Foto: Instagram // Jay Hewitt
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"Tengo un tumor cerebral terminal. He acabado un IRONMAN para inspirar a mi hija de 5 años"

En 1989, Jay Hewitt tenía solo nueve o diez años cuando vio por televisión una prueba de IRONMAN y desde entonces no se ha olvidado de la batalla entre los dos primeros triatletas por terminar aquella prueba que requería un esfuerzo sobrehumano. Nunca se le pasó por la cabeza que acabaría haciendo algo así en su vida.

Más de 25 años después, Hewitt encontró su vocación como pastor en una iglesia de Orange, California, donde vive con su esposa Natalia, que es profesora de literatura inglesa y con su hija Hero, nacida en 2015. Justo después del nacimiento de Hero, las imágenes del IRONMAN le volvieron a su cabeza y se preguntó si sería capaz de terminar una prueba así. En ese momento se prometió educar a su hija en un ambiente donde pudiera aprender que cualquier cosa que se propusiera en la vida, si trabajaba duro, podría conseguirla.

Decidió que cuando la niña tuviera nueve o diez años, competiría en un IRONMAN para que le viera cruzar la línea de meta y entendiera que si su padre era capaz de hacerlo, ella también sería capaz de hacer cualquier cosa que se propusiera.

2017, el primer susto

En 2017, cuando Hero tenía dos años, Hewitt sufrió una convulsión repentina. Los resultados de una resonancia confirmaron que tenía un tumor cerebral situado, además, en el centro de su cerebro. La única manera de descubrir si el tumor era cancerígeno o benigno era tras someterse a una operación, y la única opción posible era que le extirparan la totalidad del tumor.

Sin embargo, debido al tamaño y la ubicación del tumor, inicialmente los médicos pensaron que era imposible de operar. Solo había cinco cirujanos en el mundo que podían intentar extirpar un tumor cerebral como el de Hewitt. La primera cirugía fue todo un éxito y el cirujano pudo extirpar el 100 por cien del tumor, un verdadero milagro.

En 2018, la peor noticia

Hewitt sintió que había vuelto a nacer. Pero aunque a muchas personas no se les vuelve a reproducir el tumor, le advirtieron que podía volver a aparecer. Un año después, en 2018, otra convulsión y una nueva resonancia mostraron que el tumor se había reproducido. Esto significaba que había células cancerígenas de nuevo en su cerebro. Desafortunadamente, el tipo de tumor cerebral que tenía era un astrocitoma grado 3, y en 2018 recibió el diagnóstico de cáncer cerebral.

Después de una segunda cirugía, recibió radio y quimioterapia. Aunque estos tratamientos no matan el tipo de tumores que tiene Hewitt, sí dañan las células cancerosas, lo que retarda su crecimiento y las posibilidades de que se formen nuevos tumores. La esperanza de vida de alguien con la edad y salud de Hewitt con esta enfermedad es de ocho años más de vida.

En ese momento, Jay Hewitt empezó a pensar en la lista de cosas que tenía pendiente por hacer. Al fin y al cabo, ya ha vivido una vida plena, según confiesa él mismo. Solo le faltaba una cosa en su vida por hacer y que se había prometido a sí mismo cuando nació su hija Hero. Le habría gustado terminar un IRONMAN cuando Hero tuviera diez años, pero se dio cuenta de que no tenía tiempo que perder.

El primer día de radioterapia y quimioterapia en agosto de 2019 fue el primer día que empezó a entrenar para su IRONMAN. Durante los meses siguientes acumuló suficiente fondo y base para terminar los 226 kilómetros que tenía por delante, a veces experimentando náuseas y calambres, especialmente durante el entrenamiento de ciclismo, porque uno de los efectos secundarios de la quimioterapia son los calambres musculares.

