciones sencillas (quitar entrenamientos) no funcionan.

Toma buena nota y empieza a cuidar tu salud deportiva, física y mental.

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