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Swimrun Cap de Creus by HEAD: cómo se vive desde dentro

¿Swimrun Cap de Creus? ¡Adelante, que pasen la crónica y la explicación!

Lo primero: ¿qué es el swimrun?

El swimrun es una disciplina deportiva que lleva unos quince años en auge en los países nórdicos, importada a nuestro país hace cuatro.

Se trata de un acuatlón muy hardcore, se alterna la carrera a pie por terrenos que van desde playa, espigones, rocas, senderos o asfalto, con la natación en el mar sin transiciones, es decir, se nada y se corre alternativamente con el mismo atrezzo.

Esto implica nadar con calzado y correr con neopreno, zapatillas chorreando agua salada y cargando con todos los accesorios que se utilicen para nadar.

El Campeonato del Mundo de swimrun

La carrera más extrema y larga a nivel mundial de esta modalidad es Ötillo, que significa “de isla a isla” y se celebra el primer lunes de septiembre en Estocolmo.

Se cruzan 24 islas nadando y corriendo alternativamente con un total de 65 km de carrera a pie y 10 Km de natación, más de 40 entradas y salidas del agua, tramos de nado que van de 100 a 1800 metros y de carrera a pie de entre 70 metros a 19 kilómetros. Una auténtica salvajada sólo apta para los más intrépidos. A los intrépidos aventureros que les guste el trail y la natación en aguas abiertas, esta es su disciplina.

Desde que en 2016 esta disciplina llegó a nuestro país, Marnaton organiza la Swimrun Cap de Creus, emplazada en un lugar idílico para nadar y correr por montaña. La de este año fue la cuarta edición y se celebró el sábado 26 de octubre con el centro neurálgico de la prueba en Cadaqués.

Dos distancias a elegir. Una corta de 6,5 km, 5 km de carrera a pie y 1,5 km de natación y otra más larga, de unos 22 km, 17 km de carrera con casi 700 metros de desnivel positivo y entre 4 y 5 km de natación. Un circuito lineal con salida en Roses y llegada a Cadaqués.

El material para el swimrun

Nadar con calzado inutiliza bastante el tronco inferior haciendo más difícil la patada y la flotación de las piernas.

Por este motivo, se permiten todo tipo de accesorios para facilitar la propulsión y la flotación, pero, cómo hay que cargar con ellos durante la carrera a pie, tampoco conviene pasarse.

Los accesorios más habituales que todo el mundo acostumbra a llevar son palas grandes en las manos y un pullboy. Las palas, aunque no sean obligatorias, las lleva todo el mundo y, de hecho, ya forman parte de la estética de este deporte.

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La típica imagen del swimrun es gente corriendo con neopreno, gorro, gafas de natación y las palas en las manos. La gente acostumbra a llevar palas más grandes de las que se llevan en la piscina, cuanto más grandes, más rápido se nada pero más se cansa uno.

El pullboy también es muy habitual, se lleva atado en la parte superior del muslo y se va cambiando de posición según entras o sales del agua para que moleste lo menos posible en la carrera a pie.

Otra alternativa al pullboy que incluso se combina con él son perneras de neopreno. A mí me parece que molestan muy poco y aumentan la flotación de los tobillos y los pies e incluso piezas de corcho incorporadas en el calzado o dentro el calcetín-pernera que ayudan a mantener a flote los pies.

En cuanto a la indumentaria, es obligado llevar un neopreno, ya sea específico de swimrun o los clásicos de natación. Hay quien recorta el neopreno de natación que ya no le sirve. Los hay muy atrevidos que utilizan el neopreno de natación largo tal cual. No obstante, la mayoría lleva un neopreno específico.

¿Qué tipo de neopreno hay que usar?

Hacerlo con uno completo de natación puede ser un infierno. Nadando, irás de coña pero corriendo puedes morir asfixiado y hervido en tu propio sudor.

Os animo a que probéis de correr con el neopreno de triatlón, es una experiencia que no se os olvidará jamás. Yo lo hice, salí a correr con él por Barcelona y, dejando a un lado el ridículo épico que hice, quedé cocida al vapor. No recomiendo en absoluto hacer un swimrun con él, se pueden alquilar muy buenos neoprenos específicos de la disciplina a muy buen precio.

