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Gwen Jorgensen, 32'39 en su último intento en los 10.000 metros

En los últimos dos años, la decisión de Gwen Jorgensen de dejar el triatlón para dedicarse a la carrera ha sido puesta en duda en varias ocasiones. Pero a pesar de todo lo que ha tenido que pasar la excampeona olímpica de triatlón tras una lesión, una operación y una recuperación, la norteamericana sigue firme en su decisión de haber elegido convertirse en corredora profesional a los 33 años.

"En noviembre de 2017 -un año después de ganar el primer oro en triatlón con el equipo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Río- Jorgensen anunció su transición al atletismo. Al dejar un deporte que dominaba, Jorgensen se centró en el maratón con grandes aspiraciones: ganar un campeonato mundial de maratón y una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Nueve semanas después de los Juegos Olímpicos de Río, Jorgensen corrió su primer maratón en Nueva York en 2016. Terminó en el puesto 14 con un tiempo de 2:41:01, a pesar de no haber hecho un entrenamiento específico para esa carrera.

Un año después, se unió al Bowerman Track Club en Portland, Oregón, en otoño de 2017. Bajo la dirección del entrenador Jerry Schumacher, Jorgensen se entrenó con Shalane Flanagan y Amy Cragg, entre otras varias atletas destacadas, y los resultados se sucedieron.

Siete meses después de dar a luz a su hijo, en agosto de 2017, Jorgensen ganó los 10.000 metros del Stanford Invitational 2018 rebajando su marca personal en dos minutos, y un crono de 31:55. En la misma temporada, terminó séptima en los 10.000 metros en los Campeonatos al aire libre de la USATF de 2018.

Las expectativas eran altas cuando anunció que correría el Maratón de Chicago 2018, su primer maratón desde que se convirtió en corredora profesional. Terminó en el puesto 11 en Chicago con un tiempo de 2:36:23 después de luchar contra la fiebre en la semana anterior a la carrera. El resultado fue una marca personal, pero muy lejos de su objetivo de correr en el rango de 2:28.

En ese momento, Jorgensen no sabía que el maratón de Chicago sería la última vez que correría durante más de un año.

Jorgensen empezó a sentir un dolor en el talón cuando estaba embarazada. Un roce en el talón provocado tal vez por llevar calzado muy justo acabaría provocándole un dolor insoportable después de Chicago. A Jorgensen se le diagnosticó la deformidad de Haglund, una protuberancia ósea en el hueso del talón que puede irritar el tendón de Aquiles y causar un dolor extremo al correr o incluso al caminar. A pesar de tomarse un tiempo de descanso y de recibir una inyección de plasma rico en plaquetas y tratamientos con inyecciones de cortisona, Jorgensen seguía teniendo dolor. En mayo de 2019, fue operada para corregir la deformidad de Haglund para volver poco a poco a volver a correr sin dolor y unirse de nuevo al equipo Bowerman.

Hoy la norteamericana se ha vuelto a poner a prueba en las 25 vueltas a la pista para completar un 10.000 en The TEN, una prueba en la que se han visto las caras Marielle Hall, Gwen Jorgensen, Karissa Schweizer, Elise Cranny, Kim Conley, Emily Infeld y Eilish McColgan.

La prueba se convirtió en un duelo entre Karissa Schweizer y Elise Cranny que acabó con la victoria de esta última pocos metros antes de la línea de meta con un crono de 30:47.42. Segunda fue Karissa Schweizer con una marca de 30:47.99. Gwen Jorgensen fue séptima con una marca de 32:39.96, un tiempo muy lejano de ese 31:55 que consiguió en 2017.

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