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Por qué la falta de sueño nos hace más gordos

Todos sabemos que el entrenamiento no es el único aspecto que debemos cuidar si queremos rendir bien. La alimentación y el descanso son otros dos pilares claves en nuestro desempeño como atletas.

Pero más allá de lo puramente deportivo, descuidar estos factores es perjudicial también para nuestra salud. Es el caso de la falta de sueño, algo a lo que se enfrentan muchas personas y que puede condicionar, entre otras cosas, nuestro peso.

Dormir poco nos hace tomar malas decisiones

La falta de sueño es un receta perfecta para aumentar de peso. ¿Por qué? Básicamente porque tiene un impacto en nuestro cerebro y hormonas: lo atonta cerebro y lo lleva a tomar malas decisiones.

Dormir poco es como estar un poco borracho: la actividad en el lóbulo frontal del cerebro, el lugar donde se toman decisiones y se ejerce control de los impulsos, se trastoca.

Cuando estamos muy cansados, los centros de recompensa de nuestro comienzan a buscar algo que les haga sentirse bien. Es aquí cuando podemos empezar a caer en los excesos con los antojos.

hambre
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El aumento de grelina y la disminución de leptina hacen que tenga más hambre y no sea capaz de reconocer cuándo está lleno.

Esto, combinado con un aumento de los niveles de cortisol y un efecto opaco de la corteza frontal, conduce a una mala toma de decisiones, incluidas las decisiones sobre qué comer y si hacer ejercicio o no.

Hay numerosos estudios científicos que avalan esto. El American Journal of Clinical Nutrition demostró que, cuando las personas tenían falta de sueño, aumentaba el consumo de snacks a altas horas de la noche, y era más probable que eligieran snacks ricos en carbohidratos.

En otro estudio realizado en la Universidad de Chicago, los participantes privados de sueño eligieron tentempiés con el doble de grasa que los que durmieron al menos 8 horas.

Por otro lado, se ha demostrado que dormir muy poco incita a las personas a comer porciones más grandes de todos los alimentos, lo que repercute en un aumento de peso.

La falta de sueño limita la pérdida de grasa

El estudio del Centro Médico de la Universidad de Chicago apunta a que, cuando la cantidad de sueño es adecuada, "más de la mitad del peso que se pierda por la noche es grasa".

Sin embargo, cuando las horas de sueño se ven reducidas, "sólo una cuarta parte de la pérdida de peso proviene de la grasa".

"Si su objetivo es perder grasa, no dormir es como meter palos en las ruedas de su bicicleta", explica Plamen Penev, director del estudio y profesor asistente de medicina en la Universidad de Chicago. 

La reducción de sueño, un comportamiento muy extendido en la sociedad moderna, "compromete los esfuerzos para perder grasa a través de la dieta". Según los datos extraídos, la reducción de pérdida de grasa en de hasta un 55 por ciento.

Esto se ve acompañado de por marcadores de una mayor adaptación neuroendocrina a la restricción calórica, aumento del hambre y un cambio en la utilización relativa del sustrato hacia la oxidación de menos grasa.

El sueño, la nutrición del cerebro

La mayoría de las personas necesitamos entre 7 y 9 horas de sueño cada noche. Consumir menos de eso puede ser un riesgo para nuestra salud y aumentar nuestro apetito y descontrol con la comida.

Además, afecta negativamente al mantenimiento de la masa corporal libre de grasa en momentos de disminución de la ingesta energética.

Así que toma nota. De nada te servirán dietas o esfuerzos en tu alimentación si no estás durmiendo lo necesario.

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