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¿En qué estado anímico quedan los PROs después de Kona 2018

Este sábado 13 de octubre se celebró una cuadragésima edición del Campeonato del Mundo de Ironman que pasará a la historia por ser la más rápida de la historia tanto en féminas como en chicos.

El jueves, en la rueda de prensa previa a la celebración de la prueba, diez deportistas se sentaban en la mesa. En la prueba masculina contábamos con Patrick Lange, vigente campeón, Lionel Sanders, segundo, Sebastian Kienle -cuarto-, Tim O'Donnell, primer clasificado norteamericano en la edición de 2017, y el rookie Javier Gómez Noya.

De estos cinco, en la rueda de prensa posterior a la prueba solo repetían Patrick Lange y Tim O'Donnell. Sebastian Kienle se veía obligado a abandonar en el maratón con problemas en el talón de Aquiles, Javier Gómez Noya terminaba undécimo tras reconocer forzar demasiado en el segmento ciclista, y Lionel Sanders sufría lo indecible para terminar vigésimo octavo con 8:30:34. En su lugar veíamos sentarse ante los medios a Bart Aernouts, segundo, Braden Currie, quinto, y un David McNamee que demostraba a la organización que se había equivocado no contando con él el jueves en la rueda de prensa de los favoritos.

A tenor de sus posiciones, y de cómo ha podido afectarles la disputa de la prueba, hoy nos preguntamos: ¿cómo quedan anímicamente los PROs de este 2018?

Tocados y muy tocados

Lionel Sanders partía con la vitola de gran favorito al triunfo. El canadiense tenía hambre de victoria y a lo largo del año se había preparado concienzudamente para la prueba, tal y como hemos podido ver en los numeros vídeos colgados en su canal de Youtube. Por desgracia para él y para los aficionados, su fracaso ha sido muy sonado. "No tengo mucho que decir", publicó ayer en sus redes, y la verdad es que igual que en otros casos puede aducirse errores de carrera o problemas mecánicos, en su caso parece que simplemente, no fue el día.

Tal que así, el que fuera Campeón del Mundo de LD ITU en 2017 queda muy tocado, posiblemente el que más. Ya conocemos de su respuesta ante las adversidades, tomando decisiones drásticas: lo hizo en Oceanside tras perder con Jan Frodeno y lo hizo en Mont Tremblant una vez que tuvo una mala elección en su pauta nutricional. Habrá que ver cómo gestiona este Kona 2018, pero puede que vuelva a dar un giro de 180 grados en su preparación, con sus ventajas e inconvenientes.

Por su parte, Sebastian Kienle puede quedar tocado de manera eventual: una lesión son gajes del oficio, y pueden darse antes de la prueba -como en el caso de Jan Frodeno o Ben Hoffman- o durante la disputa. A él le toco vivir la segunda de las situaciones y no debería darle más importancia que la de recuperarse. En una situación similar debería estar nuestro Javier Gómez Noya. Quizás la presión con que los medios le hemos cargado ha sido demasiada. "Me pasé de vatios", comentó el mismo domingo, no pudiendo hacer lo que tenía previsto en un principio como estrategia: guiarse por su carrera sin tener en cuenta lo que ocurriese por delante.

El gallego tiene que decidir ahora si continúa en la larga distancia, o si se vuelve a la corta para tratar de competir en Tokio 2020. Sea lo que sea lo que decida, será un acierto. Reconocemos que no somos objetivos.

Beneficiados

David McNamee dijo el año pasado, una vez coronado tercero, que "pasarían semanas hasta que asumiese lo que había ocurrido". Este año, tras su victoria en Marbella, su segundo puesto en Barcelona y un TOP20 en Vichy, nadie hablaba de él. Sin embargo ha demostrado por las calles de Kona, y en el Energy Lab, que Kona se ajusta a sus características como anillo al dedo. Volvió a llegar desde atrás adelantando uno a uno a todos los rivales que tenía por delante. El británico sale de Kona 2018 muy reforzado, y todos habremos de tenerle mucho más en cuenta en cada una de las pruebas que dispute.

De Patrick Lange qué decir: el alemán ha confirmado que Kona es su prueba. Atesora el mismo palmarés en la isla que un deportista mucho más mediático como es su compatriota Jan Frodeno, y ha logrado en dos años consecutivos hacerse con el récord. Su año distaba de ser, hasta el momento, el que se podía esperar, pero nos ha callado la boca a todos. En silencio, trabajando alejado de grandes titulares y victorias, ha llegado a Hawaii para certificar que Kona es su territorio. Y que da igual lo que se haga a lo largo del resto del año: Kona es otro mundo.

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