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Esto es lo que le pasa a tu ritmo de carrera cuando adelgazas

Si algo define al triatlón es su espíritu competitivo y de superación. Todos y cada uno de nosotros buscamos siempre ir un punto más allá en nuestro rendimiento sea cual sea nuestro nivel o implicación.

Junto al entrenamiento, el descanso o la nutrición los triatletas podemos llegar a cuidar aspectos como las ganancias marginales.

Dentro de todas estas piezas que forman el puzzle de nuestro rendimiento encontramos otra clave: el peso.

La importancia del peso en triatlón

Si algo identifica a un triatleta es su cuerpo: atlético, definido y fibrado. Alistair Browlee, Mario Mola, Javi Gómez Noya; todos tienen en común la delgadez en sus figuras.

Un porcentaje de grasa bajo es una de las características principales en los triatletas de élite.

En ellos se sitúa entorno al 5-10%, e incluso Jan Frodeno ha llegado a reconocer porcentajes del 3% en algún momento de la temporada. Para comparar, en una persona normal rondaría el 15-20%.

Esto de debe a que el peso es uno de los factores más importantes para correr rápido.

¿Imaginas como sería correr con una pesa de dos kilos colgada de tu espalda?

Esa reducción de peso pasa por limpiar nuestra grasa corporal; es importante mantener la musculatura para conseguir un buen rendimiento.

En este sentido, además de la buena alimentación y ejercicio físico, otro elemento para nuestra pérdida de peso son los quemadores de grasa, los cuales complementan este objetivo.

Menor peso, mayor velocidad de carrera

Un estudio de la Universidad de Georgia en los años 70 determinó que el peso corporal (sin distinguir entre masa muscular y masa grasa) influye de forma directa en el ritmo que un corredor puede alcanzar en carrera, y que su porcentaje de grasa corporal se relaciona de forma inversamente proporcional a su capacidad aeróbica.

Se sometió a estudio a diversos atletas que incrementaron su peso corporal en un 5%, 10% y 15% mediante cinturones y arneses.

Estos vieron empeorar su consumo máximo de oxígeno de forma proporcional al peso extra que llevaban sobre su cuerpo. Concretamente para cada 5% extra de peso que añadían, corrían una media de 89 metros menos cada 12 minutos.

Foto: NN Running Team

Un estudio publicado en mayo de 2017 cambió la metodología: se redujo el peso para comprobar cuánto mejoraban sin esos kilos de más. 

Las pruebas se realizaron sobre una carrera de tres kilómetros que se realizaba primero con el propio peso corporal de los atletas, y después eliminando el 5% y el 10% de su peso a través un sistema de poleas que facilita la carrera, simulando así los kilos de menos.

La mejora hallada fue de entre un un 3,1% y un 5,2% por cada 5% de peso eliminado: esto significa que por cada kilo de masa grasa perdido mejoramos nuestro rendimiento en un 1,4%.

Cada kilogramo de masa grasa perdido supondría una mejora de 2,31 segundos por kilómetro en esta prueba de 3 kilómetros.

Por norma general se habla de dos segundos de ganancia en cada kilómetro por kilo de peso perdido.

Sin embargo, debemos ser saber que el peso que perdemos no proviene sólo de grasa, sino que se debe a la perdida de líquidos y de masa muscular también.

Lo que queda claro es que, de un modo u otro, conseguir un peso ideal nos hará ir más rápidos en carrera, mejorando con ello nuestro rendimiento y evitando posibles lesiones por sobrepeso.

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