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¿Son los nadadores más listos que otros deportistas?

Los delfines son una de las especies animales más inteligentes del planeta hasta el punto de que los científicos sugieran que son tan brillantes que deberían ser tratados como “personas no humanas”. Y parece que hay una cierta analogía entre los nadadores –que nadan como los delfines- y su coeficiente de inteligencia.

Tenemos el caso de Maya DiRado, ganadora de 4 medallas en Río 2016: oro en los 200 metros espalda y en los 4×200 metros libres, plata en los 400 libres y el bronce en los 200 metros estilo. Y, encima, los resultados en los tests consigue una puntuación máxima. Podemos decir que DiRado, al igual que otros nadadores, posee una excepcional inteligencia.

Esto nos hace pensar que la natación pueda tener una serie de factores clave a la hora de formar estudiantes capaces de alcanzar las notas más altas a nivel académico. ¿Intentamos ver qué factores pueden ser decisivos? ¡Vamos allá!

Disciplina

Un nadador tiene las 24 horas que dura el día programadas hasta el último segundo. Desde que se levanta hasta que se acuesta. Más o menos lo mismo que cualquier triatleta. Saben los largos que tienen que hacer en cada entrenamiento, cuánto tiempo tienen que dedicar a hacer la compra y ordenar su habitación, a qué hora tienen que acostarse para ir al día siguiente a competir, el tiempo que les lleva los estudios y a qué hora hay que poner la alarma cada jueves para levantarse el viernes a entrenar. Su vida se reduce a números.

La vida de cualquier nadador es mucho más rígida que la de cualquier otro estudiante. No tienen mucho tiempo después de entrenar por la noche como para quedarse viendo la tele o perdiendo el tiempo o hablando con los amigos cotilleando lo que ha pasado en la universidad durante el día. Un nadador solo tiene tiempo para entrenar, comer y cenar, y a partir de ahí ponerse a estudiar, todo muy rápido y programado. Pierden muy poquito tiempo al día.

El tener tan poco tiempo para tener que hacer tantas cosas al día les hace ser mucho más eficientes. Lo mismo que cuando tienen que calentar antes de entrenar. Están programados para ser muy eficientes, meter muchos metros y mejorar los cronos. Y sobre esta base se trabaja una y otra vez, no solo unas semanas, sino que es el día a día de un nadador durante todo el año de estudios incluyendo los veranos. Máxima productividad en el día. Y tonterías, las justas.

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Foto: Getty Images

Endorfinas

Cuando un nadador llega a casa después de una intensa jornada de entrenamiento, aquello es una fiesta de endorfinas. Practicar cualquier deporte, como todos sabemos, disminuye las hormonas del estrés, tal como el cortisol, y aumenta las endorfinas. Las endorfinas son sustancias químicas naturales del cuerpo que nos hacen sentir bien. Cuando son liberadas a través del ejercicio, nuestro estado anímico se potencia de forma natural. Adicionalmente, el ejercicio también libera adrenalina, serotonina y la dopamina. Estas sustancias trabajan juntas para mejorar la sensación de bienestar. Vamos, que es lo más grande que te puede pasar para ponerte a estudiar, porque te pilla en un momento en que coges todo a la primera. El nadador no se distrae ni le cuesta apenas concentrarse, por lo que el tiempo que necesita de estudio es menor que la de cualquier otro estudiante que no ha movido un músculo durante el día. Además, es un momento en el que se pueden sentar relajadamente a leer, estudiar y pensar, y no tienen que nadar. Sus mentes son claras, lúcidas y con un alto grado de concentración. ¿Resultado? Productividad absoluta. Otros estudiantes tienen que dedicarle mucho más tiempo y no obtendrán el mismo resultado que un nadador.

Orientados a objetivos

La natación consiste en fijarte unos objetivos y conseguirlos. Es un tema de tiempos. Cada vez intentan mejorar sus marcas en las distintas competiciones. Y ese mismo enfoque de la piscina se traslada a las aulas. Conseguir mejorar día a día, lo mismo que sucede en el deporte. Superar nuevos objetivos con el tiempo, como si fueran máquinas programadas para conseguirlo. Y ésa es su mentalidad. Eso es un nadador. Ese es el motivo por el que pueden concentrarse de la manera que lo hacen y alcanzar esa envidiable productividad, no solo en los tiempos que consiguen nadando en piscina, sino también mejorando sus notas en las pruebas académicas.

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Federica Pellegrini Foto: biografieonline.it

Competición

Un nadador compite día a día, semana tras semana y año tras año. Podríamos decir que competir forma parte de su ADN. Lo han vivido desde pequeños en la piscina y lo trasladan también a las clases. Compiten con otros nadadores para sacar las mejores notas. También compiten con otros que no saben nadar. Su mundo, por tanto, se reduce a superarse y ser mejor que la persona que nada en la calle de al lado o se sienta en otra fila de clase.

Un nadador afina su estado de forma cuando llega la competición. Lo viven, es su mundo y les encanta ser los mejores en el agua y fuera de ella.

Todos estos factores forman un caldo de cultivo para conseguir unos resultados académicos por encima de la media, brillantes.
¿Podríamos decir que los nadadores en general son los estudiantes más inteligentes y brillantes que otros deportistas? En caso afirmativo, ¿es una cualidad innata en la mayoría o la forma que tienen de alcanzar sus objetivos? ¿O son igual de inteligentes que el resto de deportistas? ¿Qué opinas?

Cortesía de Charles Hartley para Swimswam.com

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