Los deportistas nos enfrentamos a diario con el miedo de padecer algún problema de corazón no detectado a tiempo que pueda desencadenar en enfermedades cardíacas, infartos y muerte súbita. Manuel Marina y José María Lillo, cofundadores de Idoven, descubrieron cómo la tecnología es el camino para hacerlo posible. A través de un tratamiento preventivo de la muerte súbita se puede reducir la principal causa de muerte en el mundo, la enfermedad cardiovascular.

El software Idoven combina el análisis de datos en la nube basado en potentes algoritmos de inteligencia artificial con el uso de tecnología puntera wearable no invasiva. El uso conjunto de estas tecnologías, sin precedentes en el ámbito de la cardiología, les permite analizar la actividad del corazón observando su comportamiento durante todas las actividades diarias incluida la práctica de deporte. Se trata de monitorizar el corazón durante días o semanas. Analizan sus reacciones frente al estrés o en el trabajo, durante los entrenamientos o durante el sueño. Miden todo lo que ocurre en el corazón en el día a día para prevenir posibles enfermedades cardíacas.

Un proceso sencillo

El procedimiento es muy sencillo: Tras solicitar tu estudio, recibirás un kit de monitorización, junto a una camiseta holter deportivo o holter de larga duración y unas sencillas instrucciones de uso. Solo tienes que usarla en tu día a día o mientras entrenas. Al acabar, devuelves por correo el kit con tus latidos. Ello se encargan de analizar tus registros y en unos días recibirás tu diagnóstico cardiológico de alta precisión. Sin cables, sin pedir cita, sin esperas. Así de sencillo.

¿En qué se diferencia de una prueba de esfuerzo?

La prueba de esfuerzo tradicional (con o sin ergoespirometría) sirve para estudiar el corazón durante un tiempo limitado, normalmente entre 8 y 20 minutos dependiendo del protocolo realizado. Las pruebas de esfuerzo que se realizan en la mayoría de los hospitales o centros médicos utilizan dos tipos de aparato que buscan reproducir el gesto deportivo y esfuerzo físico: tapiz rodante con protocolos en los que se le pide al paciente que camine en una cinta cuesta arriba o corra y cicloergómetro en el que el paciente realiza el esfuerzo en una bicicleta estática en la que se va incrementando la carga en vatios. Este tipo de pruebas de esfuerzo se conocen como “estudios de laboratorio” y permiten conocer la respuesta cardíaca a diferentes cargas de esfuerzo programadas de forma fija en los diferentes protocolos durante un tiempo limitado (minutos).

En la actualidad, Idoven cuenta con unos 200 pacientes/mes. Como clientes, trabajan con más de 20 hospitales o centros sanitarios y más de 10 equipos deportivos. La forma de medir su impacto es mediante el número de vidas salvadas, reducción de eventos cardiovasculares, publicaciones científicas y reducción de costes. Sin duda, una gran iniciativa para el mundo del rendimiento deportivo de la mano de esta startup española.