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El dolor torácico en deportistas: Síntomas y prevenciones

El dolor en la zona torácica y alta del abdomen es una dolencia muy común, tanto durante la práctica deportiva como en el reposo y puede deberse a muchas causas, según el quién lo padezca, el cómo y el cuando.

Un tipo de dolor muy frecuente y molesto, no puramente torácico sino abdominal alto, que todos hemos tenido, sobretodo durante la carrera a pie, es el adorable flato del cual hablaremos al final.

Dolor torácico de causa cardiaca

El dolor en el tórax, aunque la mayoría lo asocia a un dolor del corazón, casi nunca lo es cuando ocurre en deportistas y gente joven.  En deportistas o individuos sedentarios de más de 60 años, si puede ser una causa frecuente de dolor torácico.

La causa más frecuente de dolor torácico de causa cardiaca es la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio, ambos debidos a la enfermedad coronaria.

El dolor de la angina de pecho se desencadena con el esfuerzo porqué durante la actividad deportiva, el corazón necesita más aporte sanguíneo y, en presencia de enfermedad de las arterias coronarias, el miocardio no recibe suficiente aporte de sangre y sobreviene la isquemia miocárdica que genera dolor. Es un dolor difuso en la zona central del pecho, pectoral izquierda y cuello que puede irradiarse a la mandíbula y al brazo izquierdo de características opresivas, uno nota como si le oprimieran el pecho. Acostumbra a acompañarse de sudoración y sensación de que algo grave está sucediendo. No se modifica con los movimientos respiratorios o de la caja torácica a diferencia de otras causas de dolor en el pecho. Cuando se trata de una angina, el dolor aparece con la actividad deportiva y cede a los pocos minutos del reposo. Si este dolor no desaparece con el reposo, estamos probablemente delante de un infarto agudo de miocardio.

Se tenga la edad que se tenga y se esté dónde se esté, ante la aparición de un dolor torácico de estas características, se debe detener la actividad física ipso facto. Si el dolor persiste, hay que llamar al servicio de emergencias médicas y ser trasladado urgentemente a un servicio de urgencias. El infarto agudo de miocardio o la angina persistente son patologías que requieren asistencia médica urgente cuyo pronóstico depende de la rapidez de su diagnóstico y tratamiento.

Existen otras patologías cardiacas causantes de dolor torácico menos frecuentes, como la pericarditis, que es una inflamación del pericardio, membrana que envuelve el corazón, que nada tiene que ver con el deporte sino que está causada habitualmente por una infección vírica previa como un resfriado o una gripe. Ocurre sobretodo en gente joven . Este dolor es continuo, punzante, localizado en el centro del pecho y típicamente aumenta con los movimientos respiratorios y la tos. Disminuye al sentarse o inclinar el pecho hacia delante y aumenta al tumbarse boca arriba.

Causas no cardiacas de dolor torácico

-Enfermedades del tracto gastrointestinal, como aerofagia (los famosos y molestos gases), el espasmo esofágico, desgarro del esófago (ruptura esofágica).

-Enfermedades pulmonares. Mención especial tiene el neumotórax, relativamente frecuente en individuos jóvenes, de complexión delgada. Se trata de un desgarro de la pleura, membrana que recubre el pulmón, que puede ser espontáneo o bien traumático, tras una caída o un fuerte golpe en el tórax. Se trata de un dolor localizado a nivel costal que típicamente aumenta con los movimientos respiratorios y la tos y puede acompañarse de dificultad respiratoria.  Otras causas pulmonares menos frecuentes son la embolia pulmonar, pleuritis, etc.

-Las enfermedades de la arteria aorta, como el aneurisma de aorta.

-Las enfermedades de la piel, como el herpes zóster costal.

-Tomar drogas como la cocaína, amfetaminas y estimulantes.

-Los trastornos mentales como la ansiedad son una causa muy frecuente de dolor torácico en gente joven y a veces el dolor que acontece durante una crisis de ansiedad puede imitar el dolor del infarto agudo de miocardio. La fibromialgia también es muy frecuente aunque no en deportistas sino en mujeres sedentarias de mediana edad y también tiene un origen psicosomático dado que no se ha hallado ninguna patología orgánica que sea causa del dolor.

