Foto: ITU Media // Janos Schmidt
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Entrada en meta: ¿todo vale por conseguir una medalla?

Las imágenes de los Brownlee ayudándose para entrar en meta recorrieron el mundo.

Desde aquel final en Cozumel hace ya cinco años, de manera recurrente nos encontramos con vídeos de entradas en meta que, disfrazadas de épica y búsqueda del límite, esconden riesgos y peligros innecesarios. 

La última, la semana pasada, cuando Cooper Teare entró arrastrándose de rodillas en los Campeonatos de campo a través de Estados Unidos.

Según se puede ver en el vídeo, el atleta norteamericano renuncia a cualquier tipo de ayuda externa, incluída la médica, por alcanzar la meta, aunque sea en la penúltima posición de los participantes.

No entiendo a los comentaristas llamando a esto inspiracional”, se puede leer en uno de los comentarios del vídeo. “Es simplemente estúpido y peligroso”.

Por supuesto que un corredor quiere alcanzar la meta, pero la salud y la seguridad están por encima, así que alguien debería haberle parado”. 

El popular, el más afectado por este tipo de acciones

Hay que tener en cuenta que el deporte profesional es completamente diferente del aficionado. 

Los élite llevan el cuerpo al límite, sí, pero se conocen, se someten a controles constantes, y cuentan con un equipo de entrenadores que buscan la mejor preparación el día de la prueba. 

Lo maquiavélico de esta cuestión se ve en el corredor popular. En muchos casos vemos como los populares se ciñen al clásico "el fin justifica los medios" para entrar en meta rozando límites.

Cuando empiezas a correr no tienes grandes aspiraciones, empiezas porque te gusta, sin presiones, simplemente corres por correr. 

En mi caso empecé a correr a los dieciséis años. Había dejado el fútbol por una lesión y ya no me volví a apuntar, no me dejaba mi madre.

Según vas avanzando empiezas a interesarte por comprar un reloj o descargar una app para tener tus actividades grabadas y subirlas a algún portal. También, poco a poco, comienzas a comparar con tus anteriores marcas. 

Si te engancha del todo ya comienzas a saber lo que es un dorsal, te apuntas a carreras populares y empiezas a disfrutar de lo bonito de esta afición.

Lo malo que veo en el mundo del running, del ciclismo o del triatlón, es el límite, tanto el que nos ponemos como el que nos impone la sociedad. 

Una vez empiezas a correr como popular parece que se te automatiza un objetivo, acabar una maratón: te preguntan si lo has hecho, cuándo lo vas a hacer, cuántos llevas…

En el triatlón, más de lo mismo: parece que si no has hecho un medio o un larga distancia, no eres triatleta. 

Dulcificación de la larga distancia

Tengo la sensación de que se está llevando a cabo una dulcificación de la larga distancia, lo estamos bajando a un terreno que puede traer muchos problemas, parece que todo vale por completar la distancia. 

Si comparamos la cifra de finishers del Maratón de Valencia en 2014 y en la actualidad, vemos que prácticamente se han doblado participantes: de 11.318 a 21.231 en la última edición celebrada, la de 2019.

Recientemente Kilian Jornet hizo una declaración para El País, en la que el runner catalán comentaba que "nos creemos el discurso de 'si quieres, puedes' o 'nada es imposible', y eso es mentira porque cada cual tiene las capacidades fisiológicas que tiene". 

meta pulsaciones
Foto: World Triathlon // Tommy Zaferes

Su comentario no puede quedar como algo aislado: nos lo dice una eminencia del trail running, alguien que muchos de los corredores tienen como ejemplo

Las escenas de gente que llega a rastras a meta se han convertido en un habitual de los maratones y, lo peor de todo, es que se aplaude como si fuera un acto de superación, que puede que lo sea, pero hay que ver cada caso. 

Cada vez más gente se prepara para un maratón por su propia cuenta, sin un preparador, sin saber cuándo parar, sin saber cuándo entrenar y sin saber si corren riesgos de sufrir alguna enfermedad.

Cada vez es más común leer titulares sobre muertes durante la carrera, este es el extremo de lo que te puede llegar a pasar. 

Pero por un mal entrenamiento o una mala técnica, hacer este tipo de pruebas sin una correcta preparación puede provocar que te acuerdes durante mucho tiempo de un dorsal.Todo esto me hace plantearos una pregunta: ¿se ha perdido el respeto a la larga distancia?

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