De [email protected] a triatleta

De [email protected] a triatleta

¿Qué no has llegado a hacer alguna vez por salir a entrenar? ¿Qué penitencia has tenido que pagar por pasarte toda la mañana en bici? Si el triatlón ya es un deporte que requiere mucho sacrificio, motivación y organización a la hora de planificar el horario semanal, cuando el apoyo de tu pareja no siempre es el que deseas, todo se hace todavía más difícil. No nos engañemos, el triatlón es un estilo de vida.

Como triatleta popular femenino que soy, hay una cosa que me ha llamado mucho la atención de las últimas pruebas en las que he participado y es la cantidad de parejas que el triatlón ha unido. No sé si será el resultado de tantas horas entrenando juntos o la conclusión racional de poder compartir un estilo de vida en pareja. Cuando todos empezábamos con distancias cortas, sprints y supersprints, la cosa parece que iba bien, todo son facilidades porque, total, no necesitas pasarte una mañana entera subiendo puertos o dos horas corriendo y media estirando. Pero cuando ya el deporte empieza a calar profundo y te planteas retos más importantes, necesitas horas para entrenar.

Sí, he dicho horas, en plural. Surgen los problemas en pareja con comentarios del tipo "si no eres profesional, si no vives de esto", "si no vas a ganar por más que entrenes", todas frases que animan a seguir levantándote cada día motivado y con la moral bien alta. Faltaría un "si eres un paquete" para terminar de hundirte, pero afortunadamente esa frase todavía no ha llegado.
Enumero los diferentes estados por los que podemos pasar cuando el triatlón entra en la vida de una pareja:

1. Intentas introducir a tu pareja en este mundillo. Que empiece con planes de entrenamiento sencillos que le permitan por lo menos acompañarte a alguna prueba y disfrutar del ambiente que se respira en ellas. Este punto es clave, puede que le encante, que le guste, que lo respete o que no vuelva nunca más. Si le ha gustado y quiere repetir, es una buena señal, todo va viento en popa a toda vela, es cuestión de trazar una buena estrategia a medio largo plazo y seguro que la cosa termina convirtiéndose en un estilo de vida común.

2. Si no está por la labor, tenemos que pasar a otro estado y es que respete nuestra afición. Nunca será un tifosi que vaya animarnos a cada prueba, pero por lo menos hay que intentar que lo entienda y nos permita entrenar tranquilamente. En este punto, si no tensamos mucho la cuerda, podemos llegar a una convivencia pacífica en la que todos salimos ganando, unos porque entrenamos lo que queremos, y otros porque son felices viéndonos entrenar.

3. Cuando ni le gusta ni lo respeta es cuando surgen los verdaderos problemas. ¿Qué hacemos? ¿Anteponemos las tres disciplinas por encima de todo? ¿Nos vamos a trabajar en bici sin que nos vean? En este punto es donde el sentido común y la situación personal de cada uno son los que deben decidir dónde termina nuestra afición y dónde empieza nuestra obligación.

En conclusión, el triatlón yo diría que no es un deporte sino un estilo de vida que no todo el mundo entiende ni comparte. Si todavía estás a tiempo de buscarte un triatleta como pareja, ¡¡no lo dudes!!

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Reflexiones sobre el boom del triatlón

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“Haciendo triatlón se liga seguro”. Eso debe ser lo que piensa la mayoría de la gente cuando se apunta a pruebas supermegasprint para la que no ha entrenado una mierda con la única idea de que su amiguita a la que se está cargando le haga un book de fotos para poner una “tri-foto” en cada uno de los perfiles de WhatsApp, Instagram, Facebook, Tuenti, EDarling, Badoo, etc. ¡¡¡¡ estamos locoooosss!!!

Perdón por este comienzo, uff!

Triatlón es entrenar, es sacrificio, es doblar entrenos, es mentalidad, superación… Ahora resulta que porque en la tele, bueno, perdón en la tele no, que no sale casi ni Noya (para los nuevos triatletas, deciros que Noya es nuestro Dios)…ahora resulta que porque en YouTube sale un chalado diciendo que en dos meses se hace un Ironman, todo el ex cubatero o el mepongohastaarribadetodo , petati de gimnasio, que lleva corriendo en el parque veinte minutos cada dos días se propone hacer “una de las pruebas más duras y exigentes del planeta”.

Antes se ligaba con el mejor coche...y por supuesto el que más tarde y con más se acostaba y más cubatas bebía, era el mejor!! Ahora eso ya no se lleva, estamos en crisis y eso es caro. Ahora se lleva usar lo viejo (que es ser retro fashion guay) y por supuesto, ser deportista. Y eso está de muerte, es más, está tan de muerte, que por desgracia cada vez hay más pruebas tanto de triatlón como de trail o mtb donde fallece gente por problemas de corazón y cosas así. (Aprovecho para agradecer a SOSCardioSport su trabajo)

Porque no sólo se lleva el triatlón entre jóvenes, ¡qué tiempos aquellos! También se lleva entre cuarencincuentones que están como el prota de American Beauty que se creen que se van a ligar a las jovenzuelas de la oficina. Que nooooooo!!!!!

Que nos levantemos del sofá y hagamos deporte pues perfecto!! Pero que te levantes del sofá para, sin haber hecho nunca nada antes, quieras correr un Ultra Tail de 130km, pues me parece de loco.

