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Cómo lograr disfrutar de unas paleonavidades

Hace unos días os hablábamos de los mejores libros sobre paleodieta y sobre cómo esta tendencia nutricional se va abriendo poco a poco camino entre los deportistas y aficionados al triatlón: comer como lo hacían nuestros ancestros, huyendo de productos procesados, hidratos de carbono refinados y todo aquello que haya sido cultivado. Básicamente -sin ahondar más-, se pueden comer verduras, carne, pescado y fruta, tal como hacían miles y miles de años los primeros humanos sobre la faz de la tierra.

Loren Cordain, padre del movimiento y autor del libro [easyazon_link identifier="8498290945" locale="ES" tag="planetriat-21"]Paleodieta para deportistas[/easyazon_link], el libro por antonomasia sobre la paleodieta, ha publicado este fin de semana un artículo muy interesante sobre cómo pasar las navidades siendo paleo. Y es que son días difíciles en los que la tentación va de plato en plato y decir que no a todo aquello que no le hace bien a nuestro cuerpo, por muy rico que sepa al paladar, es complicado.

Las navidades y la paleodieta

Para Cordain es fundamental olvidarse en las comidas tanto de los panecillos como de las guarniciones a pase de puré de patatas. Uno de los pilares de la paleodieta es que el glúten y los pseudogranos no son buenos para el cuerpo, como tampoco lo es la patata blanca. ¿Cómo sustituir la patata? Pues con boniato, batata y coliflor. Además de evitar los problemas derivados de la patata -inflamación-, estaremos obteniendo una dosis de nutrientes mucho mayor de la que se podría tener en una comida tradicional navideña.

Por otro lado, hay que tratar de comer carne que haya estado en libertad, y que sobre todo, haya estado bien alimentado. Es básico evitar carne tratada con hormonas y los antibióticos. En este punto asumimos que el precio de un pollo o un pavo criado de manera orgánica tendrá un precio más elevado que uno del supermercado, pero dados los dispendios de estas fechas, posiblemente la diferencia económica no sea tanta.

El tercer punto al que se refiere Loren Cordain está relacionado con la base de la dieta paleo: las frutas y las verduras. Una ensalada variada y nutritiva, con espinacas, rúcula, brócoli o canónigos, por ejemplo, previene el cáncer, además de aportar ese punto de color a las comidas que antes podían darnos las guarniciones grasientas o las salsas. La disparidad de platos que pueden hacerse para navidades es infinita, solo hace falta imaginación. Y si no la tienes, echa mano de Recetas Paleo, uno de los libros de los que hablamos en su momento.

Además del uso indiscriminado de pseudogranos y de hidratos de carbono refinados, las comidas y cenas navideñas adolecen de la casi nula presencia de grasas saludables. En este sentido, añade a la ensalada generosas cantidades de aceite de oliva virgen extra, aceite de coco y aguacate.

Y para el postre, lo más sencillo sería darse a las tartas, los bizcochos y el roscón de reyes, pero hay otras opciones que evitan el uso de ese gran mal que es el azúcar. Sabemos que es complicado, pero un paseo tras la comida puede ser una magnífica opción. Y si hay la necesidad de darse un capricho, chocolate negro orgánico al 90% y unos dátiles.

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