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De neoprenos de swimrun los hay de muchos tipos y precios, pero, en general, lo que los diferencia de los neoprenos de natación es que son más finos, cortos de piernas y brazos y disponen de cremallera delantera para poder airearse cuando toca correr.

Los hay que son un poco más gruesos de cintura para arriba y de manga larga y más finos de cintura para abajo. Otros son más finos en su totalidad. En cualquier caso, el que mejor vaya para correr, peor irá para nadar y viceversa. Los más finos y flexibles son más cómodos para correr pero hacen peor función de neopreno a la hora de nadar.

Los más gruesos, van de perlas para la natación pero en la carrera a pie, son muy incómodos. Cada cual ha de valorar qué prefiere, si correr más o menos cómodo pero pasar frío en el agua y nadar peor o correr asfixiado pero nadar más calentito y mejor.

¿Cómo se compite en swimrun?

Esta modalidad deportiva originariamente se realiza en parejas o equipos de dos.

Eso significa que la pareja debe permanecer junta durante toda la carrera, con un máximo de separación de 5-10 metros en la natación y de treinta segundos en la carrera a pie.

Dado que nadar junto a alguien y no perderlo de vista, si las condiciones de la mar son malas, puede ser difícil, la mayoría utiliza una cuerda de unos cinco metros para atarse a la cintura en los segmentos de natación. Esto, además de evitar perder a tu compañero en medio del mar, permite que el que nade mejor tire del otro. En la carrera, la mayoría se desata aunque vi algunos atados tirando de su pareja con la cuerda en las subidas. Un espectáculo, vamos.

Yo ya había participado en una competición de swimrun tres años y medio atrás y lo recordaba tan duro como divertido. Cuando David, gran deportista y mejor amigo todavía, me propuso hacer equipo para participar en la Swimrun Cap de Creus, modalidad larga, no me lo pensé dos veces.

Sabía que iba a sacar el hígado por la boca porque David es muy buen corredor, mejor nadador y ha participado en varias competiciones de swimrun. Yo le dije que nada de cuerdas. De haberla llevado me habría arrastrado tanto en la natación como en la carrera a pie y tampoco se trataba de esto.

El material que escogimos nosotros

swimrun cap de creus
Foto: Marnaton

En cuanto al material, yo alquilé un neopreno específico, corto de piernas y brazos y de los más finos, cómodo para correr pero “subóptimo” para nadar.

No se puede tener todo en esta vida. Para mí, la incomodidad de correr encorsetado en un neopreno, sea del tipo que sea, era mucho peor que la de nadar con un neopreno fino y calzado deportivo.

David utilizó un bañador hasta las rodillas de neopreno y una pieza de neopreno sin mangas para el tronco. En cuanto a accesorios, fuimos muy minimalistas, llevamos sólo palas. Ni pullboys ni perneras ni accesorios de flotabilidad. Bien sea por mi composición corporal o por la posición de mi cuerpo y centro de gravedad, tengo la suerte de que las piernas no se me hunden ni queriendo, ni siquiera nadando con calzado y calcetines.

Como digo, las palas si las llevamos. Para mí eran básicas ya que mi velocidad de nado deja bastante que desear. No tanto para David.

De hecho, dado que su ritmo y velocidad de nado está a años luz del mío, quise convencerle que él fuera sin palas para igualarnos un poco más pero no lo conseguí, las palas son básicas para la “estética” en este deporte así que hicimos un pacto. Él llevaría unas palas muy pequeñas, que a duras penas le cubrían la mano, que son las que yo uso en la piscina, e yo llevaría palas grandes, las suyas de hecho. Y así lo hicimos.

Swimrun Cap de Creus: La carrera

El brieffing fue el viernes en Cadaqués. Nos informaron de los detalles de la carrera y de la meteorología que iba a ser muy buena. Mar tranquila, con una temperatura del agua de 18 grados y ambiental de unos 20 grados.

El pistoletazo de salida era el sábado 26 de octubre a las 9h en el paseo de Roses. Una hora y media antes un autocar nos llevó de Cadaqués a Roses.

Una vez en Roses, nos equipamos con todo el material. La verdad es que el neopreno que alquilé, que reconozco que sólo lo había probado en el probador de la tienda, me iba demasiado ajustado. Por más fino y flexible que fuera, iba a ser muy incómodo para correr.