Finalmente consiguió un entrenador que también había superado un cáncer y había hecho ya varios IRONMAN. Conocía perfectamente los efectos de la quimioterapia, así que también pudo ajustar el entrenamiento de Hewitt para ayudarle a llevar su cuerpo al límite, pero no más allá. Dicen en el mundo de la resistencia que lo más difícil es llegar sano a la línea de salida.

Pero cuando llegó la pandemia del coronavirus, Hewitt estuvo entrenando en solitario durante gran parte de ella, y eso fue realmente duro. Inicialmente se apuntó a IRONMAN Australia en mayo de 2020, pero en febrero empezó a preguntarse si estaba lo suficientemente bien como para subirse a un avión y competir luego con otros 1.000 atletas a su alrededor.

Antes de responder a la pregunta, IRONMAN canceló la prueba, y luego el IRONMAN Santa Rosa en julio de 2020, también, ambos por razones de seguridad. Así que, como su motivación era darle a su hija una lección sobre la resistencia, decidió que debía dejar de aplazar y completar los 226 kilómetros por su cuenta.

Como Hero tiene solo cinco años, Hewitt se preguntaba si su hija comprendería o recordaría algo cuando fuera mayor. Por eso, se puso en contacto con un amigo en Londres que es director de televisión. Le pidió consejo y lo siguiente que supo fue que le había sugerido hacer un documental sobre su particular IRONMAN.

Luego se pusieron en contacto con Ironman y les sugirieron que formara parte de la carrera virtual IRONMAN VR Kona el pasado 9 de octubre. Pudo diseñar su propia pista en su ciudad natal y trazar la línea de meta para que estuviera justo delante de su garaje.

La mañana de la carrera, tenía nervios, pero se sentía emocionado. Y tanta gente se presentó para animarle en la línea de salida que se sintió muy querido y apoyado. Después de que su hija y su esposa tocaron la bocina de inicio de la carrera, corrió a través del arco de salida, se metió en el agua y durante la siguiente hora y 20 minutos tuvo una natación realmente tranquila.

Cuando se subió a la bicicleta, la policía de las diferentes ciudades por las que pasó habían dispuesto escoltarle para subir y bajar por la autopista de la costa del Pacífico. Fue un segmento de bici muy bueno y con un buen ritmo y pasó a la carrera sintiéndose fuerte.

Había nadado tranquilamente y se había divertido, así que pensó que tal vez esta prueba no iba a ser tan difícil, especialmente cuando vio que estaba por debajo del ritmo pensado en los primeros kilómetros. Pero el problema real era que debido a la quimioterapia que causaba estragos en su sistema digestivo, se encontró con un problema en el que no podía digerir la nutrición o la hidratación y comenzó a sentir náuseas. Iba por el kilómetro 16 de carrera, pero estaba sufriendo.

Trece kilómetros después, su entrenador salió de la nada y corrió una milla con él. Había visto que se encontraba mal y quería ayudarle a seguir adelante, y en 30 minutos pudo recuperar la compostura.

Cuando dobló la esquina de la línea de meta después de 13 horas y 40 minutos, había cientos de personas allí animándole. Todo estaba iluminado, la gente tenía campanas y se volvían locos. Mucha gente se esforzó para crear la atmósfera de la línea de meta. IRONMAN la construyó frente a su casa con la cinta oficial de la línea de meta.

Foto: Instagram // Jay Hewitt

Su hija y su esposa tenían la cinta, así que se concentró en ellas pensando "voy a casa". No tenía mucha energía, pero le dio un beso a su esposa, y se arrodilló para decirle a Hero: "Si yo puedo hacerlo, tú también".

Foto: Instagram // Jay Hewitt

Es muy común que la gente que es diagnosticada con una enfermedad incurable eche un vistazo a su vida anterior y valore lo que realmente quiere hacer. Pero Hewitt sabía cuando le diagnosticaron que quería vivir la vida al máximo, y parte de eso para él es tener un objetivo. A él le gustaría que hubiera una receta para quienes estén pasando por una situación similar a la suya. Por eso su mensaje es claro: mantente fuerte y sigue adelante.

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