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Trucos y curiosidades / Las mujeres lideran la ultradistancia y tienen menos ego que los hombres

Las mujeres lideran la ultradistancia y tienen menos ego que los hombres

No ha pasado desapercibido para nadie el rendimiento que las mujeres están consiguiendo en pruebas de ultrarresistencia desde hace ya unos años. En enero de 2019, Jasmin Paris se convertía en la primera persona en completar las 268 millas, o lo que es lo mismo, los 430 kilómetros de uno de los ultramaratones más duros del planetaThe Spine Race, con 13.000 metros de desnivel positivos. Y lo hacía, además, rebajando el récord de la prueba en más de 12 horas. En 2018, nueve mujeres participaban por primera vez en el Barkley Marathon, el ultra más duro del mundo. Y como Jasmin Paris, otras tantas deportistas que no solo sobresalen en atletismo, sino también en ciclismo y natación. Lael Wilcow ha destacado en pruebas como la Trans Am Bike Race, una prueba ciclista que cruza los Estados Unidos de Costa a Costa. Para los amantes de la natación, seguro que a todos les suena el nombre de Sarah Thomas, que posee el récord de distancia nadando en mar abierto y sin ayuda tras completar 186,3 kilómetros. Y no hay que irse muy lejos de España para destacar a nadadoras como Tita Llorens, que en 2018 cruzó a nado los 100 kilómetros desde Jávea hasta Ibiza sin neopreno y tras 26 horas y media nadando. 

Jasmin Paris

Jasmin Paris. Foto: Andy Jackson

En enero, Paris, que entonces tenía 35 años, aparecía en los titulares de todo el mundo al ganar The Spine Race, 430 kilómetros de uno de los ultramaratones más duros con 13.000 metros de desnivel positivos. Paris se tomó una semana de descanso mientras hacía su doctorado en veterinario para ir a competir y derrotó a todos los hombres de la prueba.

The Spine Race es considerada con una de las pruebas de resistencia más duras del mundo, y con razón. Está oscuro dos tercios del tiempo. Los corredores atraviesan el Peak District, Yorkshire Dales, North Pennines y cruzan la Muralla de Adriano hasta los Cheviots, durmiendo solo a ratos. Sin embargo, el tiempo de Paris, de 83 horas, 12 minutos y 23 segundos, supera a su rival masculino más cercano por casi 15 horas. Y lo hizo mientras se extraía leche para su hija en los puestos de avituallamiento. Ello le aseguraba salta a la fama mundial, sin embargo no parece que una mujer se aventure a una prueba así en busca de la fama.

"El último día de la carrera, en los Cheviots, creo que vi a una persona en 10 horas. Fue uno de esos días de montaña que una recuerda para siempre. Había dejado de pensar en el mundo exterior. Es una forma de vivir sencilla: pones un pie delante del otro y sigues adelante. Salir de la oscuridad a lo que llegó después: el mundo entero queriendo hablar contigo. Fue un contraste brutal. Pero esa no era la razón por la que quería hacerlo. Era un desafío, un desafío personal".

Sarah Thomas

Sarah Thomas. Foto: Becky Baxter

Cuando se trata de velocidad, los hombres siempre serán los primeros en cruzar la línea. Ninguna mujer superará a Usain Bolt. Ninguna mujer llegará superará los récords mundiales de Michael Phelps. Sin embargo, en los últimos años parece haberse producido un fenómeno notable: cuanto más largo y brutal es la prueba, más mujeres parecen ganar de manera absoluta, o superar los logros de los hombres.

En septiembre de este año, la nadadora estadounidense Sarah Thomas (ya poseedora del récord mundial de natación más largo en aguas abiertas completó otra impresionante hazaña de resistencia. La Asociación de Natación del Canal de la Mancha registra 1.652 nados en solitario, observados y sin asistencia (sin trajes de neopreno ni dispositivos de flotación) del Canal desde 1875. Treinta y cuatro personas han nadado ida y vuelta sin parar. Cuatro personas han nadado tres veces seguidas (dos hombres, dos mujeres). Pero solo una -Shara Tomas- ha nadado cuatro veces. Le llevó un total de 54 horas y 10 minutos, y aunque el cruce en su punto más estrecho es de 32 kms, debido a las fuertes mareas que la empujan, en realidad no nadó 128 sino cerca de 210 kilómetros.

