Foto: Ceepo
Trucos y curiosidades / Ciclismo / ¿Por qué se han vuelto a poner de moda las beam bikes?

¿Por qué se han vuelto a poner de moda las beam bikes?

Hace ya algunas semanas publicamos uno de los últimos proyectos de D-Bikelab de Dephion Performance: la impresionante cabra Tririg Omni, toda una obra de arte de la ingeniería cuyo diseño industrial suscitó una amplia división de opiniones.

Comentábamos en aquel artículo que el diseño en sí mismo no era realmente novedoso ya que formaba parte de un renovado y relativamente reciente interés por parte de algunas marcas de resucitar las denominadas beam bikes (beam, del inglés rayo o destello), que tanto proliferaron en las pruebas de contrarreloj de los años 90.

En aquellos años locos en los que no existían reglas UCI que limitaran el ingenio de los fabricantes, muchos de ellos se lanzaron a crear diseños de cuadros espectaculares y radicales que buscaban la máxima aerodinámica y el máximo impacto visual. Los que tenemos cierta edad recordaremos la célebre “espada” de Miguel Induráin (Pinarello), la Lotus de Chris Boardman, la Zipp 2001, la Trek Y-Foil, la CAT Cheetah o los diseños de GT, Cannondale, Titanflex o Softride.

Sin embargo, en 1999, las nuevas regulaciones de la UCI impusieron fuertes límites y restricciones como la forma y grosor de los tubos del cuadro, la posición del sillín… Las nuevas reglas prohibían los sistemas de hidratación integrados y hasta limitaban el tamaño del bidón. Así las cosas, los fabricantes se vieron obligados a volver a los diseños tradicionales de “doble diamante” para sus bicis de contrarreloj, configuración que ha dominado (y sigue dominando) hoy en día.

No obstante, y aunque la UCI ha relajado un poco las normas, la fuerte popularización del triatlón de larga distancia ha cambiado las cosas. Al fin y al cabo estas pruebas no están sometidas a las reglas UCI así que… ¿por qué respetarlas?

Este razonamiento y, lo que es más importante, que el mercado del triatlón es ya lo suficientemente grande y maduro, ha empujado a todos los fabricantes (grandes y pequeños) a crear bicicletas en torno a las necesidades del triatleta y no del contrarrelojista profesional. Esta tendencia que comenzó tímidamente con la Specialized Shiv se ha generalizado hoy en día y puede decirse que ha alcanzado su cumbre con la vuelta de las locas beam bikes.

Lo curioso es que los primeros en animarse fueron marcas pequeñas o desconocidas e incluso algunas start-ups como Ventum, Falco V, Dimond, Reap o Pearson.

Pero sin duda el espaldarazo definitivo vino de la mano de un gigante como Cervelo y su P5X a finales de 2016 (fabricante que hace pocas semanas ha presentado la P3X, la hermana pequeña de la P5X). Unos meses después Tririg presentó su Omni y no hace mucho, CEEPO hizo lo propio con su Shadow R.

En este punto resulta obligada la pregunta:

¿Son realmente más rápidas las beam bikes?

Una respuesta correcta, pero simple, a esta pregunta compleja y con muchos matices sería: no necesariamente. ¿Qué queremos decir con esto? Pues que se ha alcanzado un grado de refinamiento tecnológico de tal nivel que estamos en una era que podemos denominar como peak aero –o de máximo refinamiento aerodinámico– en la que ya no hay diferencias realmente notables, disruptivas o revolucionarias a nivel aerodinámico entre los modelos más avanzados de los distintos fabricantes (sean o no beam bikes). Es más, es tal el nivel que se ha alcanzado que distintos modelos pueden ser más eficientes que otros para atletas distintos y a determinados ángulos de incidencia.

Así, por ejemplo, los mejores tiempos en el segmento de ciclismo del Campeonato del Mundo de IRONMAN de los últimos años han sido compartidos por atletas sobre bicis con diseños tradicionales y otros menos tradicionales sin apreciar ventajas obvias de estos últimos. Lo que sí está claro es que ninguna cumplía con las reglas UCI.

Por último, no nos cansaremos de decirlo: alrededor de un 70% de la resistencia aerodinámica sobre la bici es originada por el propio atleta y por tanto la posición del cuerpo en la bici es, de lejos, el factor más importante que debemos considerar desde este punto de vista. Así que es recomendable que la decisión que tomes con respecto a tu próxima cabra no sea si debe ser beam bike o no beam bike. Eso sí. No dejarán de mirarte en cada semáforo que pares.

ARTÍCULOS RELACIONADOS