-Las enfermedades del sistema músculo-esquelético y la pared torácica son también causas muy frecuentes de dolor torácico persistente. Las contusiones y fracturas costales, los esguinces intercostales o inflamaciones como las condritis. Típicamente, este tipo de lesiones son muy persistentes y difíciles de curar dado que la zona torácica no puede ser immobilizada por razones obvias (hay que respirar o si o si) y el dolor torácico de esta causa puede persistir meses.

El Dolor Abdominal Transitorio (DAT) o flato

El Dolor Abdominal Transitorio (DAT), comúnmente llamado flato, es el dolor torácico o de la zona abdominal alta más frecuente asociado a la actividad física . Aunque existen múltiples teorías para explicar sus causas, ya os digo que la ciencia no ha podido demostrar nada al respecto.

No todos los deportistas lo sufren con la misma frecuencia o intensidad, lo que ha llevado a pensar que la morfología del deportista puede influir sobretodo en lo relacionado con la postura o morfología de la columna vertebral. Algunos estudios apuntan a que los deportistas con cifosis o hiperlordosis de la columna vertebral, son más susceptibles al flato. De hecho, al realizar manipulaciones o palpaciones a nivel de las vértebras torácicas, pueden reproducirse los síntomas. Una de las causas apunta a que el dolor abdominal transitorio puede relacionarse con la estructura de la columna vertebral y su inervación nerviosa, sobre todo en deportistas cifóticos.

La teoría que más fuerza está ganando en los últimos años es la que postula que el flato es un dolor inducido por las oscilaciones y la tensión de los ligamientos que unen el diafragma con estructuras digestivas. Según los investigadores, al realizar deporte sobretodo con impacto repetido, como es la carrera a pie,  los ligamentos que unen el estómago con el diafragma (músculo situado en la cavidad torácica y el más importante que interviene en la respiración) se tensan y tiran hacia abajo, lo que provoca el consabido dolor. Esta teoría explicaría porqué al comer o beber más de lo debido exista más posibilidades de sufrirlo, ya que el estómago se llena, pesa más, lo que provoca mayor tensión en los ligamentos y más oscilaciones.

Hay otra teoría defiende que el flato está asociado a isquemia o falta de riego sanguíneo en el diafragma y músculos que intervienen en la respiración, basada en el hecho de que cuando realizamos una actividad física la sangre fluye hacia los músculos que realizan el esfuerzo y se restringe hacia el diafragma, causando dolor.

Por último, encontramos una teoría que sostiene que el flato se debe a que, cuando se sobrecarga el estómago, los movimientos que realizamos al practicar deporte pueden irritar el peritoneo, membrana muy sensible que envuelve las vísceras situadas en la cavidad abdominal, provocando dolor.

Todas las teorías tienen lagunas. Lo más sensato es pensar que se puede atribuir el flato a cualquiera de estas causas, que, por separado o en conjunto, hacen aparecer este molesto dolor. Lo que sí puedes hacer es prevenirlo o aliviarlo.

¿Qué hacer para prevenirlo?

- Cuidar la salud digestiva y mantener una buena alimentación.

- Procurar disminuir las oscilaciones. Para ello, hay que minimizar el impacto, evitar las cuestas hacia abajo, vigilar la técnica de carrera y utilizar un buen calzado para cuidar la amortiguación.

- Para evitar que el estómago tenga mucho peso, procurar hacer la digestión antes de correr. Dejar pasar 2-3 horas después de comer y evitar comidas copiosas. Si hay que comer o beber durante la carrera, hacerlo en pequeñas cantidades y con alimentos y bebidas de fácil digestión. Cuando tengas sed, mejor dar pequeños sorbos que hacer un San Hilari con el bidón.

- Realizar un entrenamiento de la musculatura respiratoria.

¿Qué hacer cuando aparece?

-  Bajar el ritmo pero seguir caminando y no parar de golpe.

- Presionar la zona del dolor y flexionar el tronco hasta que vaya desapareciendo el dolor. Acto seguido, realizar una extensión del tronco en la zona donde se tenga el dolor, llevando el brazo del mismo lado del flato por encima de la cabeza y hacia el lado contrario.

- Realizar unas cuantas espiraciones para vaciar el aire de los pulmones y favorecer la relajación del diafragma.

- Si el dolor se hace insoportable, lo más aconsejable es interrumpir la actividad.

- Es recomendable una visita al médico si los problemas persisten.

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