Entrenamientos / Como pedalear en grupo

Como pedalear en grupo

Siempre que veo en la tele una prueba ciclista, y veo el inmenso pelotón, pienso: ¿cómo carajos lo harán para no chocarse cada dos por tres? Me parece un milagro y un ejercicio de técnica desmedida, propio solo de profesionales.

Pedalear en grupo es dificil, reconozcámosolo. Este año he participado en dos triatlones con drafting: el Triatlón Olímpico de Palencia, y el Triatlón Sprint de Valladolid. En ambos casos, he vivido caídas de cerca. Por no hablar de las salidas de sábado o domingo, de los rodajes en los que vas cómodo, hasta despreocupado. Ahí la situación es incluso peor, porque vas un poco más relajado de lo normal. Y luego vienen los choques ridículos, y hacer el afilador... Y los problemas.

Así que lo mejor en estos casos, tener una serie de reglas y cumplirlas a rajatabla, al menos en las salidas de entrenamiento.

Un entrenamiento no es una competición

Nos pasa muchas veces lo de picarnos con los compañeros. Es normal, todos necesitamos algo de competitividad para hacer el entrenamiento, pero mucho cuidado. Lo mejor en estos casos, es estipular qué puntos son para demostrar que somos el más fuerte de todos, y permitir a aquellos que no quieren medir su nivel, hacerse con los puestos traseros. De igual manera, nada de demarrajes en los entrenamientos. Eso queda para el día de competición.

Pedalear Manillar - Manillar

Quizás la norma que más en cuenta hemos de tener: cuando vayamos en grupo, hay que ir de dos en dos, con unos veinte centímetros de distancia con el compañero que llevamos al lado, y tratando de mantener ritmo constante y siempre detrás de la rueda de aquel a quien tenemos por delante.

Es importante estar atento a la rueda delantera, por si hay frenazos imprevistos, y al mismo tiempo tratar de mantener el ritmo que lleva nuestro compañero al lado.

¿Y si el número de miembros de la grupeta es impar, eh? Pues hay que pedalear justo entre los dos ciclistas que tengamos por delante, con la rueda delantera a la altura del final de sus traseras.

Esto permite aprovechar el ritmo que lleven ambos, teniendo espacio más que suficiente para circular.

Dejarse caer a la parte de atrás

¿Y si uno lleva ya mucho tiempo liderando el grupo, y necesita tomar un descanso? Pues se comenta con el ciclista de al lado, y ambos se separan del grupo hacia el exterior (el de la izquierda se desplazará hacia la izquierda, y el de la derecha hacia la derecha), tras controlar a cuánta distancia está la siguiente pareja. A partir de ahí, se reduce la velocidad y se permite que el grupo avance.

Pedalear en grupo

Ahora toca a los dos que estaban en la segunda fila, tomar la parte frontal y tirar del grupo. Si se iba con la lengua fuera... mal momento para darse cuenta: se tira un rato, sin acelerar ni salir de la formación dos a dos. Hay que tratar de mantener una velocidad constante.

Demasiado cansado para dar relevos

Si uno está demasiado cansado como para dar relevos, tiene que quedarse a cola de pelotón, y dejar que los compañeros que regresan de la parte delantera, se reincorporen al grupo por delante de nosotros.

Nada de acelerones

En un grupo no puede haber grandes separaciones entre ciclistas. Principalmente porque si un grupo se rompe, para los que se quedan en el segundo es más dificil seguir el ritmo (básicamente por la pérdida de eficiencia aerodinámica), tienen que apretar, llegan los acelerones, y el riesgo de accidentes. En estos casos, los de la parte delantera tienen que hablar entre ellos, reducir la velocidad suavemente (sin frenazos secos) y esperar a que el grupo se rehaga. Y nada de gritos, que generan tensión y desconcierto. Si en el peor de los casos el que el grupo se rompa es inevitable, por falta de coordinación o porque la parte delantera no se ha dado cuenta, el segundo grupo se organiza, va a su ritmo y el delantero espera en el siguiente punto de encuentro para rearmarse.

Aquí os dejamos con un vídeo -en inglés- que explica a la perfección todo lo comentado:

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Foto: Flickr // Gianmarco Galbati
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Cómo mejorar la escalada en bicicleta

Creo que ya he repetido en varias ocasiones que soy un zote subiendo. Reconozco que es un poco frustrante llegar al segmento de ciclismo, que la carretera se incline para arriba y empezar a ver cómo me adelantan ciclistas con cabra, ciclistas con hierros, ciclistas con cestita, el Piraña y un señor de Albacete en una torrot de 1982. Así que tengo claro que tengo que mejorar la escalada. Quizás a esta temporada ya no llego, pero teniendo en cuenta que en mayo del 2016 tengo un maravilloso UltraTri en Motril que en la segunda jornada tiene un desnivel positivo de casi 6.000 metros, algo tengo que hacer.

Así que me he puesto a recopilar información al respecto, y ahí van las conclusiones. Espero que a vosotros también os puedan ayudar.