Debemos concienciarnos de que el deporte necesita de una adaptación. Todos hemos bebido cubatas, yo el primero, pero de ahí a querer hacer un Ironman en dos meses lo veo abusar de la suerte. Queridos amigos, hay que saber a qué nos enfrentamos y saber lo duro que es pasar en torno a 12h machacando nuestro cuerpo en un Ironman. Entrena mucho y haz de ese bello camino también un desafío. Lucha y pelea por cada metro recorrido y en la meta suelta una lágrima de alegría.

Personalmente soy nuevo en esto, aunque venía de escalar y correr y un poco nadar, a mediados de 2012 me compré mi primera bici-hierro mtb pero no miento…yo si entreno, y mucho!!

Y hasta aquí las reflexiones de hoy. Muchas gracias Triatlón por hacerme salir de la vida de "sexo, drogas y rock an roll" y hacerme uno más de este precioso boom !

A entrenar!


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Vale sí. Es un entreno. Muy aburrido debo de andar para ponerme a hablar de entrenamientos de triatlón, y no de pruebas, pero es que la tirada larga de bicicleta de ayer me hizo especial ilusión, y creo que merece la pena comentarla.

Nunca había salido un día de diario por la mañana a pedalear. Lo habitual es ir de traje y corbata a la oficina y lidiar con clientes, operaciones, estudio de propuestas y similares, y lo de ayer fue una sensación completamente nueva, refrescante. He de reconocer que saqué una cosa en claro: pensaba que tenía un buen horario laboral, que la mayoría de los días me permite estar en casa a las seis, pero perdido en la carretera de La Roca me di cuenta de que hay otras vidas y puede haber otros horarios que te permitan ritmos completamente diferentes.

Salir un miércoles por la mañana con compañeros del club a pedalear, a hacer casi cien kilómetros, mientras el resto del mundo trabaja, es como un pequeño oasis en el desierto. Esa fue la sensación. Y además en un recorrido nuevo para mí en un 50%. Salimos de Cerdanyola, como es habitual, Xavi Mimoso, Sergio Guzmán, Joaquín Sánchez, Peri y yo e hicimos Carretera de La Roca -que empiezo a saberme de memoria- a ritmo medio - fuerte. Ambos Joaquines iban hablando, y yo iba con la lengua fuera.

Llegamos a La Roca y continuamos hacia Parpers, donde yo no había estado nunca. Subidita de cuatro kilómetros con un desnivel del 3'5%. Me quedé el último de todos, descolgado, pero contento porque en las últimas semanas me estoy viendo con más fuerzas. Hasta hace un par de meses subir una cuesta era incómodo, y ahora me lo tomo como parte del camino, sin prisas y sin dolores: si hay que poner plato pequeño, se pone.

Vuelta para Cerdanyola, con un tramo entre Sant Fost y Montcada en el que con Xavi Mimoso primero y con Sergio después, volamos a cuarenta kilómetros por hora. Me vi genial en ese tramo. Sin duda el rodillo en casa está surtiendo efecto y en plano empiezo a ir fino. Hay que tratar de hacer series de más distancia a altas velocidades.

Llegados al Guiera, continuamos hacia Sant Cugat, y de ahí al Tibidabo. Otra carretera que me era desconocida, y que me gustó. Más larga que Parpers, siete kilómetros y medio, y con más desnivel, 4'24%, me vi fuerte, incluso tirando durante un rato de Xavi y Joaquín (con Sergio muy por delante nuestro), y rematando en un sprint con el propio Joaquín. Ahí vi que tengo fuerzas guardadas y que puedo hacer tiradas más largas.

Estuvimos un rato parados en lo alto, buscando a Sergio, y al final optamos por marchar diez minutos más tarde. Ese parón me rompió el ritmo y ya no disfruté demasiado, volviendo a casa por La Floresta y Valvidriera. Al final, salieron 93 kms en 3h30' justas. En el último momento, llegando al Guiera, pensé si estirar un poco más por mi cuenta, pero me pudo la pereza.

Ahora que empieza a llegar el buen tiempo, y que a partir de mayo tendré el horario de verano, voy a intentar algún día cumplirlo, irme de la oficina entorno a las cuatro, y a las cinco estar pedaleando, a poder ser acompañado. Tres horitas, por ejemplo, un lunes, me parece que puede ser algo genial y un entrenamiento de calidad buenísimo para la que viene por delante, con el dorsal de cuatro medias distancias ya en el correo electrónico: Ironman 70.3 de Calella, Altriman, Medina de Rioseco y Logroño.

Sin tener en cuenta el hecho de decidir si me lanzo a la aventura del Ironman o no. Es complicado decidirse. Estoy acumulando mucho este año, haciendo semanas de entrenamiento con doce y trece horas, pero no sé si tengo aún el fondo físico suficiente. Para un maratón me veo bien, sin problemas. Para un triatlón olímpico exactamente igual, pero el IM son palabras mayores y creo que estoy banalizando al respecto.

Ayer, sin ir más lejos, podría haber acumulado otros quince, veinte kilómetros más e irme a los 115 totales y más de cuatro horas. Y aún me quedaría otra paliza de otros setenta más y, oh dios, una maratón por delante, teniendo en cuenta que ayer me propuse hacer 10kms de carrera a pie y finalmente no me vi con ganas. ¿Cómo se ha de plantear el entrenamiento? ¿He de acumular más bicicleta los sábados, y hacer transiciones más largas? Tengo ganas de que llegue el 70.3 de Calella para medirme. Serán unas siete horas, aproximadamente, y será un magnífico termómetro de la situación.

Queda semana y media para Madrid. Tengo ganas de quitármelo de encima -no creo que sufra en demasía, voy muy bien preparado- y empezar la temporada de triatlones. No llevo mucha piscina encima -diría que no llevo nada, practicamente- y lo divertido del año.

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