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Recuperación psicológica después de caer en bici

Todos tenemos claro que una caída en bici es una de las peores pesadillas del que practica este deporte. Las consecuencias físicas pueden ser importantes: fracturas de huesos con su correspondiente yeso o incluso operación, quemaduras más o menos importantes y que suelen ser en los mismos sitios, contusiones, roturas fibrilares, etc.

La caída de la bici fácilmente lleva al traumatólogo, rehabilitación, quiropráctico o al osteópata. Lo que haga falta hasta llegar a estar recuperado.

Pero en muchas ocasiones no se tienen en cuenta las secuelas psicológicas porque no se ven, no son tan evidentes  y esto impide volver a ser el mismo ciclista.

Un accidente suele suponer un shock, y dependiendo de las consecuencias, con estrés postraumático. Inicialmente, la persona puede recordar el acontecimiento recurrentemente. las imágenes de la experiencia pueden presentarse e invadir la vida cotidiana, reexperimentando los pensamientos y las sensaciones de la caída.

Volver a ir en bici supone un intenso malestar psicológico al exponerse a estímulos que recuerdan el accidente, pudiendo incluso provocar sintomatología física (sudoración, mareo, etc.).

Ante el sufrimiento las personas suelen evitar los estímulos que le producen el malestar, por lo que es muy fácil que ante una situación así se intente:

No pensar en la caída, no hablar de ello, evitar coger la bici, evitar ir al lugar del accidente o similares, o si por ejemplo, la caída está relacionada con la lluvia, evitar salir cuando llueve o acaba de llover. Todo ello para intentar no pasarlo mal, y podríamos decir, que de forma inmediata se consigue. Pero si lo pensamos mejor veremos que evitar aquello que tememos provoca una sensación de incapacidad en la persona que puede llegar a ser invalidante. Se va instalando un pensamiento del tipo: “uf, menos mal que no he salido porque estaba la carretera mojada y lo hubiera pasado mal” pero al mismo tiempo: “no he salido porque no me siento capaz si ha llovido”.

Puede llegar una bajada, un curva, donde antes se iba fluidamente y disfrutando, y ahora convertirse en un suplicio que parece no tener fin.

En casos así hace falta una recuperación psicológica. He aquí algunas pautas que te ayudarán, aunque evidentemente  son generales y pueden haber casos que necesiten la ayuda de un coach o psicólogo que las ajustarás a cada persona.

  • Inmediatamente después del accidente se debería “sacar” el shock escribiendo cada día el relato del accidente. Es decir, en lugar de estar 24h pensando en ello y rememorando lo ocurrido, debe dedicarse un espacio “terapéutico” para trabajarlo. Y la mejor manera es escribir durante media hora cada día lo que ocurrió. El relato por lo tanto, será muy similar cada día. No importa. No se busca la originalidad, sino poner afuera lo que está haciendo daño dentro. Se ha de hacer escribiendo. Hablar y hablar del tema podría ser hasta contraproducente. Se escribe durante 30 minutos y se evita leer lo escrito. Ya está afuera. Misión cumplida. Mañana más. (Simbólicamente se puede incluso romper el escrito cada día y tirarlo al reciclaje del papel).
  • En el momento de volver a coger la bici, es normal que el miedo a otra caída aparezca. Así que trabajaremos el miedo, con la mejor técnica: Aprender a gestionar el miedo mirando a la cara al “monstruo”. Cada día ponte en un lugar que estés tranquilo y durante 15 minutos (ponte una alarma que suene) dedícate a imaginar un escenario igual o similar al del accidente, vas en bici y sucede: el mismo accidente o otro similar o peor. Intenta “ver” la escena, rememora sensaciones, imágenes y piensa en empeorar ese accidente. ¿cómo sería peor? Y cuando creas que ya no puede ser peor, esfuérzate, seguro que aún podrías darle un final más terrible. Cuando suene la alarma paras. Así durante 15 días, verás que la intensidad con la que “vivías” este ejercicio terapéutico los primeros días va disminuyendo. Te vas “inmunizando” a tu miedo.  La “rehabilitación” psicológica comienza a hacer su efecto. Sigue haciéndolo durante 15 días más 10 minutos cada día. Y finalmente otra quincena 5 minutos. Progresivamente, experimentarás como las salidas en bici van recobrando la fluidez que tuvieron. Date tiempo, volverás a tener aquellas fantásticas sensaciones.

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