Como decía, a las 9h sonó el pistoletazo de salida y salimos a toda castaña. Aunque la salida era desde una calle ancha, en seguida íbamos a entrar a un sendero estrecho, por lo tanto, el tapón de gente estaba asegurado.

Interesaba llegar cuanto antes para encontrar menos cola. David iba muy cómodo, casi cantando, yo sacando la lengua. Cuando llevaba unos minutos corriendo ya notaba cierta sensación de asfixia al correr encorsetada y deseaba tirarme al mar.

No obstante, al ser, en su gran mayoría, segmentos cortos de carrera a pie, cuando empezabas a asfixiarte ya tocaba lanzarse al mar.

La primera parte de la carrera discurría por el Camí de Ronda, un sendero precioso que va rodeando el mar a lo largo de toda la costa Brava desde el cual hay unas vistas brutales y dispone de accesos a las calas mediante escaleras, pendientes rocosas o caminitos de bajada.

swimrun cap de creus
Foto: Marnaton

Las entradas y salidas del agua las hicimos por calas o zonas rocosas, dónde había que ir con precaución para no meterse una nata, aquello resbalaba de lo lindo.

Con mi neopreno que era fino y corto, el agua la notaba fresquita, aunque, entre que David me hacía nadar a la velocidad de la luz, que hacerlo con palas es duro y los tramos de natación eran más o menos cortos, ni me acordé del frío.

En los dos tramos más largos, que fueron dos de mil metros, tampoco pasé frío pero si noté los hombros y tríceps cargados de nadar a todo gas con palas grandes.

En total, ocho tramos de carrera a pie mayormente por el Camí de Ronda, de entre 300 metros y 6,5 km el más largo y 7 tramos de natación, entre 400 y 1000 metros.

swimrun cap de creus
Foto: Marnaton

Mención especial merece el final: Una vez en Cala Joncols, tras avituallarnos en la misma cala, empezaba el tramo de carrera a pie más duro, por su longitud, 6,5 km, y su desnivel positivo, unos 300 metros que te los comías en los dos primeros km. Esa subida la hicimos caminando deprisa, muy a pesar de la insistencia de David en trotar.

Con el neopreno a pleno sol me estaba asfixiando literalmente, así que me abrí la cremallera. Una vez terminada la subida de dos kilómetros había otro avituallamiento muy bien situado porque, aun estando cercano al previo, todos llegamos arriba asfixiados y deshidratados.

Ya sólo quedaba un kilómetros llano y unos tres o cuatro de bajada a Cadaqués. En esa bajada, tuve un subidón y, con el neopreno abierto de par en par, me puse a correr como si no hubiera un mañana, hasta David se sorprendió de mi velocidad y dejó que fuera delante marcando el ritmo.

Esa bajada nos llevó a la playa del Llané Petit de Cadaqués. Quedaba un último segmento de natación de 450 metros que nos llevaría a la playa del Port d’Alguer y que hicimos volando, a pesar de tener los hombros y los tríceps triturados de las palas, para acabar la carrera esprintando en un último llano de 370 metros que nos llevó a la meta.

Y la cruzamos más felices que dos perdices. Y he de decir que con un tiempo muy bueno, teniendo en cuenta que era mi primer swimrun de los últimos cuatro años e íbamos con indumentaria minimalista y yo sin haberla probado antes.

Agradecimientos

Felicitar al equipo de Marnaton por su gran trabajo. Han organizado, una vez más, una carrera espectacular en todos los sentidos, cuidando cada detalle. Un recorrido espectacular, muy buena señalización, tanto en la carrera a pie como en el mar, avituallamientos muy completos, bien pensados y situados y ambientazo brutal.

Y dar las gracias, por supuesto, a mi compañero de batalla David. Aunque me sacó de mi zona de confort y me las hizo pasar canutas, también consiguió que corriera y nadara a ritmos a los que no estoy acostumbrada y, sobretodo, que disfrutara de lo lindo.

Quiero darle las gracias por proponerme participar juntos, por animarme y tirar de mí durante toda la carrera y por su paciencia.

Y pedirle disculpas si en algún momento le solté alguna mirada asesina o impertinencia, el típico mal humor fruto de ir apretando los dientes y a punto de reventar. Sarna con gusto no pica…

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