Salud y Nutrición / Éstas son las principales lesiones que puede sufrir un triatleta

Éstas son las principales lesiones que puede sufrir un triatleta

Como triatletas uno de los mayores "riesgos" al que no exponemos es al de sufrir una lesión. El gran volumen de entrenamiento al que nos sometemos junto con el hecho de que la mayoría de nosotros no puede descansar como lo hace un profesional y tampoco tiene los mismos medios ni recursos a su alrededor, nos convierten en presa fácil para las lesiones. Pero ¿sabes cuáles son las principales lesiones que puede sufrir un triatleta? ¿Por qué se producen? ¿Cómo podemos tratarlas?

Edema óseo

Se trata de la inflamación o acumulación de fluidos inflamatorios en el interior del hueso. Lo más habitual es encontrar el edema óseo en los huesos del pie y tobillo, tales como el calcáneo, astrágalo o metatarsianos, la tibia y la rodilla. En mujeres se han dado casos en la cabeza del fémur o cadera también. En su momento María Puig hizo un artículo muy completo sobre cómo curar un edema óseo.

Aunque tiene múltiples causas en nuestro caso la más común es que sea consecuencia de los microtraumatismos ocasionados por la carrera a pie. El terreno sobre el que corremos o nuestra técnica de carrera influyen directamente en el impacto que sufrimos. El reposo y la descarga del hueso son los principales remedios contra el dolor sordo y agudo que produce el edema óseo.

Fasctitis plantar

Es una de las causas más habituales de dolor en la base del talón. Se produce cuando la banda fuerte de tejido que sostiene el arco del pie sufre irritación e inflamación. Es muy común en triatletas debido al impacto que sufrimos en la carrera a pie, donde la fascia plantar soporta una tensión excesiva en la que se producen microtraumatismos y una degeneración del colágeno de la fascia.

Entre los factores que más propician su aparición están un exceso de puente, dismetría en alguna pierna -tenerla más corta que la otra-, volumen excesivo o retracción de los gemelos. El dolor es mayor tras tiempos prolongados de reposo, como por ejemplo después de levantarse de la cama por la mañana o después de un largo período sentado. El reposo, la aplicación de hielo, los antiinflamatorios y los estiramientos son las mejores opciones para tratarla.

Codo de nadador

Denominada como epicondilitis se trata de la inflamación de los tendones epicondíleos, que son los que unen la musculatura del antebrazo y la mano con el epicóndilo en la cara lateral externa del codo, donde se produce el dolor, bastante incómodo, por cierto..

Debido a la inserción repetida del brazo y el uso de estos músculos para impulsarnos en el agua es una de las lesiones que conviven con los triatletas. El aumento excesivo del volumen de entrenamiento, el uso de palas demasiado grandes o estar una temporada sin nadar y volver de repente son algunas de sus causas. Una mala técnica también supone un factor de riesgo para esta lesión que puede producir falta de fuerza en el antebrazo.

La aplicación de hielo, los estiramientos y los antiinflamatorios son los mejores remedios. En caso de que el dolor sea muy agudo y no cese debemos visitar al fisioterapeuta.

Fractura de estrés

Se trata de una lesión muy común en triatletas que se enfrentan a grandes volúmenes de entrenamiento. A medida que un corredor entrena, se producen cambios en las células óseas del hueso con el fin de adaptarlos a las tensiones y el impacto repetido que sufren durante el ejercicio. Cuando dicha modificación es tan rápida y brusca, o tan repetida, que supera el punto de fatiga del hueso, este se rompe.

Aunque puede darse en la cadera, la zona más frecuente es la tibia, donde la fractura se produce básicamente por tres factores: el sobrentrenamiento, una mala técnica de carrera y alteraciones de la biomecánica de la carrera. El principal síntoma es el dolor en la zona afectada, que aparece con el ejercicio y desaparece con el reposo.

El tratamiento debe ser bastante conservador, eliminando prácticamente el entrenamiento. Deberemos de acudir al fisioterapeuta además de trabajar la recuperación con propiocepción y potenciación. El regreso a los entrenamientos se deberá de hacer de forma progresiva y con la supervisión de nuestro fisio para evitar recaídas.

Cintilla del iliotibial

También conocida como lesión en el tensor de la fascia lata se trata de un lesión caracterizada por un dolor agudo y mecánico en la cara lateral de la rodilla debido a la fricción de la cintilla iliotibial (una extensión de la fascia que se inflama) con el epicóndilo lateral. Este aparece sobre todo cuando corremos o subimos y bajamos escaleras y se acentúa si corremos cuesta abajo o a ritmos lentos, porque el roce de la cintilla en estas situaciones es mayor. Además, aparecen puntos de gatillo en la fascia lata y un dolor muy desagradable con la presión sobre el epicóndilo femoral lateral.

Hay numerosas causas que provocan esta patología entre las que podemos mencionar una debilidad o fatiga en los abductores que no llegan a estabilizar la pelvis provocando que otras estructuras intenten compensar produciendo una sobrecarga. El sobreentrenamiento, el uso de un calzado inapropiado, entrenar en un terreno duro e irregular o una excesiva pronación son factores que acentúan su aparición.

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