Foto: World Triathlon // Wagner Araujo
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Lo habitual en deporte es perder, y habría que saber gestionarlo

Muy pocos se atreven a discutir que Javier Gómez Noya es el mejor triatleta de corta distancia de la historia: cinco títulos mundiales, cuatro campeonatos europeos y una plata en Londres le coronan como el más laureado de nuestro deporte.

Su imagen, si cerramos los ojos, se nos vincula al éxito, a la victoria, al cruzar la meta en primera posición.

Sin embargo, curiosamente, "solo" lo ha hecho en un tercio de sus carreras: de las 124 pruebas internacionales en las que ha competido en corta distancia, ha ganado 46.

Es decir, hasta en un total de 96 no ha ganado (aunque cierto es que en total ha subido al podio en 84 ocasiones).

Saber gestionar la derrota, el primer paso para la victoria

¿A qué viene ésto? A que en triatlón, como en cualquier otro deporte de resistencia, lo habitual es tener que lidiar de manera constante con la derrota, con que haya alguien mejor que nosotros.

Asumir que van a perder más carreras de las que van a ganar es un ejercicio importante de psicología, algo para lo que hay que concienciarse y para lo que no todos están preparados.

Y en muchas ocasiones, puede separar a los grandes triatletas de los buenos triatletas: los que saben asumirlo, de los que no.

Solo hay que echar un vistazo a las redes sociales de los PROs: es habitual que, aquellos que gestionan mal los malos resultados, desaparezcan de las redes sociales tras un rendimiento del que no están satisfechos.

Veámoslo desde el punto de vista de los campeones, de los que sí saben asumir los malos resultados: apenas unas horas después de su participación en Tokio, Javi Gómez Noya se dirigía a sus seguidores en redes sociales: "Como podéis imaginar", escribía, "no estoy nada contento con mi resultado de hoy".

"No hay sido el calor, sino que me he sentido muy mal, no tenía nada que dar, pero no voy a aburriros con razones y justificaciones", continuaba.

"En el deporte de élite lo que importa son los resultados y hoy no he sido lo suficientemente bueno".

Pensémoslo: si Javi Gómez Noya llevaba tres años preparando a conciencia la prueba, y apenas tarda unas horas en reconocer algo que es obvio, ¿por qué no lo hacen otros deportistas, que deciden optar por el silencio hasta encontrar algo positivo que contar?

¿Tanto miedo da decir "me ha salido mal"?

Vivir en la mentira del "todo es bonito"

Si nos gustan los PROs, y lo que nos hacen sentir, no es porque solo ganen. Es por el esfuerzo, por la garra, por el afán que tienen por intentar ser mejores.

Y perder no significa que dejen de serlo, y mucho menos que dejen de gustarnos.

Por desgracia, vivimos en un mundo en el que Mr. Wonderful y las frases motivacionales han hecho mucho daño, en el que parece que todo ha de ser de color de rosa y la felicidad la única norma por la que guiarnos en las redes sociales.

Afortunadamente hay voces que, poco a poco, se alzan y reniegan de esta empalagosa tendencia: Simon Biles fue la primera, pero a lo largo de los últimos meses hemos escuchado hablar, a nivel nacional, a Sara Pérez, David Castro o Fernando Alarza de esta presión deportiva y de lo complicado que es gestionarla.

El talaverano, de hecho, fue de los primeros en ponerse en manos de un psicólogo para enfrentarse a los malos resultados: al poco tiempo, volvía a disfrutar de este deporte. Y no se olvidó de sus seguidores durante ese tiempo: lo contó y reconoció.

fernando alarza
Foto: World Triathlon // Wagner Araujo

Pello Osoro o Gustavo Rodríguez, otros que tal bailan, son un ejemplo a seguir en este sentido: asumen las victorias como parte del trabajo, y asume las derrotas como la parte amarga que hay que vivir. "Esta victoria significa la luz al final de un túnel, no tan largo ni tan oscuro" escribía Gustavo tras su victoria en Half Pamplona. "Realmente se me estaba haciendo infinito y muy muy duro a nivel mental".

Por su parte Pello, que ha vivido gran parte de la temporada lesionado, era hasta irónico en su victoria en el Campeonato de España de triatlón cross: "Venía por venir, por hacer algo en este puto año y por qué el precio me gustaba mucho -35€- apuntándome en el minuto 90 casi el último y resulta que ya casi soy biker".

Digno en las victorias, y digno en las derrotas.

pello osoro
Foto: Ibiza Half Triathlon // Jon Izeta

Así nos gustaría que fuesen todos los deportistas a los que seguimos, de quienes esperamos ansiosos sus carreras, y de quien esperamos saber qué han sentido en competición: y si ha sido buena carrera bien, y si no ha salido como esperaban, también. Porque no es lo que nos importa al seguirles.

Es que buscamos un modelo de vida en ellos. Y esconder la cabeza y desaparecer no es como nos gustaría ser.

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