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El corredor que subió al pódium de New York sin ser ni salir con la élite

Se convirtió, sin duda, en la gran incógnita del día en el maratón de Nueva York. A todos nos sorpendió cuando de repente vimos a un corredor completamente desconocido que corría con una camiseta sin rastro alguno de patrocinador y con el número de dorsal sin más, codeándose con la élite. Nadie sabía ni siquiera su nombre porque no lo llevaba impreso en el dorsal, como sus compañeros de carrera. No figuraba en la lista de los mejores. Su nombre no aparecía en ninguna quiniela este 3 de noviembre.

Luego, llegó a la conferencia de prensa posterior a la carrera con unos pantalones de chándal básicos y una sudadera. "No tengo patrocinador", dijo. "No tengo representante. Sólo compito individualmente".

Estas fueron las palabras de Girma Bekele Gebre, de 26 años, un corredor etíope de subélite que corre con el club West Side Runners cuando está en Nueva York. Había ganado alguna carrera organizada por los New York Road Runners, pero nada que sugiriera que podría correr en 2 horas, 8 minutos y 38 segundos el pasado domingo, a tan sólo 25 segundos del tiempo con el que se impuso Geoffrey Kamworor.

Lo que diferencia el maratón de prácticamente cualquier otro deporte es que todos los competidores, corredores muy rápidos y aquellos que no lo son tanto- corren el mismo recorrido de 42 kilómetros. Y de vez en cuando alguien que no tiene su nombre en su dorsal, alguien que tiene que pagar la inscripción en lugar de conseguir una plaza para competir, consigue llegar al podio con los mejores.

Ocurrió en la Maratón de Boston del año pasado, cuando Sarah Sellers, una enfermera anestesista, corriendo su segunda maratón, consiguió el segundo puesto en la general. En la conferencia de prensa posterior a la carrera, lució la camiseta de manga larga que todos los participantes del Maratón de Boston reciben cuando recogen sus dorsales antes de la carrera.

Sellers, sin embargo, empezó la maratón con el resto de corredoras de élite. Girma Bekele comenzó la carrera del domingo desde el otro lado de la mediana en el puente de Verrazano y recorrió los primeros kilómetros hasta Brooklyn en solitario. Allí se unió al grupo de cabeza, cuando los corredores de las distintas salidas se reúnen en la Cuarta Avenida. Por su enorme esfuerzo, se embolsó 40.000 dólares por ser tercero en Nueva York, más un bono de 15.000 dólares por bajar de las 2 horas y 9 minutos. Llevaba el dorsal nº 443. Vomitó profusamente poco después de cruzar la línea de meta.

Foto: Facebook // TCS New York Marathon

La historia de Girma Bekele Gebre

Gebre se mudó a Etiopía en la primavera después de que uno de sus hermanos muriera mientras trabajaba en la granja familiar. Anteriormente, pasaba dos o tres meses seguidos en Nueva York entrenando con los West Side Runners, un club con cientos de corredores muy buenos, de clase trabajadora, en su mayoría inmigrantes, que comenzó hace 42 años. Gebre solía correr habitualmente por la costa este.

"Me sorprende que el momento haya sido tan bueno como lo fue", dijo Bill Staab, de 80 años, que ha dirigido a West Side Runners durante cuatro décadas. Staab a menudo alojaba a corredores africanos en su pequeño apartamento de Manhattan durante semanas y meses. Dijo que eso cambió el mes pasado, cuando su junta directiva le dijo que ya no podía alojar a más corredores. Así que Gebre se quedó con un amigo en el Bronx cuando llegó la semana pasada, y luego pasó la noche antes de la maratón en la habitación de hotel de un corredor profesional etíope en Manhattan, una habitación pagada por los organizadores de la carrera.

"Girma es uno de los corredores locales más rápidos", dijo Staab, que atribuyó a los últimos meses de Gebre en Etiopía su gran resultado. "Normalmente entrenan mejor allí que aquí porque entrenan en altura."

Gebre corrió 2:13:46 en la Maratón de Pittsburgh en mayo.

A través de un intérprete, Gebre dijo el domingo por la noche que decidió al comienzo de la carrera intentar correr con los corredores de élite. Ellos establecieron un ritmo relativamente lento (1:04:49) para la primera mitad de la carrera, permitiendo a Gebre correr con ellos.

Gebre dijo que no sabía si podría aguantar con el grupo de cabeza, ya que nunca había corrido una maratón con algunos de los mejores atletas del mundo. Los había visto, y conocía sus tiempos, y sabía que los suyos no eran tan rápidos. Comenzó a cansarse a partir del kilómetro 32, y sabía que tenía que sufrir y confiar en su entrenamiento en Etiopía.

Durante meses, había corrido dos veces al día, excepto los domingos, en los que corría una vez. Ha estado entrenando con un grupo de corredores etíopes de alto nivel. A menudo suele entrenar en grava o en senderos, corriendo más de dos hora seguidas durante algunos entrenamientos que duraban

Entrenó con un grupo de talentosos corredores etíopes. A menudo se entrenaban en grava o en senderos a través de los bosques, corriendo más de dos horas seguidas durante algunos entrenamientos que duraban 40 kilómetros. Nunca corre más de 32 kilómetros sobre asfalto en entrenamiento. El domingo pasado, con solo unos kilómetros más por delante y con el grupo de cabeza muy estirado, Gebre sabía que podía terminar entre los tres primeros.

Avituallamientos diferentes

Gebre no sólo empezó la carrera en una zona separada de la de los profesionales de élite, sino que los corredores de élite tienen la oportunidad de organizar su alimentación de forma personalizada en botellas que cogen de las mesas especiales aproximadamente cada 5 kilómetros. Los corredores como Gebre tienen que conformarse con el agua y el Gatorade que los organizadores de la carrera proporcionan a los más de 50.000 corredores que participan.

Foto: Brendan Mcdermid

Staab dijo que le había pedido a New York Road Runners que clasificara a Gebre con los corredores de élite, pero fue rechazado. Un portavoz de la organización, Chris Weiller, dijo que Nueva York suele tener muchos corredores de subélite y que es difícil determinar cuál de ellos podría abrirse paso en un día determinado.

Gebre es un corredor muy humilde y tranquilo de una familia de agricultores. "Probablemente ha corrido 100 carreras en el área de Nueva York, pero por lo general son carreras a las que no se invita a los profesionales", dijo Staab. "Todos los corredores etíopes de aquí están muy emocionados por él."

La actuación con el tercer puesto de Gebre y el premio de 55.000 dólares pueden cambiar la vida de un país pobre, como Etiopía, que venera a los corredores de fondo. Staab dijo que Gebre probablemente nunca había ganado más de 6.000 u 8.000 dólares en las carreras y que por lo general participa en pruebas en las que el dinero del premio es de 500 a 1.000 dólares.

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