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La fatiga en el entrenamiento

Los deportistas que practicamos triatlón de media o de larga distancia tenemos entrenamientos de resistencia que nos exigen gran capacidad de esfuerzo. Los de corta, sufren las series de intensidad como unos benditos. Los unos y los otros, a lo largo de la temporada, vamos arrastrando fatiga que termina costándonos algún disgusto si no sabemos gestionarla correctamente.

Cuando se efectúa un entrenamiento de intensidad y se sostiene durante un determinado tiempo en nuestro cuerpo se generan una serie de alteraciones que terminan manifestándose a través del efecto limitante del esfuerzo. Es la fatiga, queridos amigos. Llega un momento, antes o después, en el que hay que parar. Por tanto, en términos generales, la fatiga es una señal que utiliza nuestro organismo para informar de que algo “no va bien” (o tan bien como debería) y que hay un peligro para la salud; se manifiesta ante esfuerzo intensos o bien prolongados y genera una inhibición de estos.

Por tanto, la fatiga tendría dos funciones básicas:

  • Función preventiva: Como mecanismo de alarma con efecto inhibidor del esfuerzo.
  • Función efectiva: Reduce el desempeño físico-deportivo en cualquiera de sus aspectos.

Además, no solo acumulamos fatiga por los entrenamientos: nuestro trabajo nos genera fatiga. Está claro que, por ejemplo, un jardinero con gran carga física diaria no puede hacer el mismo entrenamiento de triatlón que uno que pase la mañana sentado delante de un ordenador. Sus volúmenes e intensidad han de ser diferentes, y sus entrenadores lo han de tener en cuenta.

El problema es que muchas veces no nos damos cuanta de sus síntomas hasta que es demasiado tarde.

¿Qué tipos de fatiga puede haber?

Pues varios:

  • Fatiga fisiológica: basada en distintas alteraciones físicas, como pueden ser fallos en los mecanismos productores de ATP, o variaciones de la homeostasis hormonal.
  • Fatiga mental: cuando perdemos concentración.
  • Fatiga sensorial: reducción de las capacidades perceptivas, auditivas, visuales o bien táctiles.
  • Fatiga emocional: pérdida de los estímulos volitivos.
  • Fatiga nerviosa: falta de transmisión de impulsos inquietos.

Está claro que conocer todos estos síntomas será útil para localizar el origen del problema e incluso prevenirlo en próximas ocasiones. Las distintas aplicaciones informáticas de gestión de entrenamiento empiezan a dar informes al respecto. Por ejemplo, en Training Peaks, aplicación que utilizamos en Planeta Triatlón para nuestros entrenamientos personales, se puede ver una gráfica exclusiva sobre la fatiga y su tendencia.

Y como dice Ana García, lo importante es escuchar al cuerpo. Si te notas cansado en una tirada de carrera a pie, por ejemplo: estás cansado. Lo mismo conviene descansar...

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