Foto: ITU Media // Janos Schmidt
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Gwen Jorgensen: "Ahora mismo estoy corriendo 130 kilómetros a la semana"

La norteamericana Gwen Jorgensen volvió ayer a la competición tras más de año y medio sin ponerse un dorsal. Fue en un 5K indoor y con un magnífico resultado, ya que la actual oro olímpico de triatlón logró la segunda posición de la carrera con un tiempo de 15'15", que supone su mejor marca personal en la distancia. Hasta anoche, su PR en 5K eran 15'52"19, y databa nada más y nada menos que de 2009.

"Estoy muy emocionada por correr" decía la de Portland horas antes de competir en una entrevista para FloTrack. "Soy de esa gente que prefiere competir a entrenar, así que si tengo que elegir entre un entrenamiento duro, una contrarreloj o una carrera, me quedo con la carrera".

Jorgensen ha luchado hasta los metros finales con Emily Infeld, quien fuera bronce en 10K en los Campeonatos del Mundo de atletismo de 2015, y que ha terminado con un tiempo de 15'15"52. "Me gustaría salir con cabeza de carrera y tener mis opciones", confesaba antes de la prueba, así que sus expectativas se han cumplido y con creces. "No tengo nada que perder, no me voy a asustar si la carrera es rápida".

Han pasado casi diez años desde el último año de Jorgensen en la Universidad de Wisconsin, donde fue cuatro veces campeona de América, dos veces en pista y otra de cross. Ahora, centrada en maratón, tiene claro que sus entrenamientos y prioridades son distintas. Por el momento está acumulando unos 130 kilómetros semanales de entrenamiento, a los que añade una sesión de natación y otro de bicicleta como entrenamiento secundario. También hace sesiones de fuerza tres veces por semana con especial atención a los músculos del suelo pélvico. Hay que tener en cuenta que Jorgensen ha sido madre hace apenas seis meses.

"Para competir en maratón necesito estar en 160 o 190 kilómetros a la semana, y ahora mismo mi cuerpo no puede manejar esos volúmenes", confiesa Gwen, que aún siente que su cuerpo no se ha terminado de ordenar tras la maternidad. "La mejor parte de tener un hijo es que si tengo una lesión, o un mal entrenamiento, puedo volver a casa, ver su sonrisa y, literalmente, dejo de pensar en cualquier otra cosa".

 

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