  • En primer lugar, se acabó lo de subir en plato grande (sí, yo lo hacía). Hay que buscar desarrollos que permitan mantener una buena cadencia. En primer lugar, porque aliviamos a los cuádriceps, y no tendrás que acabar mirando post como el de cómo curar una tendinitis rotuliana, y en segundo, porque no dañamos las rodillas. Aparte del tema de las pulsaciones, que cuando menos nos acerquemos a nuestro umbral, pues mejor. ¿Necesitáis entrenar la cadencia? Aquí tenéis otro artículo al respecto, cómo mejorar la cadencia en bici.
  • Hay que aprender a no cebarse. Llegan las primeras rampas, decidimos que vamos a ir a saco... y a los dos kilómetros no nos quedan fuerzas en las piernas. Eso si no es que vamos en grupo y pensamos que podemos ir al lado de los mejores escaladores. Que hoy sí que toca coronar a su lado. Nada de eso va a ser cierto a corto plazo. Así que mejor no cebarse, repartir el esfuerzo y hacernos a la idea de que lo importante es que aguantemos y lleguemos arriba. Es importante buscar nuestro ritmo, ese en el que vayamos cómodos, y que nos dure toda la subida. Poco a poco se irá cogiendo la potencia necesaria. Aquí, otro artículo que te puede servir: Cómo mejorar nuestra potencia sobre la bici.
Foto: Flickr // Jose Ignacio Unanue
Foto: Flickr // Jose Ignacio Unanue
  • Hay que adelgazar. Puede que sea una obviedad, pero está claro que cuanto menos pesemos, o mejor dicho, cuanto menos sea nuestro porcentaje de grasa en el cuerpo, pues mucho mejor. Aquí va otra ayuda: cómo bajar nuestro porcentaje de grasa.
  • Levantarse del sillín sí que es una opción. Vale que perdemos ergonomía, y que duele, y cansa, pero es una buena táctica cada cierto tiempo, cambiar la postura. Se modifica el tipo de esfuerzo que realizamos, varían los ángulos de ataque y repartirmos la carga entre los distintos grupos musculares. En este sentido, conviene empezar a hacer ejercicios de brazos, principalmente de triceps, que nos ayudará a mover la bicicleta al mismo tiempo que pedaleamos.
  • Hay que controlar la respiración. En montaña la respiración tiende a cambiar, haciéndose más breve. Pues hay que entrenarlo, y trabajar el hecho de respirar bien, procurando expulsar todo el aire de los pulmones. Esto ayudará a renovar el oxígeno que nos llega, evitando la sensación de ahogarnos.
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Mi nueva bicicleta - Cervelo S5 Ultegra 6800

La Scott Speedster ha muerto. Viva la Cervelo S5!

El domingo, cuando estaba en la acera tirado, viendo todos mis entrenamientos para el ironman pasar por delante mío, y los transeúntes se arremolinaban a mi alrededor, lo primero que pregunte fue "cómo está la bici?". En cuanto me dijeron que destrozada, pensé "bueno, al menos ahora sí que tengo excusa para cambiarla sin cargo de conciencia". Humor negro que tiene uno. El caso es que, ironías, el lunes pasado la había puesto a la venta. Como bicicleta iniciática la scott ha estado correcta, pero mirando hacia atrás en este último año que hemos compartido juntos (sigh), es una flaca en la que nunca he terminado de sentirme cómodo. Me frustaba bastante la poca aceleración que tenía en el corto plazo. Los cambios (shimano 105) me han parecido siempre bruscos, rudos y dando guerra en los peores momentos. Supongo que la caída bajando Tibidabo en junio del año pasado ha influido, no dejándola todo lo fina que debiera estar, y a mí me ha psicosomatizado.

También hay que reconocer que no tengo conocimiento ninguno de mecánica y que apenas me he preocupado por su cuidado. Hay que recordar que hasta el Duatlón de Montmeló no le había dado cera (y llevaba 1.500 kilómetros encima por entonces), y que tras Cerdanyola el tornillaje quedó bastante oxidado. Tras las dos últimas revisiones me dijeron que estaba bien, pero en mi cabeza ya fallaba: los piñones no atendían a los cambios, la rueda derrapaba en las curvas y tenía más que respeto a las bajadas pronunciadas... Y ya sabéis, aunque todo es cuestión de piernas, la mía no sube como el resto, y si tuviese una bici mejor podría ir a su ritmo... ^_^

El tema es que veía las Cerveló de Miqui y de Rafa, y estéticamente es un cuadro que me gustaba. Las críticas eran buenas, pero también había comentarios sobre cuadros mejores por el mismo precio: que si el SL4 de Specialized, el Ultimate CF de Canyon... Le he estado dando vueltas al tema y prefiero tener la tranquilidad de saber que hay compañeros de club que tienen Cerveló y están agusto, que tener una bici distinta de la que no tener referencias que comentar. Más vale malo conocido, que bueno por conocer.

Sobre el grupo, he estado leyendo sobre los electrónicos, principalmente en Shimano Di2, pero prefiero ir a lo tradicional. Hay pocas bicicletas con cambios electrónicos y no sé cómo van a responder en el taller cada vez que tenga que llevarla a revisar. Así que Ultegra 6800.

Ruedas monto HED3, tanto delante como detrás. Ya que vamos a hacer media distancia, aprovechemos la que tengo en casa. Del resto de componentes, tiro de las especificaciones de fábrica de la S5, salvo el sillín, que mantendré mi syncros, único elemento de la Scott que ha sobrevivido.

Me llega en un mes. Mientras tanto, bici estática del gimnasio, soy todo tuyo.

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