Sarah Thomas. Foto: Becky Baxter

Pero no son solo Paris y Thomas. El mes pasado Maggie Guteri se convirtió en la primera mujer en ganar el peculiar Big Dog Backyard Ultra en Tennessee. La distancia en esta prueba ni siquiera está establecida, gana el último hombre o mujer en pie. Maggie corrió durante 60 horas cubriendo una distancia de 402 kilómetros. Este año, la ciclista alemana Fiona Kolbinger ganó la Transcontinental race - 4.000 kms a través de Europa. La mayoría de estas mujeres ni siquiera son atletas a tiempo completo.

Foto: Felicity McCabe/The Guardian

¿Qué está pasando?

Entonces, ¿qué está pasando aquí? ¿Estamos ante una nueva realidad o estas extraordinarias mujeres son simplemente una excepción?

Aquellos que buscan una respuesta científica definitiva, no van a poder obtenerla. Hasta aproximadamente los 10 años, las niñas y los niños son, deportivamente hablando, iguales. La velocidad máxima para correr es la misma para niños y niñas, al igual que la velocidad máxima para nadar. Luego llega la pubertad y la testosterona lo cambia todo. A los 14 años, los chicos tienen el corazón más grande, brazos más fuertes, hombros más grandes, extremidades más largas, mayor masa muscular. Más potencia y más velocidad, para toda la vida.

En 2010, el físico israelí Ira Hammerman se propuso mirar los registros de 82 deportes diferentes, que van desde la carrera hasta el patinaje de velocidad, para ver si había un patrón en la "diferencia de rendimiento". En cada deporte, en cada distancia, había una clara diferencia: los récords de velocidad de las mujeres son aproximadamente 9-11% más lentos que los de los hombres.

Sin embargo, cuando se trata de pruebas de resistencia muy largas, los datos son limitados. Mientras que la ultradistancia está experimentando una explosión de popularidad, no hay muchas carreras de más de 320 kilómetros, y relativamente pocas mujeres participan en ellas.

¿No es posible que después de un cierto kilometraje las ventajas relativas que las hormonas masculinas aportan se agoten? El renombrado científico deportivo Ross Tucker duda en este sentido. Señala que el índice de éxito entre las mujeres en las carreras de ultrafondo se debe probablemente al hecho de que se trata de pruebas de nicho - el pequeño número de atletas femeninas que sí compiten hace que cualquier tipo de análisis o extrapolación carezca de sentido. Sin embargo, se pregunta si la composición corporal de una mujer podría ser una ventaja cuando se trata de la natación de larga distancia. "El mayor porcentaje relativo de grasa corporal es probablemente suficiente para compensar las diferencias de fuerza entre hombres y mujeres, particularmente para el agua fría," dice. Un mayor porcentaje de grasa corporal ayuda a la flotabilidad, lo que a su vez reduce el gasto de energía. También ayuda a aislar en agua fría.

Una cuestión de cabeza más que de cuerpo

Muchas pruebas de resistencia se venden con un fuerte toque de machismo, como si solo fueran aptas para hombres. Quizá es una forma de quitarte a posibles participantes que tienen más cabeza que fuerza física. Y es que muchas de estas mujeres abordan las pruebas como una experiencia divertida que les aleja de su trabajo diario. Por eso, afrontar un ultra como una prueba de sufrimiento en lugar de divertirse y empezar relajado, podría ser una desventaja frente al resto.

Aunque pueda sonar raro, Sarah Thomas está de acuerdo en que, para ella, nadar es una cuestión de libertad, no de gloria. "No me importa competir y ganar, sólo me gusta desafiarme a mí misma. Los largos nados en aguas abiertas me hacen sentir libre y fuerte. Mirar al otro lado del Canal y decir: 'he nadado todo eso' es realmente alucinante. Me encanta estar sola en una gran masa de agua, sabiendo que confío en mí misma para seguir adelante".

