Foto: Nina Guàrdia
Trucos y curiosidades / Triatlón / 5 pensamientos negativos que todos tenemos en un entrenamiento de series

5 pensamientos negativos que todos tenemos en un entrenamiento de series

No soportamos las series ni así nos pagaran por ellas. Bueno sí. O no. El caso es que lo nuestro con las series, hablo de aquellas que hacemos a pie en la pista, es una relación de amor odio, algo así como un drama romántico con toques de comedia y cine épico. Vamos, un poquito de todo.

No sé a vosotros, pero a mí las series me traen alegrías y decepciones a partes iguales. Es sin duda el entrenamiento más duro de todos al que nos enfrentamos, yo lo paso peor haciendo un 6x1000m que en una tirada de 20km, y durante el rato que me tiro poniendo la patata a prueba se me pasa por la cabeza de todo.

¿Y si las dejo para mañana y hoy nado suave?

No falla. Da igual que estemos en nuestro mejor pico de forma de la temporada o que vengamos de un época suave y estemos empezando a meter calidad.

Aunque hallamos descansado el día de antes, cuando toquen series siempre pensaremos en dejarlas para mañana.

Ya buscará nuestro cerebro la excusa ideal y, por supuesto, hacemos 30 minutos de piscina o de gym, porque estás cansando o has dormido poco, pero no vas a perder un día de entrenamiento. Tu conciencia no te lo perdonaría.

Con este calor/frío no puede ser sano

Da igual la temperatura, esta excusa sirve para todo el año. Si hay cuarenta grados a la sombra, tu cabeza dirá que si es saludable poner el motor a 180 pulsaciones por minuto con un solete del quince.

Sin embargo, si hace un frío de mil demonios y una niebla como si estuviésemos en Escocia, la cabeza estará con el runrún del ¿y si este frío me afecta? ¿y si enfermo? ¡Ay madre!

¿6x1000 recuperando 1:30?

¿Y si hago cuatro sólo? Tampoco pasara nada si recupero 2', ¿no? Y no hemos empezado, madre mía. Da igual lo que nos toque ese día, siempre va a ser demás antes de empezar. Lo nuestro con las series es un trauma psicológico. Yo tengo amigos que me dicen "no, yo es que no puedo ir a la pista porque es muy lesiva para mí" y no han pisado una pista en su vida.

Uff, voy pasado

Bueno, al final tras mucha queja y suplica interior, algún trote suave para poner a funcionar las piernas y 40 minutos de charla con el compañero de turno que acaba de terminar su entreno decides ponerte.

La primera te la tomas tranquilo, que quedan cinco mas. A mí me sale siempre más lenta de lo que me marca el entrenador, pero es que es la primera.

En la segunda no me gusta abusar, que la primera ha sido suave y si aprieto puedo romper. Y a mitad de la tercera las piernas no responden, claro, lo normal.

Símbolo certero de que mi entrenador me está sometiendo a un sobreentrenamiento. ¿Y si hago sólo cuatro?

La última suave

Has cumplido en las cinco anteriores, pese a todas las trabas y obstáculos que la vida ha depositado frente a ti durante el entrenamiento, así que la última la vas a hacer (eres un deportista super comprometido), pero la vas a hacer según se vea. No vaya a ser que en el último mil se me suba un gemelo, se me rompa un ligamento o se me salga la rodilla por el hueco poplíteo. Oye, que de todo puede pasar.

Pero vamos, que lo de quejarnos es vicio, más que otra cosa. Nos gusta machacarnos y nos pesa eso de la "latencia de la tarea inacabada", por lo que por mucho que lloriqueemos, al final, siempre acabamos dando la el cayo y nos vamos con una sonrisa de oreja a oreja a casa.

ARTÍCULOS RELACIONADOS