La Dra. Josephine Perry, psicóloga deportiva y autora de Performing Under Pressure, va un paso más allá. Ella cree que las mujeres son mejores para afrontar el dolor. "El 80% de las mujeres sufren dolores menstruales en algún momento de su vida y alrededor del 10% tienen afecciones como la endometriosis, que pueden afectar gravemente a su capacidad de rendimiento en el deporte", afirma. "Si la gran mayoría de las mujeres han desarrollado fuertes mecanismos para afrontar ese dolor regular, entonces el dolor a corto plazo que notan cuando corren una carrera en comparación es mucho menor".

Cuando no hay expectativas, nos relajamos

Los psicólogos deportivos también hablan a menudo sobre "el proceso, no el resultado", disfrutando del momento. Shara Thomas está claramente de acuerdo con esta postura. "Siempre estaba rara en competición. Me gustaba el entrenamiento más que las carreras," dice. Perry cree que este modo de pensar puede, tal vez contrario a las expectativas, crear ganadores. "Algo que veo regularmente con los atletas es que cuando se espera de ellos algo grande, se añade una presión significativa," explica. "Cuando no hay expectativas, nos relajamos y podemos disfrutar el proceso de ver lo que es posible, en lugar de preocuparnos por fallar. Estas mujeres pueden ver el evento como 'sólo una carrera' en la que pueden ver lo que es posible, en lugar de ser firmes candidatas para la victoria. Esto puede ser increíblemente beneficioso para su resultado".

El orgullo

Luego está la cuestión del orgullo. Aunque una mujer no gane, a menudo tienen mejores resultados en ultras que los hombres, en el sentido de que una mayor proporción de mujeres termina con éxito. Y el ego, o más bien la ausencia de él, puede ser un factor clave.

Paris nos cuenta otra prueba que corrió en 2015, Dragon's Bike: cinco días, 315km y 15.500m de ascenso en las montañas galesas. "Uno de mis modelos a seguir es Helene Diamantides, una de las pioneras de la carrera femenina. Ella nos dijo al comienzo de la carrera: mira alrededor. Si eres hombre, tienes un 50% de posibilidades de terminar la carrera. Si eres mujer, tienes un 90% de posibilidades. Pero entonces, había muchas menos mujeres en las carreras. Debido a que tienen menos ego, no se presentarían a menos que estuvieran bien preparadas. Mientras que los hombres son más impulsivos, y cuanto más difícil, más ganas de participar.

Thomas está de acuerdo. "Creo que las mujeres entrenan más duro, en general, y son menos propensas a improvisar algo que los hombres. Hay menos mujeres, pero parece que somos más consistentes".

También está respaldado por datos de carreras menos extremas. En maratón, sabemos que las mujeres son, en general, mejores liebres. No son más rápidas en general, pero sí mejores para correr de manera constante: es menos probable que salgan muy rápido y "peten". Y ya sean 42 o 300 kilómetros, salir demasiado fuerte puede ser el peor error que se puede cometer.

Por lo tanto, tener el corazón más grande y la mayor captación de oxígeno, puede hacerte más rápido en una cierta distancia, pero no necesariamente te ayudará en los días de resistencia. Sin embargo, como sugiere Tucker, si hay un deporte en el que las mujeres reducen esa brecha de rendimiento es la natación de ultra-resistencia. En distancias de 16-36km, las mujeres son generalmente sólo un 1-6% más lentas. Y en larga distancia, el Catalina Channel (32k) y el Manhattan Island Marathon Swim (45.9km) - ambos de los cuales Thomas ha completado - las mujeres más rápidas fueron más rápidas que los hombres con mejores tiempos. Como sugiere Tucker, tal vez la grasa corporal de las mujeres y su distribución más uniforme es una ventaja - la grasa ayuda a la flotación.

La natación, el deporte más igualitario entre hombres y mujeres

Thomas señala que la natación tiene una historia más larga de igualdad que la mayoría de los deportes. "Gertrude Ederle fue la primera mujer que nadó en el Canal a finales de los años 20, mientras que la primera mujer que corrió un maratón no apareció hasta los años 70. Por lo tanto, las nadadoras tienen una tradición de décadas más larga de ser aceptadas que los corredores.

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